PECULADO. Vulneración al deber de motivar. Se debe de identificar la necesidad de la realización de la pericia de valorización.
1 noviembre, 2019
Colusión. Nulidad. Afectación al principio de imputación necesaria
3 noviembre, 2019

Robo agravado. Absolución por duda razonable. Falta de fuerza acreditativa de la declaración del agraviado.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE NULIDAD N.° 2248-2018
AMAZONAS

DUDA RAZONABLE

La declaración incriminatoria del agraviado no tiene fuerza acreditativa que supere el estándar probatorio más allá de toda duda razonable, con la entidad suficiente para desvirtuar el estatus de inocencia del encausado Lozada Trigoso, respecto de los cargos atribuidos, pues el nivel de prueba incriminatoria ha perdido fuerza acreditativa. Por el contrario, permite afirmar que existen razones opuestas equilibradas que impiden arribar a un juicio de certeza sobre la responsabilidad del encausado. Razones por las cuales la presunción de inocencia del recurrente (prevista en el apartado e del numeral 24 del artículo 2 de la Constitución Política del Estado) se mantiene incólume; en consecuencia, corresponde ratificar la sentencia absolutoria.

Lima, uno de julio de dos mil diecinueve

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por el representante del Ministerio Público, contra la sentencia del cinco de octubre de dos mil dieciocho (foja 777), emitida por la Sala Penal Liquidadora Transitoria de Chachapoyas de la Corte Superior de Justicia de Amazonas, que absolvió a Alonzo Avelino Lozada Trigoso de la acusación fiscal por el delito contra el patrimonio en la modalidad de robo agravado, en agravio de Seberino Eleuterio Galoc Trigoso.

Intervino como ponente la señora jueza suprema CHÁVEZ MELLA.

CONSIDERANDO

§ I. EXPRESIÓN DE AGRAVIOS

Primero. El representante del Ministerio Público, en su recurso de nulidad (foja 803), solicita que se declare la nulidad de la sentencia recurrida y se ordene nuevo juicio oral, al existir una incorrecta valoración de la prueba que
acredita la responsabilidad penal de Alonzo Avelino Lozada Trigoso.

Así, aduce que el hecho materia de incriminación se encuentra acreditado con la sindicación efectuada por el agraviado Seberino Eleuterio Galoc Trigoso, la cual supera las garantías de certeza establecidas en el Acuerdo Plenario número 02-2005/CJ-118. Pues la declaración de la víctima ha sido uniforme coherente y persistente en el tiempo; asimismo, no hay elementos que determinen que la sindicación efectuada se encuentre motivada por sentimientos de odio. Del mismo modo, se cuenta con corroboraciones periféricas, tales como: a) el acta de inspección técnico policial practicada en el domicilio del agraviado, con la cual se corroboran los actos de violencia para la comisión del delito; b) el acta de confrontación suscitada entre el agraviado y el acusado, en la cual este último no pudo refutar la sindicación efectuada en su contra; c) la declaración de Jambler Culqui Culqui y el contrato de venta con el cual se acredita la venta de terreno, y d) el certificado de tránsito de cabezas de ganado de la localidad de Pedro Ruiz.

§ II. IMPUTACIÓN FISCAL

Segundo. Conforme a la acusación fiscal (foja 223), se imputa a los acusados Alonzo Avelino Lozada Trigoso y Eiver Antonio Silva Maicelo el delito de robo agravado, en agravio de Seberino Eleuterio Galoc Trigoso. Los hechos se perpetraron el dieciséis de agosto de dos mil ocho, aproximadamente a las 23:00 horas, aprovechando que el agraviado se encontraba descansando solo en su domicilio, ubicado en el sector Cosquicha, anexo de Cuelcacha, distrito de Quinjalca; los acusados ingresaron de forma violenta y, una vez dentro, el acusado Silva Maicelo sujetó las manos y tapó la boca del agraviado, para de este modo facilitar que el acusado Lozada Trigoso proceda a sustraer la suma de S/ 7500 (siete mil quinientos soles), producto de la venta de un terreno y el comercio de ganado, el dinero se encontraba en el bolsillo delantero derecho de su pantalón. El agraviado pudo identificar a los acusados debido a que utilizaron linternas y, además, eran vecinos del lugar.

§ III. FUNDAMENTOS DEL SUPREMO TRIBUNAL

Tercero. En el presente caso, la prueba de cargo que demostraría que el acusado Lozada Trigoso fue el autor del delito imputado radica esencialmente en la sindicación efectuada por el agraviado Galoc Trigoso; por lo tanto, corresponde determinar si basta con esta prueba para acreditar el hecho delictivo imputado y su vinculación con el referido procesado.

Cuarto. En reiterada jurisprudencia se ha indicado que las declaraciones de un agraviado, aun cuando fuera el único testigo de los hechos, poseen entidad para ser consideradas prueba válida de cargo y, por ende, virtualidad procesal para enervar la presunción de inocencia del imputado; sin embargo, solo tendrán virtualidad para fundar una condena penal, siempre que en la investigación vayan surgiendo corroboraciones periféricas; así ha quedado establecido en el Acuerdo Plenario número 2-2005/CJ-116.

Quinto. Cierto es que, a lo largo del proceso, el agraviado Seberino Eleuterio Galoc Trigoso ha sostenido la sindicación efectuada contra el acusado Lozada Trigoso, con diversos matices respecto al medio comisivo –esto es la utilización del arma de fuego–. Así, en su declaración preliminar y ampliatoria (fojas 6 y 7, respectivamente), señaló que el día de los hechos, dos sujetos ingresaron a su domicilio de forma violenta para sustraerle dinero producto de la venta de un terreno y de ganado; así, logró identificar al acusado Lozada Trigoso debido a que se utilizaron linternas para perpetrar el hecho. Además, utilizaron un arma de fuego para amenazarlo. Posteriormente, en su declaración ampliatoria (foja 28), el agraviado negó que los acusados hayan utilizado arma de fuego alguna. En la instrucción (foja 75), agregó que el acusado utilizaba un arma de fuego para cazar venados. A nivel de juicio oral, ratificó la sindicación efectuada contra el acusado Lozada Trigoso (foja 671). Ahora bien, como se ha sostenido en los considerandos cuarto y quinto, la sindicación efectuada por el agraviado tiene que estar plenamente corroborada con otros elementos periféricos.

Sexto. El impugnante manifiesta que la corroboración periférica proviene de: a) el Acta de inspección técnico policial (foja 34), de la cual se constata que la puerta de ingreso de domicilio del acusado muestra signos de violencia; b) la declaración de Jambler Culqui Culqui (fojas 8 y 155) y el contrato de compraventa (foja 153), en la medida en que fue la persona que adquirió un terreno de propiedad del agraviado, por la suma de S/ 4000 (cuatro mil soles); c) los certificados de tránsito y venta de ganado (fojas 39 a 41); d) el informe pericial (foja 66), que indica que se trata de una sustracción de dinero del agraviado –nótese que esta pericia se realizó en mérito a los actuados obrantes en el atestado policial y las declaraciones del agraviado–. Sin embargo, las aludidas pruebas solo acreditan la preexistencia de ley y la materialidad del delito, mas no la vinculación y autoría del acusado Lozada Trigoso.

6.1. Es de resaltar que la confrontación realizada entre el agraviado y el acusado Lozada Trigoso (foja 36) solo evidencia que cada sujeto procesal sostiene su dicho, esto es, la sindicación hacia el acusado Lozada Trigoso y la inocencia frente a esta sindicación por parte de acusado. En consecuencia, no es un medio de prueba que acredite la autoría del acusado en el delito imputado. Lo mismo sucede con la declaración testimonial de Mariano Galoc Mas (foja 106); más aún cuando este dejó constancia ante el juez de paz de Chiliquin (foja 43) de que su padre, el agraviado, sufría de retardo mental, motivo por el cual había denunciado al acusado; incluso, se comprometió a retirar la denuncia por el delito materia de pronunciamiento.

6.2. Así, la declaración del agraviado no supera las garantías de certeza establecidas en el Acuerdo Plenario número 2-2005/CJ-116, en la medida en que no cuenta con corroboración periférica que evidencie mínimamente que el acusado fue el autor del hecho delictivo. No basta con la declaración persistente de la víctima para acreditar la responsabilidad de penal del acusado.

Séptimo. En el proceso, el acusado Alonzo Avelino Lozada Trigoso ha negado (fojas 29 y 640) su responsabilidad en el hecho imputado; así, su dicho se corroboraría con el acta de registro domiciliario realizada a su vivienda, de la cual se evidencia que no se le halló arma alguna; así como, con la declaración de Juan Hugo Epequin Culqui, Juan de la Cruz Caman Caman y Derman Occ Vargas (fojas 194, 197 y 200, respectivamente), quienes refirieron que el día de los hechos el acusado Silva Maicelo (su coimputado) se encontraba en la localidad de Tacta –existe una distancia de ocho horas aproximadamente entre el lugar de Tacta a Coricancha–, acarreando papa, lo que evidencia la imposibilidad de la presencia física del acusado Silva Maicelo –coimputado– en el lugar de los hechos, por lo que fue absuelto de los cargos, conforme se muestra de la sentencia (foja 339), lo cual no fue materia de cuestionamiento por parte del representante del Ministerio Público (foja 352). Además, el referido coimputado Eiver Antonio Silva Maicelo (fojas 140 y 328) indicó no tener ningún tipo de vínculo con el acusado Lozada Trigoso, mucho menos haber participado en el hecho delictivo. Aunado a ello, se evidencia que el acusado Lozada Trigoso no cuenta con antecedente alguno por delito similar (foja 220).

Octavo. En conclusión, de los fundamentos expuestos emerge que la declaración incriminatoria del agraviado no tiene fuerza acreditativa que supere el estándar probatorio más allá de toda duda razonable, con la entidad suficiente para desvirtuar el estatus de inocencia del encausado Lozada Trigoso respecto del cargo atribuido, pues el nivel de prueba incriminatoria ha perdido fuerza acreditativa. Por el contrario, permite afirmar que existen razones opuestas equilibradas que impiden arribar a un juicio de certeza sobre la responsabilidad penal del encausado. Por tales razones, la presunción de inocencia del recurrente (prevista en el apartado e del numeral 24 del artículo 2 de la Constitución Política del Estado) se mantiene incólume; en consecuencia, corresponde ratificar la sentencia absolutoria.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República DECLARARON NO HABER NULIDAD la sentencia del cinco de octubre de dos mil dieciocho (foja 777), emitida por la Sala Penal Liquidadora Transitoria de Chachapoyas de la Corte Superior de Justicia de Amazonas, que absolvió a Alonzo Avelino Lozada Trigoso de la acusación fiscal por el delito contra el patrimonio en la modalidad de robo agravado, en agravio de Seberino Eleuterio Galoc Trigoso; con lo demás que contiene; y los devolvieron.

Intervino el señor juez supremo Castañeda Espinoza por periodo vacacional del señor juez supremo San Martín Castro.

DESCARGAR RESOLUCIÓN AQUÍ: 

Pin It on Pinterest