TID: Contenido esencial de la presunción de inocencia.
9 diciembre, 2019
DUDA RAZONABLE: La versión de que el encausado solicita una dádiva no fue corroborada.
11 diciembre, 2019

Robo agravado. In dubio pro reo

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.º 2343-2018
LIMA SUR

HABER NULIDAD EN SENTENCIA CONDENATORIA

Sumilla. No existe certeza de la intervención de los acusados en la comisión del delito de robo con agravantes, al no haberse superado la duda que opera a favor de ambos; por lo que corresponde absolverlos en aplicación del principio de in dubio pro reo.

Lima, uno de octubre de dos mil diecinueve

VISTOS: los recursos de nulidad interpuestos por la defensa técnica de LUIS ALFREDO VALERIO HUAYANAY y JULIO WALTER ALMEIDA UBETA contra la sentencia del doce de julio de dos mil dieciocho (foja 550) emitida por la Sala Penal Permanente de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur, que los condenó como coautores del delito de robo con agravantes, en perjuicio de Luis Anselmo Rodríguez Romero; y, como tales, les impuso veinte y dieciséis años de pena privativa de libertad, respectivamente; y al pago de mil soles como reparación civil que deberá abonar cada uno de ellos a favor del agraviado. Oído el informe oral de los abogados de cada uno de los sentenciado e informe de hechos de Luis Alfredo Valerio Huayanay. Con lo expuesto por el fiscal supremo en lo penal.

Intervino como ponente la jueza suprema CASTAÑEDA OTSU.

CONSIDERANDO

AGRAVIOS FORMULADOS EN EL RECURSO DE NULIDAD

PRIMERO. La defensa de ambos sentenciados, JULIO WALTER ALMEIDA UBETA y LUIS ALFREDO VALERIO HUAYANAY (foja 579, ampliado a foja 596 y foja 589, respectivamente), en sus respectivos recursos de nulidad, solicitó la nulidad de la sentencia con base en los siguientes agravios:

1.1. La decisión se sustentó en la sola manifestación policial del agraviado Luis Anselmo Rodríguez Romero, la declaración testimonial de su sobrina Yeraldi Herlinda Quispe y el certificado médico legal practicado al agraviado; pruebas que son insuficientes para determinar la responsabilidad penal.

1.2. La sindicación preliminar del agraviado no cumplió con los requisitos para desvirtuar la presunción de inocencia de sus defendidos, como la verosimilitud y la persistencia en la incriminación, pues el agraviado, en el juicio oral anterior, indicó que los hechos fueron producto de una pelea. No se percató de si sus agresores traían cuchillos y arrojó su casaca al suelo para poder correr.

1.3. La sobrina del agraviado, en su declaración preliminar, también indicó que las personas no buscaron robarle a su tío sino agredirlo.

1.4. El testigo Miguel Alexander Polo Peña, en su declaración policial (foja 150), afirmó que sus patrocinados en ningún momento sacaron cuchillos para amenazar, pues la pelea fue limpia y que fue el agraviado quien tiró su casaca al suelo. Asimismo, el testigo John Jackson Chilco, también indicó que observó que peleaban.

1.5. La intención de sus patrocinados no fue quedarse con la casaca del agraviado sino pelearse con él, y no hubo arma ni botella sino que todo fue a puño limpio.

IMPUTACIÓN FÁCTICA Y CALIFICACIÓN JURÍDICA

SEGUNDO. Conforme con la acusación fiscal (foja 173) y la requisitoria oral (foja 399), el veintiuno de setiembre de dos mil ocho, a las tres horas, aproximadamente, cuando el agraviado Luis Anselmo Rodríguez Romero y su sobrina Yeraldi Herlinda Quispe caminaban por inmediaciones de la avenida César Vallejo, Tablada de Lurín, en el distrito de Villa María del Triunfo, al llegar a la altura de la cuadra 6 (espalda del Colegio N.° 6060), fueron interceptados por los adolescentes John Jackson Chilco Andrade y Miguel Alexander Polo Peña, y los coacusados Julio Walter Almeida Ubeta y Luis Alfredo Valerio Huayanay, quienes sustrajeron al agraviado Rodríguez Romero su casaca, en cuyo interior contenía su teléfono celular y dinero en efectivo por la suma de doscientos soles y ciento cincuenta dólares. Los acusados, para lograr su objetivo, lo redujeron amenazándolo con dos armas blancas –al parecer cuchillos– y, en su afán por defenderse, el agraviado resultó con una pieza dentaria rota.

El hecho fue tipificado en el delito de robo del artículo 188 del Código Penal, con las agravantes de los incisos 2 (durante la noche) y 4 (con el concurso de dos o más personas), primer párrafo; y el inciso 1 (cuando se cause lesiones a la integridad física de la víctima), establecido en el segundo párrafo, artículo 189, del Código anotado. El fiscal superior solicitó doce años de pena privativa de la libertad para cada uno de ellos y quinientos soles por concepto de reparación civil.

FUNDAMENTOS DE LA SALA PENAL SUPERIOR

TERCERO. La Sala Superior sostuvo que la materialidad del delito de robo con agravantes, así como la responsabilidad de ambos acusados quedó acreditada, esencialmente con la sindicación del agraviado a nivel policial y en su preventiva, quien aseveró haber salido junto con su sobrina de una fiesta de quinceañera, cuando fue atacado por Almeida Ubeta y Valerio Huayanay quienes portaban cuchillos. Estos le desgarraron su casaca, la cual contenía en su interior un teléfono celular, ciento cincuenta dólares y doscientos soles. Se desprendió de ella y ya no la pudo recuperar hasta el día siguiente cuando se la vio puesta al acusado Valerio Huananay y dio parte a la policía. Además, con la versión de su sobrina Yeraldi Quispe Romero, quien a nivel policial y en instrucción, indicó que al salir de la fiesta fueron rodeados por los citados coacusados.

Indicó que Almeida Ubeta le reclamó al agraviado por una lesión que le profirió tiempo atrás; luego se apoderaron de la casaca de su tío, así como de su teléfono celular que se encontraba en los bolsillos, por lo que les solicitó que se la devuelvan pero los acusados hicieron caso omiso.

Asimismo, consideró que la declaración del menor Jhon Jackson Chilco Andrade, fue contradictoria, pues inicialmente señaló haber sido testigo de un robo en la modalidad de cogoteo; sin embargo, en la instrucción y juicio oral indicó que solo vio una gresca. A esto se aúna la declaración también contradictoria del menor Miguel Ángel Polo Peña, pues indicó que no participó en los hechos ni salió de la fiesta junto a los procesados; lo cual denota que quieren evadir su responsabilidad y ayudar a sus amigos. Y la circunstancia de que Valerio Huayanay en su instructiva, refirió que en efecto salieron de la fiesta y Julio Almeida, al ver al agraviado, le dijo que anteriormente lo había hincado y quería vengarse, por lo que se le fue encima y luego de la pelea recogió la casaca.

CONSIDERACIONES DEL SUPREMO TRIBUNAL

CUARTO. El principio de presunción de inocencia, consagrado en el literal e, inciso 24, artículo 2, de la Constitución Política, prescribe que toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad1. Conforme con la doctrina y jurisprudencia, sus dimensiones en el proceso penal son las de principio y como regla: de tratamiento, probatoria y de juicio. Como regla probatoria exige la actuación de suficiente prueba de cargo directa o indiciaria sobre la existencia del hecho y la intervención del acusado. Y como regla de juicio, que si luego de la valoración de la prueba el juzgador no llega a la certeza sobre la culpabilidad del acusado, debe declarar su inocencia.

QUINTO. El derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales, se encuentra consagrado en el inciso 5, artículo 139, de la Constitución. Constituye un derecho fundamental del justiciable frente a la arbitrariedad judicial y asegura que las resoluciones no se encuentren justificadas en el mero capricho de los magistrados, sino que exige que los órganos judiciales expresen las razones o justificaciones objetivas que la llevan a tomar una determinada decisión. Esas razones, por lo demás, pueden y deben provenir no solo del ordenamiento jurídico vigente y aplicable al
caso, sino de los propios hechos debidamente acreditados en el trámite del proceso2.

SEXTO. Se debe precisar que, Julio Walter Almeida Ubeta y Luis Alfredo Valerio Huayanay, fueron absueltos en aplicación del principio de in dubio pro reo (la duda favorece al reo) mediante sentencia del veintisiete de mayo de dos mil catorce (foja 346), la que fue objeto de recurso de nulidad. La Corte Suprema, mediante ejecutoria del diecisiete de octubre de dos mil catorce (Recurso de Nulidad N.° 2208-2018), la declaró nula y dispuso que, debido a que el agraviado se retractó de la sindicación inicial3, se realice un nuevo juicio oral, en el cual debía volver a concurrir, así como su sobrina Yeraldi Herlinda Quispe Romero, el PNP Félix Villalta Barrientos y el menor Jhon Jackson Chilco Andrade, quienes no habían concurrido.

A juicio oral, no concurrió el agraviado Rodríguez Romero ni su sobrina Quispe Romero; si asistió el menor Jhon Jackson Chilco Andrade y el PNP Félix Villalta Barrientos, además del menor Miguel Alexander Polo Peña y el médico legista Víctor Raúl Rosales Tapia. Por lo que corresponde evaluar la corrección de la valoración efectuada por la Sala Superior de las pruebas actuadas en el juicio oral, en conexión con los actos de investigación llevados a cabo en la investigación preliminar y etapa de instrucción.

SÉTIMO. Conforme se ha anotado, la Sala Superior estimó como principal prueba de cargo la declaración a nivel policial y en etapa de instrucción del agraviado Rodríguez Romero; sin embargo, este Supremo Tribunal considera que la misma no cumple con los parámetros exigidos por el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-1164, en el cual se establece que las declaraciones de los agraviados pueden tener entidad para ser consideradas prueba válida de cargo y enervar la presunción de inocencia del imputado, siempre y cuando no se adviertan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones. Por lo que dicha declaración debe pasar ciertos filtros para otorgarle validez como son la ausencia de incredibilidad subjetiva, la verosimilitud y la persistencia en la incriminación.

OCTAVO. En efecto, valorada la citada declaración, fluye que en su denuncia policial (foja 02) indicó que las personas conocidas como Julio Manotas, John Chilco Andrade, otro sujeto conocido como Pollito y un cuarto sujeto, el veintiuno de setiembre de dos mil ocho, a las 3:30 horas, aproximadamente, cuando transitaba por la parte posterior del Colegio N.° 6060 Julio C. Tello, en compañía de Yeraldi Quispe Romero, sacaron unos cuchillos para lesionarlo, por lo que tuvo que correr unas tres cuadras, y dejó su casaca que contenía su celular, ciento cincuenta dólares y doscientos soles. A nivel policial (foja 11), con presencia fiscal, el agraviado manifestó que, cuatro sujetos –entre ellos los recurrentes–; quienes reconocieron a su sobrina porque estudiaron en el mismo colegio– le increparon y amenazaron. Julio Walter Almeida Ubeta, provisto con un cuchillo, le desgarró la casaca, que contenía las pertenencias anotadas; luego se la quitó y corrió hasta el local de la fiesta para pedir ayuda; sin embargo, fue interceptado por este quien le propinó un golpe en la boca con el mango del cuchillo. A los dos días, vio puesto a Valerio Huananay su casaca; por lo que lo llevó a la comisaría, donde el instructor le señaló que se quedaría con dicha prenda como evidencia. En su preventiva (foja 86), refirió que fue él quien se abrió la casaca, con la finalidad de correr e ingresar a la fiesta y solicitar ayuda.

De sus declaraciones, se advierte que las mismas no son uniformes, pues si bien indicó haber sido víctima de un robo por cuatro sujetos, también indicó que fue él mismo quien se desprendió de su casaca para poder correr y evitar ser agredido.

NOVENO. Estas versiones deben ser contrastadas con lo que sostuvo su sobrina, Yeraldi Herlinda Quispe Romero, testigo presencial de los hechos, quien aludió que entre los acusados y su tío al parecer existía una deuda. Así, en su declaración preliminar (foja 65), manifestó conocer a los cuatro sujetos que interceptaron a su tío, pues Almeida Ubeta y el menor Polo Peña fueron sus compañeros de colegio, el menor Chilco Andrade fue su enamorado y a Valerio Huayanay lo conoce de vista. Refirió que este último le cobró una deuda a su tío, quien le señaló que ya había arreglado con su amigo. Asimismo, que Almeida Ubeta le increpó que con anterioridad su tío le había metido cuchillo y por eso se lo devolvería igual; en esos instantes su tío fue sujetado por la espalda, por lo que se sacó la casaca para poder correr, pero fue alcanzado y herido en la boca. Precisó que no logró observar si la herida fue causada con el cuchillo, puesto que estaba oscuro.

En su declaración preventiva (foja 108) agregó que durante la fiesta el menor Chilco Andrade y Almeida Ubeta le arrojaron comida a su tío, y cuando se retiraron fue que Valerio Huayanay le cobró una deuda, e incluso ella se ofreció a pagarle para que no agredan a su familiar, pero de igual modo se suscitaron los hechos en la forma ya descrita.

DÉCIMO. Las declaraciones del agraviado no son verosímiles, pues conforme con lo declarado por su sobrina no se trataría de un robo sino de un pleito. Asimismo, existe duda respecto al arrebato de la casaca del agraviado, la que contenía las especies presuntamente sustraídas, pues como afirmó la sobrina y en algunos pasajes de las versiones del agraviado, este se quitó la casaca para poder correr e ingresar a la fiesta con el fin de evitar ser agredido.

DECIMOPRIMERO. Otro dato que abona a lo antes expuesto es que el menor Miguel Ángel Alexander Polo Peña, tanto a nivel preliminar (foja 23), en su testimonial (foja 150) y en juicio oral (foja 462), mantuvo una versión uniforme, en el sentido de que observó una pelea a puño limpio entre el agraviado y Almeida Ubeta. Además, corroboró la versión del agraviado, en el extremo que se quitó la casaca para poder correr e ingresar a la fiesta.

Ahora bien, es cierto que el otro menor Jhon Jackson Chilco Andrade, a nivel preliminar (foja 19), manifestó que los acusados Almeida Ubeta y Valerio Huayanay asaltaron al agraviado y le robaron lo que tenía; sin embargo, a nivel de instrucción (foja 152) refirió que se encontraba a cierta distancia desde donde ocurrieron los hechos y pudo observar que Almeida Ubeta y el agraviado peleaban. Esta versión fue ratificada en juicio oral (foja 492) donde manifestó que él solo observó una pelea y que a nivel preliminar se sintió presionado para decir que fue un asalto, ya que nunca antes había declarado5.

DECIMOSEGUNDO. Por otro lado, no existe certeza acerca del uso de cuchillos cuando ocurrieron los hechos. El fiscal superior aportó como prueba de cargo el Certificado Médico N.° 003751-L (foja 31) practicado al agraviado, en el cual se consigna: “Fractura hasta el tercio cervical del incisivo superior central derecho con equimosis violácea de la encía dentaria periférica y de la mucosa labial correspondiente, con leve tumefacción, ocasionada por agente contundente duro. Requiere cuatro días de atención facultativa por catorce de incapacidad médico legal”.

Este certificado médico fue emitido por el médico legista Víctor Raúl Rosales Tapia, quien concurrió a juicio oral (foja 499), y al ser preguntado si la lesión fue causada con un cuchillo, refirió que no puede asegurar que la lesión correspondió al mango de un cuchillo de madera, plástico o metal; que se remite a sus conclusiones de que fueron causadas por un agente contundente duro, pero que la identificación exacta del agente debe definirse en la investigación. En consecuencia, se ha generado duda respecto a que las lesiones producidas al agraviado hayan sido consecuencia del uso de arma blanca, sino con un agente contundente duro, las que si bien se encuentran acreditadas, no obstante, por el tiempo transcurrido, a la fecha han prescrito6.

DECIMOTERCERO. Finalmente, se verifica que Almeida Ubeta, desde su declaración preliminar (foja 14), instructiva (foja 99) y en el juicio oral (foja 406), reconoció haber agredido con puñetes al agraviado como consecuencia de la pelea que tuvieron y que no lo despojó de sus prendas sino que fue este quien arrojó su casaca. Situación similar ocurre con Valerio Huayanay, quien en su declaración preliminar (foja 11), instructiva (foja 90) y en el juicio oral (foja 419), refirió que su coacusado Almeida Ubeta y el agraviado se pelearon, instantes en que este último se quitó la casaca para poder correr, la que recogió Valerio Huayanay y se la llevó.

DECIMOCUARTO. De lo expuesto se concluye que las declaraciones del agraviado no cumplen con los requisitos del Acuerdo Plenario N.° 2- 2005/CJ-116; por el contrario, la valoración de las pruebas ya señaladas y lo declarado por los dos acusados, se ha generado una duda razonable en relación a que el día de los hechos se haya suscitado un robo con arma, por lo que corresponde absolverlos, en aplicación del principio de in dubio pro reo.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon:

I. HABER NULIDAD en la sentencia del doce de julio de dos mil dieciocho, emitida por la Sala Penal Permanente de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur, que condenó a LUIS ALFREDO VALERIO HUAYANAY y JULIO WALTER ALMEIDA UBETA como coautores del delito de robo con agravantes, en perjuicio de Luis Anselmo Rodríguez Romero; y, como tal, les impuso veinte y dieciséis años de pena privativa de la libertad, respectivamente; y al pago de mil soles como reparación civil, que deberán abonar cada uno de ellos a favor del agraviado. REFORMÁNDOLA, los absolvieron de la acusación fiscal. Por tanto, DISPUSIERON la anulación de los antecedentes penales y judiciales que se hubieran generado en su contra, y el ARCHIVO DEFINITIVO de lo actuado.

II. ORDENARON se oficie y cursen las comunicaciones correspondientes para la inmediata libertad de LUIS ALFREDO VALERIO HUAYANAY, siempre y cuando no exista mandato de detención o prisión preventiva emanada de autoridad competente.

III. LEVANTAR las órdenes de captura dictadas contra Julio Walter Almeida Ubeta con motivo de este proceso.

IV. DISPUSIERON se devuelvan los autos al Tribunal Superior para los fines de ley. Hágase saber a las partes apersonadas en esta Sede Suprema.

Intervino el juez supremo Castañeda Espinoza, por licencia de la jueza suprema Barrios Alvarado.


1 Una disposición de desarrollo del mandato constitucional se encuentra en el artículo II, del Título Preliminar, del Código Procesal Penal, el cual precisa de una suficiente actividad probatoria de cargo, obtenida y actuada con las debidas garantías procesales, para desvirtuar este principioderecho fundamental. Y que, en caso de duda sobre la responsabilidad penal, debe resolverse a favor del imputado.

2 STC N.° 03433-2013-PA, del 18 de marzo de 2014, fj. 4.

3 El agraviado, en juicio oral –que fue declarado nulo–, señaló que no fue víctima de un robo sino de una agresión y que el día de los hechos Luis Alfredo Valero Huayanay le increpó por una deuda que desconocía, y junto a Almeida Ubeta lo sujetaron por la espalda; y con el afán de zafarse se quitó su casaca y corrió hacia la fiesta. Luego, fue agredido en la boca por Almeida Ubeta, quien le ocasionó la rotura de un diente. Además, precisó que anteriormente refirió que fue con un arma blanca porque su sobrina le había comentado que vio que tenían algo (foja 320).

4 Del 30 de setiembre de 2005. Asunto: Requisitos de la sindicación de coacusado, testigo o agraviado, fj. 10.

5 Jhon Jackson Chilco Andrade y Miguel Ángel Polo Peña inicialmente fueron comprendidos en la denuncia policial; sin embargo, el fiscal a cargo de la investigación dispuso que, por su minoría de edad, se remitan copias de los actuados a la Fiscalía Provincial Civil y de Familia de Villa María del Triunfo, por presunta infracción a la ley penal.

6 El artículo 122 del CP tipifica el delito de lesiones leves, que a la fecha de la comisión de los hechos prescribía una pena privativa de libertad no mayor de dos años.

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