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Homicidio calificado. Presunción de inocencia. Indicios débiles

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
R. N. N.º 2415-2017
ÁNCASH

Presunción de inocencia

Sumilla. Ante la evidente insuficiencia de elementos de prueba que respalden la tesis incriminatoria. la presunción de inocencia de los imputados no se desvirtuó.

Lima, seis de setiembre de dos mil dieciocho

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por el representante del Ministerio Público, contra la sentencia del veintinueve de setiembre de dos mil diecisiete (folio dos mil doscientos sesenta y dos), que absolvió a los imputados Flavio Luis Landauro Ortiz y Flavio Alfredo Landauro Ángeles de la acusación fiscal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de homicidio calificado, en agravio del Alfonso Gómez Sandoval.

Intervino como ponente el juez supremo Castañeda Espinaza.

CONSIDERANDO

PRIMERO. DEL RECURSO DE NULIDAD

La representante del Ministerio Público fundamentó su recurso de nulidad (folio dos mil novecientos noventa y seis) y alegó que:

1.1. La Sala Penal Superior no analizó ni valoró los elementos de prueba indirectos actuados en el juicio oral; a pesar de haberse acreditado que el agraviado murió por mano ajena.

1.2. La prueba indiciaria vincula a los imputados Flavio Luis Landauro Ortiz y Flavio Alfredo Landauro Ángeles como coautores del ilícito, quienes (refiere la impugnante) actuaron con alevosía, valiéndose de su superioridad numérica, confianza y gratitud que tenía el agraviado hacia ellos, pues este último solo pagaba veinte o treinta soles por el alquiler de su vivienda (una parte del monto acordado verbalmente por ellos: cien soles). En el acto se usó un objeto constrictor ancho de superficie áspera1• Se encontró una chalina en el lugar de los hechos.

1.3. El testigo Jacinco Henostroza Morales (folios doscientos cuarenta y uno y mil ciento ochenta), manifestó que el agraviado le comentó que el seis o siete de julio de dos mil nueve, el hijo del dueño de la casa donde vive (según la recurrente, Flavio Luis Landauro Ortiz), se apersonó en estado etílico a su vivienda, pateó la puerta y lo amenazó de muerte porque pensó que había sacado oro de la corona de la virgen que mandó a reparar su padre (el acusado Flavio Landauro Ángeles); por lo que alega existe el indicio de móvil, por venganza y para que el agraviado desocupe el inmueble.

1.4. El parte policial (folio trescientos sesenta y cinco) concluyó que, debido a la contextura del occiso y al desorden encontrado en el inmueble, puede determinarse que el homicidio habría sido producido por dos o más personas, y que hubo un forcejeo previo al deceso.

1.5. En los informes sicológicos que se practicó a los citados imputados, de folio mil doscientos tres y mil doscientos cuatro, ratificados a folio mil trescientos veintiocho, se consignó que el procesado Flavio Alfredo Landauro Ángeles tiene tipología colérica, perfil enérgico y dominante, evasión a situaciones que le crean preocupación; y el  encausado Flavio Luis Landauro Ortiz presenta desarmonía entre su razón y sus impulsos, ensimismamiento, cierta ironía, agresividad motora y es inestable emocionalmente.

1.6. Las declaraciones de los imputados presentan contradicciones ( no precisa cuáles son dichas contradicciones).

1.7. El testigo Paul Martín Luna Moreno, en sus manifestaciones a nivel preliminar y judicial (folio doscientos treinta y dos y mil ciento noventa y dos, respectivamente), dijo que cuando entró al inmueble, las puertas no se encontraban forzadas y las llaves las tenía el dueño de casa.

1.8. La Sala no cumplió con lo dispuesto en el auto superior de enjuiciamiento de folio mil trescientos noventa y seis, y la aclaración del mismo (folio mil cuatrocientos cincuenta y cuatro), respecto a la actuación de una comparación del perfil genético-ADN, entre la muestra de sangre de los acusados con los resultados de sangre encontrados en la escena del crimen; habiendo prescindido la Sala Superior de dicha prueba en la sesión de audiencia (folio dos mil doscientos cuarenta y ocho), así como de la respuesta de Telefónica del Perú sobre el celular del occiso.

SEGUNDO. IMPUTACIÓN FÁCTICA

Según la acusación fiscal (folio mil trescientos ochenta y ocho), el veinte de julio de dos mil nueve, aproximadamente a las diez horas con treinta minutos, el efectivo policial Paul Luna Moreno dio cuenta a la División de Investigación Criminal de Huaraz sobre el hallazgo del cadáver del agraviado Alfonso Gómez Sandoval, previa constatación en el interior del inmueble que servía como vivienda y centro de comercio de la víctima, denominado «Joyería Gómez», ubicado en el jirón Carhuaz número mero ciento cincuenta y siete, en el distrito de Independencia, en Huaraz; diligencia llevada a cabo por el citado efectivo a solicitud del imputado Flavio Alfredo Landauro Ángeles. Ante la noticia criminal, el representante del Ministerio Público, junto con el médico legista de la División Médica de Huaraz y personal de la División de Investigación Criminal de Huaraz, se constituyeron al citado domicilio y procedieron al levantamiento del cadáver (folio uno), el cual se encontraba en el baño del ambiente utilizado como taller, el cual se encontraba cerrado con un alambre. El cuerpo del occiso estaba sobre el piso, ligeramente recostado en la pared, y presentaba lesiones que se detallan en la referida acta. Las causas de la muerte asfixia severa, obstrucción de vía  aérea superior, estrangulamiento y traumatismo encéfalo craneano moderado.

Según el dictamen acusatorio, existen suficientes elementos de juicio sobre la autoría de los imputados Flavio Luis Landauro Ortiz y Flavio Alfredo Landauro Ángeles, quienes habrían dado muerte al agraviado. Este habría fallecido a partir de las primeras horas del doce de julio de dos mil nueve, en el interior de su vivienda, por las causas señaladas en el párrafo anterior, previa a las lesiones traumáticas en diferentes partes del cuerpo, realizadas con bastante crueldad, producidas presumiblemente por mano de los imputados {necropsia de folio ciento cuarenta y nueve), quienes por las múltiples diferencias que tuvieron con el agraviado para cancelar las deudas por la merced conductiva de la vivienda de propiedad de Flavio Alfredo Landauro Ángeles, así como la insatisfacción de la compostura de la corona de la imagen de la virgen de su propiedad; inclusive días antes del suceso, el encausado Flavio Luis Landauro Ortiz amenazó de muerte al agraviado.

TERCERO. SOBRE LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

3.1. El derecho a la presunción de inocencia se configura como el derecho a no ser condenado sin pruebas de cargo o elementos indiciarios válidos, lo que implica que exista una mínima actividad probatoria realizada con las garantías necesarias, referidas a todos los elementos esenciales del delito, y que de la misma queda inferir razonablemente los hechos y la participación del acusado en ellos.

3.2. El Tribunal Constitucional, al respecto, ha señalado:

[ … ] parte de esa relatividad del derecho a la presunción de inocencia se vincula con el hecho de que dicho derecho incorpora una presunción iuris tantum y no una presunción iure et de iure o absoluta, de lo cual se deriva, como lógica consecuencia, que la presunción de inocencia puede ser desvirtuada o destruida mediante una mínima actividad probatoria2.

CUARTO. ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO

4.1. El protocolo de autopsia (folio ciento cuarenta y nueve) precisó como causa de la muerte de la víctima: asfixia severa, obstrucción de vía aérea superior, estrangulamiento y traumatismo encéfalo craneano moderado. Asimismo, en dicho documento se detalló que el referido agraviado presentó cuarenta y cuatro lesiones en el cuerpo; lo cual evidencia que hubo una pelea o forcejeo previo a su deceso. En ese sentido, la materialidad del delito se encuentra acreditada; es decir, la muerte de Alfonso Gómez Sandoval; así como que las circunstancias en que se suscitó aquel hecho le fueron adversas (como haber sufrido lesiones en todo el cuerpo por mano ajena; de la que se colige, válidamente, que fue reducido hasta que lograron acabar con su vida).

4.2. Respecto a la participación de los encausados Flavio Luis Landauro Ortiz y Flavio Alfredo Landauro Ángeles en el evento delictivo; de la revisión de autos no se apreció la concurrencia de elementos indiciarios plurales, concordantes y convergentes (alegados por la impugnante) que determinen y acrediten su responsabilidad penal. La representante del Ministerio Público -además de reproducir textualmente como fundamentos de su recurso de nulidad, la valoración de a prueba que se consignó en el dictamen acusatorio, conforme se aprecia a folia mil trescientos noventa y uno a mil trescientos noventa y dos-, hizo referencia, en su recurso, a la existencia de indicios de presencia en el lugar, móvil, mala justificación y próximos a los hechos; sin embargo, no sustentó la concurrencia de los mismos.

En cuanto al indicio de presencia en el lugar; de lo actuado a lo largo del proceso, lo único que se puede afirmar, de modo indubitable, es que los imputados estuvieron presentes al momento de que el efectivo policial Paul Martín Luna Moreno efectuó una constatación a la parte del inmueble que el imputado Flavio Alfredo Landauro Ángeles arrendaba al agraviado; pero no que hayan estado presentes al momento del deceso de la víctima. Es más, fue el citado Landauro Ángeles quien se apersonó a la comisaría del sector y solicitó que se realizará dicha diligencia, pues no tenía noticias del agraviado. Esto último está corroborado con la propia manifestación del efectivo policial, a nivel preliminar, en presencia del representante del Ministerio Público (folio doscientos treinta y dos), quien refirió que el acotado encausado se apersonó a la citada dependencia a requerir la constatación porque el ambiente que le alquilaba al agraviado tenía la luz prendida desde hacía tres o cuatro días, declaración que ratificó a nivel judicial  (folio mil ciento noventa y dos) y en el juicio oral (folio dos mil ciento treinta y cinco).

4.5. El mencionado procesado Flavio Alfredo Landauro Ángeles es el dueño del inmueble donde -en un ambiente del mismo- domiciliaba y laboraba el agraviado; por tanto, resulta lógico que haya tenido una llave que diera acceso al efectivo policial Paul Martín Luna Moreno, a efecto de que realice la constatación que solicitó en la cual encontró en uno de los dos manojos de llaves que sacó para que el citado miembro de lo Policía Nacional realizará la diligencia, conforme este último lo indicó en sus declaraciones del considerando anterior). Ello, por sí solo, resulta insuficiente para presumir su participación.

4.6. Tampoco se cuenta con elemento que permita colegir, de modo objetivo, la concurrencia del indicio de móvil alegado por la recurrente. Según la impugnante, el testigo Jacinto Henostroza Morales, en su manifestación preliminar y judicial (folios doscientos cuarenta y uno y mil ciento ochenta, respectivamente), dijo que el hijo del encausado Flavio Alfredo Landauro Ángeles fue quien amenazó de muerte a la víctima porque creía que este había sacado oro de la corona de una imagen de la virgen que tenían. A criterio de la representante del Ministerio Público, el mencionado testigo se refería al procesado Flavio Luis Landauro Ortiz (esto también es alegado por la recurrente como indicios próximos a los hechos). Sin embargo, la conclusión de la impugnante no tiene sustento, pues el aludido testigo Henostroza Morales, en sus manifestaciones ya citadas, y en el juicio oral (folio dos mil doscientos veintinueve), aclaró e indicó que el agraviado le dijo que fue un hijo del dueño de la casa quien lo amenazó, pero que no le dijo su nombre. Versión que debe ser compulsada con el hecho de que el procesado Landauro Angeles tiene seis hijos, conforme se desprende de sus generales de ley (folio mil ciento veintinueve).

4.7. No se tiene certeza, tampoco, de que fuera el procesado Flavio Luis Landauro Ortiz quien habría amenazado de muerte al agraviado en una oportunidad. Asimismo, si bien el referido testigo Jacinto Henostroza Morales señaló que el agraviado pintó una parte de la corona de la imagen de la Virgen que pertenecía a los encausados, y que por ello creían que se había apoderado del oro con el que estaba confeccionada dicha corona; ello, por sí solo, no constituye un móvil para acabar con la vida de la víctima, pues no se tiene referencia -conforme se ha indicado- de que alguno de los encausados, por lo menos, haya amenazado con agraviarlo por aquel hecho. Lo mismo ocurre respecto al presunto indicio de querer que la víctima abandone el inmueble que le era arrendado por Flavio Landauro Ortiz, pues tampoco se tiene certeza de que se hubiesen generado inconvenientes graves como consecuencia de la contraprestación que pagaba el agraviado por el arrendamiento.

4.8. Respecto a la mala justificación, la representante del Ministerio Público se limitó a mencionar que las versiones de los imputados son contradictorias, pero no citó ni precisó cuáles son dichas contradicciones. No obstante ello, de la revisión de autos se aprecia que lo depuesto por los acusados respecto a que Flavio Luis Landauro Ortiz no ingresó al inmueble (donde se halló el cadáver del agraviado) junto con el efectivo policial Paul Martín Luna Moreno, lo cual se contrapone con lo vertido por el citado testigo a lo largo del proceso, pues este último dijo que ingresó junto con el referido procesado. Sin embargo, esta contradicción no resulta suficiente para acreditar que ambos acusados hayan perpetrado el ilícito; menos aún, cuando no se cuenta con otro elemento que así lo corrobore.

4.9. De otro lado, resulta relevante hacer mención sobre la comparación genética de ADN entre la sangre de los procesados con los resultados de sangre encontrados en la escena del crimen (detallados en el peritaje de folio trescientos sesenta y tres). A los procesados se les tomaron muestras para dichos efectos, conforme con el acta de folio mil cuatrocientos cincuenta y cuatro, los cuales fueron remitidos a la División de Laboratorio Central de la Dirección de Criminalística de la Policía Nacional, de acuerdo con el oficio del cuatro de abril de dos mil doce (folio mil cuatrocientos cincuenta y siete). Sobre dicho extremo. La citada entidad respondió negativamente sobre la procedencia del examen comparativo, al no contar con las muestras físicas para su realización (refiriéndose a las muestras halladas en la escena del delito); ello de acuerdo con el oficio e informe de folios mil cuatrocientos setenta y cuatro y mil cuatrocientos setenta y cinco, del veintitrés de mayo de dos mil doce, respectivamente.

4.10. Ante tal situación, el efectivo policial Willians Francis Villaverde Castillo emitió el informe de folio dos mil doscientos diecisiete y depuso en juicio oral a folio dos mil doscientos treinta y cinco; y señaló que él fue el encargado de trasladar las muestras (halladas en la escena del delito) al laboratorio central de la Policía Nacional en Lima, y luego retornó con las mismas a Huaraz, en donde se las entregó al efectivo policial Jhon Erick Jamanca Alvarado. Este último también emitió un informe y concurrió al contradictorio, por lo cual señaló que no recordaba haber recibido aquellas muestras, que la mayoría de dichas recepciones se efectuaban con un acta de entrega y, en su minoría, eran de manera informal.

4.11. Conforme podemos apreciar, desde la toma de muestras de  sangre de los encausados y su remisión al laboratorio central de la Policía Nacional en el dos mil doce, para que sean comparadas con las muestras obtenidas en la escena del delito (precisamente fueron estas últimas las que finalmente no se hallaron), y el desarrollo del juicio oral en el dos mil diecisiete, transcurrieron cinco años en los que el titular de la acción penal se limitó a las actuaciones de la Sala Penal Superior, y no efectuó mayores diligencias referidas a indagar sobre el paradero de las muestras mencionadas; ello sin contar con el tiempo que tuvo desde las etapas preliminar y de instrucción, pues el dictamen pericial de biología forense sobre las muestras halladas en el lugar donde se cometió el ilícito data del siete de agosto de dos mil nueve (folio trescientos sesenta y tres), inacción en el transcurso del tiempo que no es imputable a los encausados.

4.12. A lo analizado, se agrega la imposibilidad de actuación de una muestra comparativa genética que permita corroborar la presencia de los acusados en el lugar de los hechos. Ocurre lo mismo respecto a requerir a la Oficina de Criminalística de la Policía Nacional información sobre el tipo de sangre de los procesados (que se les tomaron en el dos mil doce); pues, si no se obtenía una respuesta, el titular de la acción penal pudo solicitar que se tomen muestras nuevas. Es más, si se hubiese procedido conforme con esto último, tampoco hubiera sido relevante para determinar responsabilidades. En efecto, saber el tipo de sangre de los encausados no habría tenido mayor relevancia -así hubiese sido el mismo tipo de sangre que el hallado en el lugar donde se cometió el ilícito-.  Lo primordial era identificar si el ADN de los mismos era igual al encontrado en la escena del delito. Resulta importante señalar que la comparación de ADN (con las muestras halladas en la escena del crimen) permitiría obtener una diferenciación de acuerdo con el perfil genético; en cambio, el tipo de sangre se divide en grupos universales. En otras palabras, con el perfil genético de los acusados comparación con las muestras detalladas en el dictamen pericial de folio trescientos setenta y tres se hubiera llegado a una conclusión objetiva; sin embargo, si nos centramos solo en la respuesta de sus tipos de sangre, tendríamos como resultado una inferencia, una presunción que podría ser atribuida, por ejemplo, a los demás miembros de la familia del acusado Landauro Ángeles o a los inquilinos del mismo inmueble, lo cual resultaría, a todas luces, atentatorio al debido proceso.

4.13. En dicho contexto, la Sala Penal Superior tuvo razón al prescindir de dicha actuación probatoria. Lo mismo ocurre con la información que ahora reclama el titular de la acción penal, referida al requerimiento a la empresa Telefónica del Perú (Movistar) sobre el número telefónico del agraviado y su desplazamiento por celdas. La inacción del responsable de la carga probatoria tiene como consecuencia la no obtención de las pruebas que ahora reclama. Además, cuando la Sala Penal Superior prescindió de los citados requerimientos sobre actuación probatoria, la representante del Ministerio Público no se opuso ni mostró su disconformidad al momento de la emisión de dicha decisión.

4.14. En relación con las características precisadas en los informes psicológicos practicados a los encausados (folios mil doscientos tres y mil doscientos cuatro), se advierte que en dichos exámenes no obran las preguntas y respuestas de la entrevista, ni el método que se utilizó para la misma. Igualmente, la ratificación de los citados informes (folio mil trescientos veintiocho) no otorgan mayor dato sobre el método y circunstancias de la evaluación de los encausados. Por ello, en el caso concreto, resulta insuficiente que los informes solo consignen el análisis e interpretación de resultados del sicólogo que los efectuó, pues por lo menos debió conocerse cómo llegó a tal interpretación.

QUINTO. En consecuencia, ante la insuficiencia probatoria que corrobore la tesis incriminatoria del Ministerio Público, no se desvirtuó la presunción de inocencia de los encausados; por tanto, la sentencia venida en grado se emitió conforme a ley.

DECISIÓN

Por estas consideraciones, declararon: NO HABER NULIDAD en la sentencia del veintinueve de setiembre de dos mil diecisiete (folio dos mil doscientos sesenta y dos), que absolvió a los imputados Flavio Luis Landauro Ortiz y Flavio Alfredo Landauro Ángeles de la acusación fiscal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de homicidio calificado, en agravio del Alfonso Gómez Sandoval. Y los devolvieron.


1 Tipo de objeto que ejerce aumento de presión y obstrucción en las vías aéreas sin dejar huellas, debido a que el efecto presión se distribuye entre el área de superficie sumamente amplia; por ejemplo, una chalina de lana o una faja, conforme se explica en el oficio de folio mil trescientos cincuenta y dos.

2 Sentencia del Pleno Jurisdiccional del Tribunal Constitucional. Exp. N.º 0026-2006-PI/TC del ocho de marzo del dos mil siete fundamento jurídico 40

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