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Robo agravado. Indicio único incapaz de enervar la presunción de inocencia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE NULIDAD N.° 2480-2018
LIMA SUR

Vigencia de la presunción de inocencia

Aunque es altamente sospechoso que el acusado rentara el vehículo usado como medio de transporte para la comisión del evento delictivo, este indicio único no tiene capacidad para probar de forma inconcusa su participación en el hecho típico. No convergen con él otros indicios contingentes y unívocos que apoyen las aseveraciones de la acusación.

Lima, veinte de agosto de dos mil diecinueve

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por la fiscal superior contra la sentencia del dos de julio de dos mil dieciocho (foja 560), que absolvió a Filomeno Blas Ramos de la acusación fiscal por el delito contra el patrimonio-robo con agravantes, en perjuicio de la empresa Cemprotech S. A. C.

Intervino como ponente el señor juez supremo Príncipe Trujillo.

CONSIDERANDO

I. De la pretensión impugnativa

Primero. La representante del Ministerio Público, al formalizar su recurso (foja 574), señaló que el procesado actuó de intermediario para la comisión del hecho delictivo, pues contrató los servicios de la empresa de transporte Reval Sani, cuyo vehículo de placa XI-3405 fue hallado en el interior de la empresa agraviada. Además, se acreditó que el encausado utilizó a Sixto Sánchez Lequernaqué y Atilio Huayta Guerra para trasladar objetos robados de la empresa agraviada en el vehículo de placa RGG-860; sin embargo, la pronta intervención de la policía frustró la finalidad delictiva.

Insistió en que, si bien el encausado negó los hechos, reconoció que alquiló uno de los vehículos para entregárselo a una persona desconocida; no obstante, Sixto Sánchez, dueño del vehículo, señaló que se comunicaba constantemente con el procesado, incluso en el momento de la comisión de los hechos.

II. Objeto del proceso

Segundo. El dieciséis de febrero de dos mil diez, aproximadamente a las 22:40 horas, personal policial de la comisaría de Lurín tomó conocimiento de que se estaba produciendo un robo al interior de la empresa Cemprotech S. A.C., ubicada en la Asociación Agropecuaria Súmac Pacha, lote 13, manzana A, del distrito de Lurín. Al llegar al referido lugar, unos sujetos se dieron a la fuga; pero se intervino a Atilio Huaytán Guerra, quien había conducido el vehículo de placa de rodaje XI-3405 –camión de marca Volvo, del año mil novecientos ochenta y cuatro–, en cuyo interior se halló parte de la mercadería robada –treinta y dos cajas de cartón que contenían (cada una) cuatro latas de líquido o producto químico, dieciocho latas de varillas de soldadura y una compresora de color rojo en regular estado–.

Asimismo, se encontró otro vehículo, de placa de rodaje RGG-860 –de marca Toyota, del año mil novecientos ochenta y seis–, también con mercadería robada –seis máquinas de apuntalar, seis máquinas esmeriles, cuatro máquinas sumergidas, cuatro máquinas Miller, una máquina electro de heating ovens, un carrito cortador y un tecle–.

Las investigaciones determinaron que el procesado Filomeno Blas Ramos solicitó los servicios de transporte de la empresa Reval Sani a través de su propietario, Sixto Sánchez Lequernaqué; y, según el acuerdo verbal que sostuvieron, el vehículo de placa de rodaje XI- 3405 partió desde la intersección de las avenidas Tomás Valle y Bertelo con dirección al distrito de Lurín, donde debía recoger mercadería y trasladarla al distrito de Santa Anita.

III. De la absolución del grado

Tercero. No es materia de controversia la materialidad del delito. Las actas de registro del vehículo camión con placa de rodaje XI-3405 y la combi con placa de rodaje RGG-860 acreditaron que estos fueron hallados en el interior de la empresa Cemprotech S. A. C. con materiales robados (fojas 31 y 32, y acta de entrega de especies a foja 38).

Luego, César Zevallos Álvarez, jefe de seguridad de la empresa agraviada, acudió a juicio oral y declaró que el dieciséis de febrero de dos mil diez recibió la llamada de un trabajador, quien le comunicó que habían ingresado a robar a la empresa Cemprotech S.A.C. Al llegar, halló un camión lleno de máquinas de soldar y una combi, a la que le habían sacado todos los asientos, también con máquinas de soldar (acta del siete de agosto de dos mil diecisiete, a foja 370).

Cuarto. El testigo ocular Gunter Isuiza Tapullima (trabajador vigilante) declaró a nivel plenarial y ratificó el contenido de su manifestación inicial. En lo relevante, refirió que el día de los hechos unos sujetos desconocidos, vestidos con uniforme de la empresa agraviada, lo amenazaron con armas de fuego, lo golpearon con un revólver y lo ataron de pies y manos. No reconoció al encausado en la escena del crimen y refirió que los vehículos hallados en el interior de la empresa ingresaron cuando ya estaba reducido (fojas 26 y 492).

Quinto. La vinculación del procesado Filomeno Blas Ramos con el evento delictivo se generó a raíz del hecho probado de que este contrató el servicio de transporte de carga y del vehículo camión con placa de rodaje XI-3405 para trasladar mercadería de Lurín a Santa Anita (declaración de Sixto Sánchez Lequernaqué, dueño del vehículo, a foja 466).

El encausado Blas Ramos acompañó al chofer Atilio Huayta Guerra hasta Puente Nuevo, donde subió otra persona, y le indicó que esta lo llevaría hasta el lugar de recojo de la mercadería. No obstante, en el trayecto esta persona le refirió que debían esperar al encargado y, luego de aproximadamente una hora y media, llegó un sujeto en un auto blanco, quien los condujo a la fábrica Cemprotech S. A. C. El vigilante les pidió sus documentos y les indicó dónde debían estacionarse. Unos soldadores comenzaron a cargar el camión, pero luego los llamaron. Minutos después escuchó disparos. Al salir observó a la policía y lo detuvieron (manifestación del chofer Atilio Huayta Guerra, a foja 200).

Sexto. El acusado Blas Ramos negó los hechos en todas las etapas del proceso (fojas 21, 208 y 415), y refirió que era estibador y se dedicaba al servicio de carga. El día de los hechos lo llamaron desde un número restringido para que facilitase un camión de carga y así lo hizo. Para probar su teoría presentó declaraciones de pago realizadas a la Sunat, por renta de tercera categoría, y la copia de una factura por el referido servicio (foja 277 y siguientes, oralizadas por su defensa en la sesión del quince de junio de dos mil dieciocho, según la foja 549).

Incluso el testigo Sixto Sánchez Lequernaqué, dueño del vehículo camión de placa de rodaje XI-3405, señaló que en una anterior oportunidad ya habían realizado el servicio de transporte de carga (foja 466 vuelta).

Séptimo. Corresponde desestimar el recurso acusatorio. Aunque es altamente sospechoso que el acusado rentara el vehículo usado como medio de transporte para la comisión del evento delictivo, este indicio único no tiene capacidad para probar de forma inconcusa su participación en el hecho típico. No convergen con él otros indicios contingentes y unívocos que apoyen las aseveraciones de la acusación ni se aprecia en el recurso impugnatorio un análisis de diversas circunstancias y elementos que, relacionados entre sí, permitan determinar la responsabilidad penal del acusado.

No puede negarse que en esta clase de delitos los agentes preparan coartadas y manejan declaraciones para el supuesto de ser descubiertos. Empero, este supuesto potencial y racionalmente posible para adquirir certeza en el plano de la realidad exige, a falta de prueba directa, la presencia de indicios plurales concurrentes o singulares con una especial fuerza acreditativa que determinen hechos desde los cuales pueda inferirse racionalmente la condena. Se exige, en estos casos, un plus argumentativo que exprese con reforzada técnica narrativa la lógica de los indicios sobre los que se construye la decisión.

Octavo. El derecho a la presunción de inocencia, consagrado en el artículo 2, inciso 24, literal e), de la Constitución, exige la presencia de prueba de cargo plena, corroborada y suficiente que permita sostener un juicio de condena. Su ausencia lleva a concluir que no existe razón jurídica que justifique la persecución penal ni la pretensión punitiva, por lo que corresponde confirmar el fallo absolutorio y declarar que el juicio de valor efectuado por el Tribunal Superior está arreglado a ley.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON NO HABER NULIDAD en la sentencia del dos de julio de dos mil dieciocho (foja 560), que absolvió a Filomeno Blas Ramos de la acusación fiscal por el delito contra el patrimonio-robo con agravantes, en perjuicio de la empresa Cemprotech S. A. C.

II. DISPUSIERON que se remita lo actuado al Tribunal Superior para los fines de ley. Hágase saber a las partes personadas en esta Sede Suprema.

Intervino el señor juez supremo Castañeda Espinoza por licencia de la señora jueza suprema Chávez Mella.

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