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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE NULIDAD N.° 2335-2018
LIMA SUR

El principio in dubio pro reo

Si los medios probatorios actuados y valorados no son suficientes para generar certeza sobre la responsabilidad penal del encausado y, contrariamente, causan duda razonable, corresponde la aplicación del principio in dubio pro reo, en virtud de las actuaciones probatorias desarrolladas en el proceso penal.

Lima, trece de agosto de dos mil diecinueve

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por el representante del Ministerio Público contra la sentencia del nueve de agosto de dos mil dieciocho (foja 655), emitida por la Sala Penal Liquidadora de la Corte Superior de Justicia de Junín, que absolvió a Elviz Egoavil Alvarado de la acusación fiscal como coautor del delito contra el patrimonio-robo agravado, en perjuicio de la empresa Estación de Servicios KATXYM (grifo Primax) y la empresa Negociaciones y Servicios Latinos S. A. (grifo Huaychulo); con lo demás que al respecto contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo Figueroa Navarro.

CONSIDERANDO

I. Imputación fiscal

Primero. Conforme se aprecia de la acusación fiscal (foja 558), se imputó lo siguiente:

1.1. El cuatro de enero de dos mil quince, aproximadamente a las 22:35 horas, el procesado Elvis Egoavil Alvarado, junto con el denunciado Beder Acuña Palla y dos personas más, se constituyeron a la empresa Negociaciones y Servicios Latino S. A. (grifo Huaychulo), ubicada en el jirón Oriente 114 del distrito y provincia de Concepción, a bordo del vehículo Daewoo de color verde turquesa, con placa de rodaje C5V-491. Entonces el procesado Elvis Egoavil Alvarado, junto con el denunciado y un sujeto más, descendieron del vehículo y redujeron a Aurio Porras Marmanilla, quien laboraba como grifero en dicho lugar; mientras que el sujeto que se encontraba sentado detrás del asiento del piloto también bajó y le apuntó con un arma de fuego en la cabeza, diciéndole: “¡La plata, la plata!”. Seguidamente lo condujeron hasta la garita, donde sustrajeron la suma aproximada de S/ 12 000 (doce mil soles) –dinero de la venta del día, entre otras ganancias–, así como el celular de marca Nokia, de color rojo con negro, de propiedad de la empresa para la cual trabajaba. Luego dejaron a Aurio Porras Marmanilla echado en el piso y subieron al vehículo de placa de rodaje C5V-491 y huyeron del lugar con dirección al distrito de Santa Rosa de Ocopa, en la provincia de Concepción.

1.2. Momentos después, Aurio Porras Marmanilla comenzó a gritar pidiendo ayuda, por lo que salió de la ventana del segundo piso del local Patricia Raymundo Ortega, quien dio aviso de lo sucedido a su conviviente, César Moisés Huaccho Alcoser (propietario del grifo). Posteriormente, Porras Marmanilla y Huaccho Alcoser, a bordo de la camioneta de placa de rodaje W2B-839, procedieron a perseguir a los asaltantes.

1.3. Por otra parte, el denunciado antes referido, junto con el procesado Elviz Egoavil Alvarado y dos personas no identificadas, se constituyeron a la Estación de Servicios KATXYM (grifo Primax), ubicada en la avenida Oriente 1126, del distrito y provincia de Concepción, adonde llegaron aproximadamente a la 22:55 horas. Entonces, una de las personas no identificadas, que se encontraba sentada detrás del copiloto, le solicitó a Roberto Christian Salazar Egoavil (despachador del grifo Primax) que abasteciera el tanque del mencionado vehículo. En esos instantes sacó un arma, le apuntó a la referida víctima y le indicó que se volteara. Seguidamente, los agresores bajaron y rebuscaron en los bolsillos del overol que traía puesto el agraviado, y le sustrajeron la suma aproximada de S/ 120 a S/ 150 (ciento veinte a ciento cincuenta soles). Luego le ordenaron que los llevara a la caja fuerte, a lo cual accedió por temor. Empero, en esos momentos los atacantes se percataron de que se acercaba la camioneta conducida por César Moisés Huaccho Alcoser, por lo que amenazaron a Roberto Christian Salazar Egoavil con que, si contaba lo sucedido, lo matarían. De pronto el sujeto que portaba el arma de fuego realizó un disparo hacia la pista y, acto seguido, el denunciado y sus acompañantes abordaron el vehículo de placa rodaje C5V- 491, y huyeron del lugar con dirección al distrito de Comas. En el trayecto fueron perseguidos por César Moisés Huaccho Alcoser y Aurio Porras Marmanilla, quienes iban a bordo de la camioneta de placa de rodaje W2B-839. Al encontrarse cerca del kilómetro 8 de la carretera Comas-Concepción, los denunciados comenzaron a disparar a la camioneta, la cual recibió el impacto de tres balas (una en el capó y dos en el parachoques). Finalmente, al llegar a la altura del kilómetro 10, los agresores huyeron con rumbo desconocido.

II. Expresión de agravios

Segundo. El recurrente (representante del Ministerio Público) fundamentó el recurso de nulidad (foja 674) y alegó que:

2.1. La sentencia que absuelve a Elviz Egoavil Alvarado fue emitida sin una correcta fundamentación.

2.2. El acusado Egoavil Alvarado, con la finalidad de evadir su responsabilidad, en su manifestación policial dijo que se dedicaba a la venta de zapatillas, pero esto no fue corroborado. También señaló que, cuando manejaba su carro haciendo servicio de taxi, lo inmovilizaron y uno de ellos le estaba pisando la cabeza y lo habrían maniatado; empero, eso no fue corroborado porque el certificado médico arrojó “sin lesiones traumáticas recientes”.

2.3. En la acusación escrita, en ningún momento se señaló que el encausado se encontraba de copiloto, como erróneamente se refiere en la sentencia.

2.4. La homologación de huellas tomadas en el vehículo y el peritaje de identidad dactilar concluyeron que corresponden al encausado Egoavil Alvarado. Por tanto, este tuvo disposición del vehículo que fue utilizado para realizar los asaltos.

2.5. Estas deficientes apreciaciones determinaron la absolución, sin valorar las conclusiones a las que arribó el Ministerio Público.

III. Fundamentos del Tribunal Supremo

Tercero. La doctrina procesal ha considerado objetivamente que para imponer una condena es preciso que el juzgador haya llegado a la certeza respecto a la responsabilidad penal del encausado, que solo puede ser generada por una actuación probatoria suficiente que permita crear en él la convicción de culpabilidad, sin la cual no es posible revertir la inicial condición de inocencia que tiene todo acusado dentro del proceso. Ello implica que, para ser desvirtuada, se exige una mínima actividad probatoria efectivamente incriminatoria, producida con las debidas garantías procesales y de la cual pueda deducirse la culpabilidad del procesado, puesto que “los imputados gozan de una presunción iuris tantum, por tanto, en el proceso ha de realizarse una actividad necesaria y suficiente para convertir la acusación en verdad probada; […] asimismo, – las pruebas – deben haber posibilitado el principio de contradicción y haberse actuado […], con escrupuloso respeto a las normas tuteladoras de los derechos fundamentales”1.

Cuarto. En el presente caso por el delito de robo agravado, el Colegiado Superior consideró que no se llegó a determinar que el encausado tuviera participación activa en los hechos materia de imputación. Para ello se compulsaron los siguientes medios probatorios: las testimoniales de Roberto Christian Salazar Egoavil, de Aurio Porras Marmanilla, del policía Clever Bernardino Flores Samaniego y del perito Noel Robinson Cano Quincho; la constancia de la empresa de servicios Múltiples Taxista E. I. R. L.; el Dictamen Pericial Vehicular número 02-2015; los dictámenes periciales vehicular, toxicológico y balístico forense; la visualización del DVD; facturas y boletas; la constancia vehicular y la constancia de taxista, entre otras documentales.

Quinto. Al respecto, Aurio Porras Marmanilla (fojas 31, 198 y en juicio oral a foja 612) declaró que:

Trabaja como grifero «Huaychulo», y que el día de los hechos aproximadamente a las 22:35 horas, se cuadró un auto color verde de placa de rodaje C5V-491 cuyo interior se encontraba cuatro personas a bordo; llegó a bajarse dos personas por el lado de derecho (copiloto y detrás de copiloto), y el tercero bajó por el lado izquierdo (detrás del piloto), el mismo que portaba una arma de fuego, quién le apuntó en la cabeza y le dijo donde se encuentra la plata, para luego llevarlo con dirección a la garita de los cajones el dinero de la venta del combustible de lodo del cuatro de enero de dos mil quince, luego, lo dejó tirado en el piso y se dio a la fuga con dirección a Santa Rosa de Ocopa. Circunstancias que avisó a la señora Patricia Raymundo Ortega esposa del señor César (dueño), momentos en que bajó el dueño para que persigan con su camioneta a los encausados, logró alcanzarlos en el Grifo «PRIMAX» (donde estaban robando al grifero), al ver los encausados que los perseguían se dieron a la fuga por un camino desconocido.
Posteriormente, dijo que cuando asaltaron el grifo observó en el asiento posterior (lado izquierdo) a una persona que se encontraba maniatada. Luego, en juicio oral, señaló que no llegó a reconocer a los encausados y que lo dijo por temor. Se advierte de las declaraciones del testigo presencial que este no llegó a reconocer al encausado y, por tanto, no se aprecia una sindicación en contra de este.

Sexto. Por su parte, Christian Salazar Egoavil (foja 33 y en juicio oral a foja 611) declaró lo siguiente:

Trabaja de grifero «KATXYM», además dijo que el día de los hechos aproximadamente a las 22:50 horas, se estacionó un vehículo de color verde oscuro, la persona que se encontraba detrás del copiloto solicitó combustible, circunstancias en que el encausado sacó una arma de fuego, lo apuntó y le dijo que se dé la vuelta (espaldas), para luego bajarse los encausados le solicitó el dinero de la venta de combustible del día cuatro de enero de dos mil quince; quien llegó a extraer de su prenda de trabajo la cantidad de S/ 120 a 150 (ciento veinte a ciento cincuenta soles) circunstancias en que lo llevó a la caja fuerte quien accedió por temor, no llegaron a ubicar el dinero, instantes en que aparece una camioneta 4×4 de color negro; al notar la presencia de la camioneta los encausados procedieron a retirarse a bordo del vehículo (auto taxi) con dirección a Santa Rosa de Ocopa, lo amenazó que si decía algo le mataría.

Asimismo, indicó que el sujeto que lo encañonó fue quien realizó los disparos hacia la pista. En juicio oral, reconoció al encausado Egoavil Alvarado como unas de las personas que participaron en el robo. Luego señaló que no se percató de su rostro, pero al visualizar el DVD señaló que era el encausado Egoavil Alvarado. Ahora bien, el testigo directo de los hechos no llegó a reconocer plenamente al encausado; por otro lado, sindicó que este era el individuo que lo apuntó con el arma de fuego, lo que no se condice con el Dictamen Pericial de Ingeniería Forense número RD015/15 (foja 350), que determinó que a Egoavil Alvarado no se le encontraron restos de plomo, antimonio y bario. Por tanto, el encausado no fue quien apuntó al deponente con el arma de fuego.

Séptimo. César Moisés Huaccho Alcoser (fojas 35, 192 y en juicio oral a foja 614), propietario del grifo Huaychulo y comerciante de combustible, declaró que:

El día cuatro de enero de dos mil quince, aproximadamente a las 10:40 horas, su trabajador le comunicó que le habían robado el dinero de la venta del día, por lo que decidió perseguir con su camioneta a los encausados, quienes iban a bordo de un vehículo de color verde con placa de rodaje C5V-941, logró alcanzarlos en el grifo Primax, observó que los encausados salieron de la oficina, quienes se percataron de su presencia emprendieron la fuga con dirección al distrito de Comas, hizo disparos al aire; no puede precisar la cantidad de personas que se encontraban en el interior del vehículo de placa de rodaje C5V-941, pero logró ver quien era que disparaba y al conductor, por observación de la grabación de la cámara de seguridad llegó a visualizar a tres personas de sexo masculino que descienden del vehículo en mención, donde el conductor del vehículo no bajó.

En juicio oral dijo no reconocer quiénes fueron los que participaron en el evento delictivo. De las declaraciones vertidas tampoco se aprecia sindicación alguna al encausado Egoavil Alvarado.

Octavo. Aunado a ello, se cuenta con la declaración testimonial de Clever Bernardino Flores Samaniego (foja 400 y en juicio oral a foja 617), quien indicó ser policía y que:

El día de los hechos se encontraba prestando servicios como comandante de guardia, indicó que aproximadamente el día cuatro o cinco de enero de dos mil quince, el encausado Elviz Egoavil Alvarado, llegó en horas de la madrugada, a la puerta de la comisaria del Tambo con su carro, se acercó el vigilante de puesto, quién le avisó que el encausado quería denunciar porque habla sido asaltado con su vehículo, por lo que salió a la puerta, observó que el encausado (quien estuvo llorando y asustado) se encontraba con tres personas (dos mujeres, entre ellas una anciana y un anciano), le contó lo que le había sucedido, le mostró que en el asiento del copiloto había una bala y un teléfono de color rojo con negro, además habían pitas, viendo esas cosas le dijo que no tocara nada y que se dirija a la DEVINCRl y que hiciera la denuncia, lo cual el encausado se retiró, al día siguiente regresó a solicitar una declaración jurada respecto de lo que había señalado, debido a que el señor se encontraba detenido, por ello, realizó la declaración jurada.

En juicio oral señaló que no llegó a realizar el parte policial, pero sí a los familiares del encausado Egoavil Alvarado.

Esta declaración, en vez de sindicar al encausado, lo exculpa porque este denunció los hechos, motivo por el cual, luego de ser detenido, solicitó una declaración jurada.

Noveno. Finalmente, el encausado Elviz Egoavil Alvarado (folios 25, 251 y en juicio oral a fojas 602 y 626), declaró lo siguiente:

Se dedica al negocio de venta de zapatillas y es taxista de su vehículo de placa de rodaje C5V-491, quien es de su propiedad, en el horario de las 19:00 horas hasta las 23:00 horas, y de las 02:00 horas hasta las 06:00 horas; además señaló que el día cuatro de enero de dos mil quince, se encontró trabajando en el servicio de taxi a las 19:30 horas, circunstancias en que una persona de sexo masculino, le solicitó una carrera a la provincia de Concepción, en ese momento, se cercan dos personas más de sexo masculino, para decirle que los llevase a Santa Rosa de Ocopa y darle diez soles más, lo cual aceptó, momentos en que una de las personas de la parte posterior del vehículo le dice «ya te cagaste concha tu mare acá ya perdiste», es así que uno de ellos empezó a sacarle los pasadores de sus zapatillas para atarlo de pies y manos a la altura de la espalda y metiendo su cabeza entre el asiento delantero y posterior, para luego decirle que no quieren su dinero ni su carro solo quieren hacer su trabajo. Señaló que únicamente sentía que el carro se movilizaba y escuchaba decir a uno de ellos «una punta más va subir en tal sitio», para luego detenerse el vehículo, tocar el claxon y decir «combustible pe tío» y después escuchó la amenaza que le hacen al señor «concha tu mare donde está el dinero» para continuar en marcha el vehículo. Posteriormente, hace otra parada diciendo «tanquéame gas» después de nuevo se bajan los, dos de su costado, para luego gritar «tienen fierro concha tu mare, tiene fierro», el carro se apagó, manejaban locamente, escuchaba disparos decían «no le des pase, ciérralo, ya lo perdiste, mete por ahí» luego todos se bajaron y desaparecieron del lugar. Se desamarró sus manos y pies observando que el carro estaba estacionado en un camino sin salida al costado de un rio, era una carretera (trocha) retirándose del lugar en el camino pregunto a una señora como llegar a la comisaria de concepción, no encontró la comisaria por lo que se dirigió a la ciudad de Huancayo directo a su casa ubicada en el distrito de Pilcomayo, se encontró con su esposa y le contó lo que le había sucedido; es por ello que salieron con dirección a la comisaria PNP del Tambo y le dijeron anda a la DEVINCRI [sic].

Las declaraciones vertidas por el encausado son coherentes, persistentes a lo largo del proceso y sin contradicciones. Sostuvo férreamente su negativa sobre la coautoría del delito imputado, lo que además fue corroborado con la declaración jurada emitida por el policía, quien señaló que el encausado fue a denunciar que había sido maniatado en circunstancias en que laboraba prestando servicio de taxi, y que unos sujetos desconocidos utilizaron su vehículo para robar.

Décimo. Esto se corrobora con el Dictamen Pericial de Ingeniería Forense número RD015/15 (foja 350), que concluyó lo siguiente: “El resultado de las muestras examinadas a la persona de Elviz Egoavil Alvarado dio resultado negativo para los cationes de plomo, antimonio y bario”. Esto es, el encausado no portaba arma de fuego y, por tanto, no pudo ser la persona que le apuntó a Aurio Porras Marmanilla, tal como él lo sindicó.

Así también, se cuenta con el documento denominado “Constancia”, emitido por la empresa de servicios Múltiples Taxista E. I. R. L. (foja 232), en el que se consigna que el encausado Egoavil Alvarado trabaja en el servicio de taxi desde el primero de octubre de dos mil catorce, en su vehículo (propietario) de placa C5V-491, marca Daewoo, de color verde turquesa. Con este documento se acredita que el imputado trabajaba brindando servicios de taxi desde el año dos mil catorce; así como con el acta de transferencia de vehículo automotor de la notaría Joaquín Espinoza Lara (foja 74), que señala que el encausado Egoavil Alvarado adquirió el vehículo contrato de compra venta de placa C5V-491 marca Daewoo, del veinticuatro de octubre de dos mil catorce, lo cual lo acredita como propietario.

Abona a favor del encausado el hecho de que en la visualización del video en juicio oral (foja 621) se señaló que no se pudo reconocer a ninguno de los encausados por ser de noche y que, además, el video era de baja calidad.

Decimoprimero. Ahora bien, el representante del Ministerio Público señaló que no se tuvo en cuenta que el Certificado Médico Legal número 62-D-D (foja 38) practicado al encausado señaló que no presentaba lesiones traumáticas recientes. Empero esto de ningún modo desvirtúa la declaración brindada por el encausado Egoavil Alvarado en juicio oral (fojas 602 y 626), en que refirió que no lo agredieron físicamente, sino que lo ataron de pies y manos, y lo tenían agachado, pisando su espalda y su cabeza. Respecto a la homologación de huellas y el peritaje de identidad dactilar, esto tiene su razón en que el encausado era propietario del vehículo y, por tanto, sus huellas dactilares iban a ser encontradas en dicho automóvil.

Decimosegundo. En ese sentido, luego del análisis integral de los medios probatorios actuados y valorados, estos no son suficientes para generar certeza respecto a la responsabilidad penal del encausado Elviz Egoavil Alvarado. Por ello, corresponde la aplicación del principio in dubio pro reo, establecido en el numeral 11 del artículo 139 de la Constitución Política del Perú, en virtud de la duda razonable generada por los fundamentos ya expuestas, que denotan que las actuaciones desarrolladas en el proceso penal no han podido enervar la presunción de inocencia que existe a favor del encausado, conforme a lo referido en el literal e), numeral 24, del artículo 2 de la Constitución Política del Perú.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República DECLARARON NO HABER NULIDAD en la sentencia del nueve de agosto de dos mil dieciocho (foja 655), emitida por la Sala Penal Liquidadora de la Corte Superior de Justicia de Junín, que absolvió a Elviz Egoavil Alvarado de la acusación fiscal como coautor del delito contra el patrimonio-robo agravado, en perjuicio de la empresa Estación de Servicios KATXYM (grifo Primax) y la empresa Negociaciones y Servicios Latinos S. A. (grifo Huaychulo); con lo demás que al respecto contiene. Y los devolvieron.

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