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Absolución. Falta de persistencia de la declaración de la víctima

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.° 2423-2018
PUNO

Valoración probatoria

Sumilla. La declaración de la víctima no es persistente, presenta contradicciones internas y no es corroborada con otros medios probatorios. En el presente caso, existe duda razonable respecto a la responsabilidad penal del procesado.

Lima, seis de noviembre de dos mil diecinueve

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por la defensa técnica del condenado RAINER COAQUIRA APAZA (foja setecientos treinta y uno) contra la sentencia del dieciséis de noviembre de dos mil dieciocho (foja seiscientos noventa y siete) emitida por la Sala Mixta Descentralizada Permanente de Huancané de la Corte Superior de Justicia de Puno, que resolvió condenar al citado recurrente como autor del delito de violación sexual de menor de edad (inciso dos, del artículo ciento setenta y tres, del Código Penal) en agravio de la menor con las iniciales M. S. C., y le impuso treinta años de pena privativa de libertad, con lo demás que contiene. Con lo expuesto por el fiscal supremo en lo penal.

Intervino como ponente el juez supremo Prado Saldarriaga.

FUNDAMENTOS

I. Agravios del recurrente

Primero. La defensa técnica del condenado RAINER COAQUIRA APAZA en su recurso de nulidad (foja setecientos treinta y uno), planteó como principales agravios, los siguientes:

1.1. Las declaraciones referenciales de la agraviada no son congruentes y coherentes, pues en la primera que brindó señaló que fue víctima del acto sexual en su cuarto que quedaba en el segundo piso de su domicilio, mientras que en su segunda declaración precisó que fue víctima de violación en una de las habitaciones del primer piso.

1.2. Las declaraciones referenciales brindadas por la menor, fueron incoherentes con respecto a la proporcionada en el plenario.

1.3. Existió incredibilidad subjetiva en las declaraciones referenciales, pues en el juicio oral se determinó que el motivo de la denuncia fue por los problemas que existían entre los padres de la supuesta agraviada y los padres del recurrente.

1.4. No existió persistencia, coherencia y solidez en el relato incriminador, pues de conformidad con los exámenes psicológicos, se determinó que no existe afectación emocional y que existe un sentimiento de culpa en la agraviada por haber acusado al procesado.

1.5. En conclusión, se tiene que el presente caso existe variación en la declaración de la menor, las pericias psicológicas determinan que no existe afectación emocional y existe un sentimiento de culpa, lo que genera duda razonable de si en realidad ocurrió el hecho acusado.

II. Hechos

Segundo. El treinta y uno de octubre de dos mil siete, aproximadamente al mediodía, la menor con las iniciales M. S. C., salió de su domicilio con dirección a su escuela para jugar vóley. A su regreso, a las dieciocho horas aproximadamente, notó que el procesado RAINER COAQUIRA APAZA la venía siguiendo, por lo que pensó que quería comprar en su tienda, por ello le abrió la puerta y dejó que ingresara en ella. Ya dentro, el procesado cerró la puerta y tomó de los brazos a la agraviada, le tapó la boca y por la fuerza la condujo hacia una cama donde la despojó de sus prendas. Pese a los gritos de la menor, el condenado procedió a abusar sexualmente en contra de su voluntad, le introdujo su miembro viril en la vagina de la víctima, para después eyacular fuera y retirarse de su domicilio no sin antes amenazarla.

III. Análisis

Tercero. El sentido impugnativo planteado por la defensa técnica del condenado, consistió, principalmente, en cuestionar la valoración probatoria efectuada por la Sala Penal Superior, precisó que en todo caso, conforme a la actuación probatoria dentro del juicio oral, existiría duda razonable respecto a los cargos imputados.

Cuarto. Al respecto, debe señalarse que la menor agraviada M. S. C. (de trece años de edad al momento de la presunta comisión del evento delictivo), en su manifestación policial (foja cinco) rendida en presencia del representante del Ministerio Público, como en su declaración referencial (foja ciento treinta y uno) detalló que el treinta y uno de octubre de dos mil siete, cuando regresaba a su casa luego de jugar vóley con sus amigas, el procesado RAINER COAQUIRA APAZA la siguió hasta su casa, donde este ingresó y la agarró de los brazos, para luego a la fuerza practicarle el acto sexual.

Quinto. Ambas declaraciones, si bien es cierto, relatan el abuso sexual que habría sufrido la víctima; sin embargo, evidencian contradicciones respecto al lugar donde se habría producido el ilícito penal, pues en primer lugar se señaló que este fue realizado en la cama de la agraviada, posteriormente, en la segunda declaración se mencionó de manera contradictoria que el acto sexual se desarrolló tanto en el primer como en el segundo piso, a pesar de que solo se trató de un acto sexual.

Sexto. A ello debe sumarse que a nivel de juicio oral (foja quinientos noventa y seis) la agraviada negó que el procesado RAINER COAQUIRA APAZA la haya violado, reconoció sí que la molestaba porque le decía bonita, pero que nada más. Precisó además que a la fecha del presunto evento delictivo, mantenía una relación con su enamorado de nombre Juan, con quien mantenía relaciones sexuales.

Séptimo. Si bien es cierto el Certificado Médico Legal N.° 001748-G (foja seis) practicado a la menor agraviada el veintisiete de marzo de dos mil ocho, concluyó que la menor tiene desfloración antigua de membrana himeneal, es del caso destacar que esta conclusión guarda relación con la versión que brindó en juicio oral, referido a que la menor mantenía relaciones sexuales con su enamorado Juan. Asimismo, es del caso destacar que la pericia psicológica practicada a la víctima (foja seiscientos treinta y ocho) concluyó que no existen indicadores de afectación psicológica, lo que si bien fue el resultado de un examen realizado once años después del presunto evento delictivo, no permite incidir por el lapso temporal transcurrido, como un dato que corrobore la versión incriminadora primigenia de la menor.

Octavo. Conforme se observa del conjunto de medios de pruebas actuadas en juicio oral y la capacidad acreditativa que brindan, se tiene que la sindicación de la agraviada no fue uniforme ni persistente a lo largo del proceso penal, además denotan contradicciones y carecen de elementos externos que corroboren la indicada sindicación primigenia en contra del procesado. En conclusión, en el presente caso existe duda razonable sobre la responsabilidad penal del procesado RAINER COAQUIRA APAZA, por lo que deberá absolvérsele de los cargos imputados.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon:

I. HABER NULIDAD en la sentencia del dieciséis de noviembre de dos mil dieciocho (foja seiscientos noventa y siete) emitida por la Sala Mixta Descentralizada Permanente de Huancané de la Corte Superior de Justicia de Puno, que condenó a RAINER COAQUIRA APAZA como autor del delito de violación sexual de menor de edad (inciso dos, del artículo ciento setenta y tres, del Código Penal) en agravio de la menor con las iniciales M. S. C., y le impuso treinta años de pena privativa de libertad, con lo demás que contiene; reformándola ABSOLVIERON por duda razonable al procesado RAINER COAQUIRA APAZA de los cargos atribuidos en su contra; dispusieron anular los antecedentes generados en el presente proceso.

II. ORDENARON su inmediata libertad, que se ejecutará siempre en cuando no exista mandato de detención o de prisión preventiva emanado de autoridad competente. Hágase saber.

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