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Indicio de mala justificación como indicio contingente y limitado

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE NULIDAD N.° 1260-2018
DEL SANTA

INSUFICIENCIA PROBATORIA Y MALA JUSTIFICACIÓN

I. La sindicación delictiva hacia el imputado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN no fue coherente, uniforme y persistente. Lo afirmado en la fase policial no fue ratificado en la etapa de instrucción y, durante el juicio oral, se incurrió en falta de claridad en el relato criminal. Además, no se adjuntaron otros elementos de juicio para acreditar su intervención en el robo ejecutado. Por ende, la absolución dictada a su favor es razonable, por insuficiencia probatoria.

II. El papel del indicio de mala justificación, coartada falsa o inverosímil, es restringido, pues solo debe limitarse a robustecer indirectamente el valor epistemológico de los indicios incriminatorios previamente acreditados, y no es posible conferirle mérito probatorio autónomo. La actitud mendaz del imputado, con incidencia en su situación jurídica, tiene carácter contingente y limitado, y no se erige, automáticamente, en un indicio inequívoco de responsabilidad si, ex ante, no convergen otras pruebas sólidas que lo avalen. Otorgarle validez a un escenario contrario, esto es, compeler a los procesados a declarar con la verdad en todo momento, simplemente, no tiene asidero alguno en la realidad y escapa de las facultades probatorias del juzgador.

Lima, dieciséis de abril de dos mil diecinueve

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por el señor FISCAL ADJUNTO SUPERIOR contra la sentencia de fojas trescientos cincuenta y uno, del veintiocho de mayo de dos mil dieciocho, emitida por la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia del Santa, que absolvió a ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN de la acusación fiscal como autor del delito contra el patrimonio-robo agravado, en perjuicio de Rosmery Campos Suyón y Ana Eva Maquera Naves.

Intervino como ponente la señora jueza suprema CHÁVEZ MELLA.

CONSIDERANDO

§ I. EXPRESIÓN DE AGRAVIOS

Primero. El señor FISCAL ADJUNTO SUPERIOR, en su recurso de nulidad de fojas trescientos sesenta y ocho, solicitó que se declare la nulidad de la sentencia absolutoria impugnada. Expresó como agravios lo siguiente:

1.1. En primer lugar, no se efectuó un análisis racional sobre los hechos y las pruebas aportadas.

1.2. En segundo lugar, las agraviadas Rosmery Campos Suyón y Ana Eva Maquera Naves en sede policial, con intervención del representante del Ministerio Público, reconocieron al acusado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN como interviniente en el robo perpetrado en su perjuicio.

1.3. En tercer lugar, el imputado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN no cumplió su rol de mototaxista, puesto que cuando fue detenido y se realizó el registro personal respectivo, no se le encontró dinero ni licencia de conducir, lo que no tiene explicación, debido a que, en el juicio oral, afirmó que el día de su captura estuvo trabajando desde las 10:00 horas.

1.4. En cuarto lugar, el procesado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN no tuvo la intención de detener la marcha de su vehículo, pues ello ocurrió por circunstancias ajenas a su control, es decir, por desperfectos mecánicos.

§ II. IMPUTACIÓN FISCAL

Segundo. Conforme a la acusación fiscal de fojas ciento dieciocho, el veintisiete de junio de dos mil ocho, aproximadamente a las 17:50 horas, cuando las agraviadas Rosmery Campos Suyón y Ana Eva Maquera Naves se encontraban en la cuadra diez de la avenida Enrique Palacios, en la ciudad de Chimbote, apareció el procesado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN, a bordo de un mototaxi, del cual descendió el sujeto conocido como “Gatacho”, quien portaba un cuchillo con el que las amenazó, se apoderó de sus pertenencias (bolsas con ropa de diversas marcas) y, frente a la resistencia opuesta por Rosmery Campos Suyón, le causó lesiones en la mano. Seguidamente, se dio a la fuga en el citado vehículo.

§ III. FUNDAMENTOS DEL TRIBUNAL SUPREMO

Tercero. A nivel policial mediante actas de reconocimiento de fojas catorce y quince, con presencia del señor fiscal adjunto provincial, las agraviadas Rosmery Campos Suyón y Ana Eva Maquera Naves identificaron al imputado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN como la persona que, mientras se producía el robo, “estuvo esperando con el motor encendido”.

Las declaraciones preliminares de las citadas víctimas de fojas siete y nueve, no contaron con la intervención del representante del Ministerio Público. Por tanto, no son valorables, conforme a la disposición normativa estipulada en el artículo 62 del Código de Procedimientos Penales.

Cuarto. En la fase sumarial a fojas ochenta y nueve, testificó la agraviada Ana Eva Maquera Naves, quien puntualizó lo siguiente: “[…] en honor a la verdad […] por los nervios y […] porque me habían robado mis cosas es que he acusado al conductor de la moto, pero la verdad es que el que me robó fue el sujeto que bajó de la moto, luego yo veo que la moto ya se iba […] pero se malogró […]”. Según trasciende del informe final de fojas ciento seis, no se recibió la declaración preventiva de Rosmery Campos Suyón.

Quinto. La agraviada Rosmery Campos Suyón en el juicio oral a fojas trescientos cuarenta y uno, adujo no reconocer a los autores del robo ejecutado, aunque sí ratificó lo expuesto primigeniamente, en el sentido de que el individuo conocido como “Gatacho”, luego de arrebatarle sus pertenencias, huyó hacia el vehículo conducido por el encausado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN, quien tuvo que detener su recorrido porque “la cadena se había salido”.

Por otro lado, la víctima Ana Eva Maquera Naves no concurrió al juzgamiento, pese a que el Tribunal Superior, mediante oficio de fojas trescientos treinta y nueve, dispuso su concurrencia compulsiva. Dicha orden fue acatada por la Policía Judicial de Chimbote, según emerge del informe policial de fojas trescientos cuarenta y cuatro, en el que se consignó que la hija de la citada agraviada indicó que residía en un domicilio desconocido. No se desplegaron otros mecanismos procesales para procurar su concurrencia en el juzgamiento. El representante del Ministerio Público tampoco insistió en su presencia.

Sexto. El encausado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN declaró en sede preliminar a fojas once, con presencia del señor fiscal provincial, en la etapa de instrucción a fojas treinta y cinco, y en el plenario a fojas trescientos treinta y dos. Negó su culpabilidad en el robo perpetrado y expuso como justificación que, el día veintisiete de junio de dos mil ocho, el sujeto identificado como “Gatacho” le solicitó que lo trasladara en su mototaxi hacia la avenida Elías Aguirre. Una vez que llegaron al lugar escogido, le indicó que lo esperara; luego, retornó corriendo y, con palabras soeces, le exigió que avance; empero, detuvo la marcha porque la cadena de su vehículo se salió.

El citado imputado mantuvo incólume su tesis defensiva y proclamó su inocencia en todos los estadios procesales en los que declaró.

Séptimo. Como puede observarse, la sindicación delictiva hacia el imputado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN no fue coherente, uniforme y persistente. Lo afirmado en la fase policial no fue ratificado en la etapa de instrucción y, durante el juicio oral, se incurrió en falta de claridad en el relato criminal. Además, no se adjuntaron otros elementos de juicio para acreditar su intervención en el robo ejecutado. Por ende, la absolución dictada a su favor es razonable por insuficiencia probatoria.

Octavo. Finalmente, es cierto que lo aseverado por el encausado ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN, para explicar la imputación en su contra, no está probado, pero esto no se convierte en una mala justificación. Es consabido que un escenario de respuestas contradictorias, inverosímiles o no acreditadas de los imputados no constituye, en sí mismo, un indicio de responsabilidad. Esta conclusión tiene respaldo constitucional, desde el derecho fundamental a no confesarse culpable y a no declarar contra sí mismo.

El papel del indicio de mala justificación, coartada falsa o inverosímil, es restringido, pues solo debe limitarse a robustecer indirectamente el valor epistemológico de los indicios incriminatorios previamente acreditados, y no es posible conferirle mérito probatorio autónomo. La actitud mendaz del procesado, con incidencia en su situación jurídica, tiene carácter contingente y limitado, y no se erige, automáticamente, en un indicio inequívoco de responsabilidad si, ex ante, no convergen otras pruebas sólidas que lo avalen.

Otorgarle validez a un escenario contrario, esto es, compeler a los imputados a declarar con la verdad en todo momento, simplemente, no tiene asidero alguno en la realidad y escapa de las facultades probatorias del juzgador.

En consecuencia, el recurso de nulidad promovido por el señor FISCAL ADJUNTO SUPERIOR es desestimado en todos sus extremos.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República declararon NO HABER NULIDAD en la sentencia de fojas trescientos cincuenta y uno, del veintiocho de mayo de dos mil dieciocho, emitida por la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia del Santa, que absolvió a ORESTES MARTÍN SALDARRIAGA LEÓN de la acusación fiscal como autor del delito contra el patrimonio-robo agravado, en perjuicio de Rosmery Campos Suyón y Ana Eva Maquera Naves.

Intervino el señor juez supremo Castañeda Espinoza, por periodo vacacional del señor juez supremo Sequeiros Vargas.

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