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ROBO: Ausencia de verosimilitud en la declaración de la víctima.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
R. N. N.° 2330-2018
JUNÍN

No haber nulidad en la sentencia

La pretensión de la recurrente se desestima, pues de las pruebas de cargo únicamente se advierte la declaración del agraviado, la cual, conforme a los criterios de sindicación del Acuerdo Plenario número 2- 2005/CJ-116, no cumple con la verosimilitud –no existe prueba periférica que corrobore su versión–. Es decir, existe insuficiencia probatoria para emitir una sentencia condenatoria.

Lima, trece de agosto de dos mil diecinueve

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por la fiscal adjunta superior de la Primera Fiscalía Superior Penal de Junín contra la sentencia emitida el dos de octubre de dos mil dieciocho por la Sala Penal Liquidadora de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, que absolvió de la acusación fiscal a Juan Jorge Artica Pérez y José Miguel Román Moyeda como coautores del delito contra el patrimonio-robo agravado en grado de tentativa –incisos 2 y 4 del artículo 189, concordante con los artículos 188 y 16 del Código Penal–, en agravio de Aldair Jhosdyn Cuba Cuba, y en consecuencia dispuso el archivo definitivo del proceso.

Intervino como ponente el señor juez supremo Sequeiros Vargas.

CONSIDERANDO

Primero. Recurso de nulidad interpuesto por la representante del Ministerio Público –folios 312 a 321–

1.1.  La impugnante interpuso recurso de nulidad en virtud del literal a) del artículo 292, concordante con el artículo 295 del Código de Procedimientos Penales –folio 311–.

1.2. Sostuvo que la Sala valoró inadecuadamente las pruebas de cargo, pues no consideró:

1.2.1. La declaración del agraviado Aldair Jhosdyn Cuba Cuba, quien manifestó en juicio oral, de manera clara y coherente, cómo fue agredido.

1.2.2. La manifestación de Kevin Jordan Lacho Flores –menor que participó con los ahora absueltos en la agresión contra la víctima–, quien en el Expediente número 97-2013-0-1501-JR-FP-01-Proceso Tutelar señaló: “Mis dos amigos mayores me enviaron para cometer el robo”, motivo por el que fue declarado responsable por la infracción penal de robo agravado en grado de tentativa y se le impuso la medida socioeducativa de amonestación.

1.2.3.  Finalmente, indicó que los imputados tienen antecedentes penales, lo que los hace proclives al delito.

Segundo. Imputación

Se imputó a José Miguel Román Moyeda y Juan Jorge Artica Pérez – en compañía del menor Kevin Jordan Lacho Flores– que el catorce de enero de dos mil trece, aproximadamente a las 21:00 horas, por inmediaciones de los jirones Ayacucho y Libertad-Huancayo, interceptaron al agraviado Aldair Jhosdyn Cuba Cuba cuando este conversaba desde un teléfono público. El menor cogoteó y redujo al agraviado, mientras que los imputados rebuscaron sus bolsillos. Por ello, el agraviado solicitó ayuda y, al liberarse de sus agresores, recibió un golpe cerca del rostro por parte del menor infractor. A los pocos minutos, cuando los asaltantes huían, fueron intervenidos por dos efectivos policiales.

Tercero. Fundamentos del Tribunal Supremo

3.1.  Para establecer la responsabilidad de los dos imputados, deben valorarse las pruebas acopiadas al proceso.

3.2.  Respecto a la sindicación del agraviado obra lo siguiente: i) su declaración policial –folio 5–, en que describió la forma como fue agredido –apartado segundo de este recurso de nulidad–; ii) el Certificado Médico Legal número 000751-L que le fue practicado –folio 61– y concluyó que el agraviado presentaba una equimosis en región mentoniana lateral izquierda, por lo que se le prescribió un día de atención facultativa por tres de incapacidad médico legal, y iii) su declaración en juicio oral – folios 272 a 274–, en la que ratificó su manifestación policial.

3.3. De igual manera, se advierte que, pese a que el agraviado refirió tanto en la instancia policial como en juicio oral que los hechos se suscitaron en el frontis de la tienda de su tío Raúl –a quien solicitó mediante gritos que lo ayudara por ser víctima del robo–, ni este último ni otro familiar depuso en el proceso.

3.4. Por otro lado, respecto al imputado José Miguel Román Moyeda, obra en autos su declaración policial –folios 10 a 13–; el acta de registro personal –folio 21–, en que no se le encontraron objetos relevantes que guardaran relación con el delito imputado; su declaración en juicio oral –folios 257 a 260–, y sus antecedentes penales –folio 263: presenta una sentencia emitida el tres de octubre de dos mil dieciséis (folios 182 a 216) por la que fue condenado a doce años de pena privativa de libertad por el delito de robo–

3.5. De igual manera, tanto en su declaración policial como en juicio oral sostuvo –en lo medular– que el día de acaecido el hecho imputado se encontró de casualidad con su coprocesado –a quien conocía desde hacía más de un año– y que ambos, junto con el menor Kevin Jordan Lacho Flores, se dirigieron a una tienda –del tío de la víctima– a comprar. Refirió que ingresó junto con su coimputado a la tienda y el menor se quedó afuera, circunstancia en la que escuchó cómo este último le dijo “mongolo” –así lo reconoció el menor infractor en su declaración policial, de folios 14 a 16– al agraviado, quien conversaba por un teléfono público, y este le mentó la madre, motivo por el que se inició una trifulca. Al procurar separarlos, la familia de la víctima comenzó a tildarlos de rateros, por lo que se retiraron del lugar caminando, cuando dos policías los intervinieron.

3.6. Sin ser minucioso, esta versión coincide en lo cardinal con la manifestación del imputado Juan Jorge Artica Pérez –en sede policial (folios 6 a 9) y en juicio oral (folios 278 a 280)–. Obran también  sus antecedentes penales –folio 264: presenta dos penas privativas de libertad por hurto agravado y una pena limitativa de derecho (prestación de jornadas) por el delito de hurto simple–.

3.7.  Por otro lado, respecto al menor Kevin Jordan Lacho Flores, de autos obra su manifestación policial –folios 14 a 16: coincidió en lo principal con las versiones de los dos imputados (apartado 3.5. del presente recurso)–, y el acta de registro personal –folio 20: no se encontró nada relevante con relación al objeto de imputación–. Además, no obra la copia del Expediente número 97-2013-0-1501-JR-FP-01-Proceso Tutelar, por el que se le declaró responsable por la infracción penal de robo agravado.

3.8. Por ello, no es posible valorar lo que refirió Lacho Flores en el referido expediente: “Mis dos amigos mayores me enviaron para cometer el robo”. Por otro lado, la Sala señaló de manera pertinente que el contenido del proceso tutelar no los vincula – folio 308– como para emitir una sentencia condenatoria; pues, si bien ambos procesos tuvieron como presupuesto el mismo supuesto fáctico, el único criterio para condenar a un sujeto es el de la prueba, y el contenido del citado expediente tutelar no tiene tal calidad.

3.9. Señalado esto –órganos de prueba–, al ser el agraviado el único testigo, el Acuerdo Plenario número 02-2005/CJ-116 –emitido el treinta de septiembre de dos mil cinco (sindicación del testigo víctima)– indica pautas para su valoración. Así:

3.9.1. Entre el agraviado y los agresores se advierte ausencia de incredibilidad subjetiva, pues ambos refirieron no conocerse con anterioridad a los hechos.

3.9.2. En referencia a la verosimilitud, no existen elementos periféricos que acrediten la versión de la víctima, salvo el de su manifestación –si bien obra el certificado médico legal que acredita la lesión al agraviado, de ello no se infiere que fuera a consecuencia de un robo, pues respecto a esto último la prueba es insuficiente–.

3.9.3. Y, en cuanto a la persistencia en la incriminación del agraviado, este no declaró a nivel preliminar; y, si bien entre su manifestación policial y el juicio oral la sindicación se mantiene, la falta de verosimilitud relativiza este aspecto.

3.10. En tal sentido, pese a lo alegado por la impugnante, existe insuficiencia probatoria para condenar a los encausados, pues únicamente se cuenta como prueba de cargo con la declaración de la víctima, de la cual no se advierte verosimilitud, conforme a los criterios de sindicación del Acuerdo Plenario número 2-2005/CJ-116.

3.11. Por ende, la pretensión de la recurrente se desestima y la sentencia absolutoria de la Sala debe confirmarse.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON NO HABER NULIDAD en la sentencia expedida el dos de octubre de dos mil dieciocho por la Sala Penal Liquidadora de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, que absolvió a José Miguel Román Moyeda y Juan Jorge Artica Pérez como coautores del delito contra el patrimonio- robo agravado en grado de tentativa, en agravio de Aldair Jhosdyn Cuba Cuba, con lo demás que contiene.

II. MANDARON que se transcriba la presente ejecutoria suprema al Tribunal de origen. Hágase saber y archívese.

Descargar Resolución Aquí:

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