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Estafa. Es necesario plantear con suficiencia el engaño bastante y la competencia de la víctima

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA PENAL PERMANENTE

RECURSO NULIDAD N.° 74-2019/LIMA
PONENTE: CESAR SAN MARTIN CASTRO

Absolución infundada por delitos de estafa y usurpación con agravantes

Sumilla.Junto al hecho de que el Tribunal Superior no explicó las características específicas de la “estafa contractual” (contrato criminalizado), no planteó con suficiencia el punto del engaño bastante y lo vinculado a la competencia de la víctima (autopuesta en peligro); es decir, cuándo se niega la imputación objetiva del resultado típico de estafa. Las afirmaciones realizadas al respecto son jurídicamente limitadas y carecen de consistencia lógica.

Lima, veinte de julio de dos mil veinte

VISTOS; e

En audiencia pública: el recurso de nulidad interpuesto por la parte civil, INVERSIONES PORTILLO SOCIEDAD ANÓNIMA CERRADA, contra la sentencia de vista fojas dos mil ochocientos treinta y ocho, de uno de diciembre de dos mil diecisiete, en cuanto revocando la sentencia de primera instancia de fojas dos mil trescientos diecisiete, de veintitrés de junio de dos mil diecisiete, absolvió a Kattya Alexandra Cabanillas Wong de la acusación fiscal formulada en su contra por los delitos de estafa y usurpación con agravantes en su agravio, así como dejó a salvo el derecho de la agraviada a recurrir a la vía civil; con todo lo demás que al respecto contiene.

OÍDO el informe oral.

Ha sido ponente el señor SAN MARTÍN CASTRO.

FUNDAMENTOS

§ 1. DE LA PRETENSIÓN IMPUGNATIVA DE LA PARTE CIVIL

PRIMERO. Que la parte civil, Inversiones Portillo Sociedad Anónima Cerrada, en su escrito de recurso de nulidad de fojas dos mil novecientos treinta y seis, de diecinueve de diciembre de dos mil diecisiete, instó la anulación de la sentencia de vista. Alegó que se presentaron las condiciones típicas del delito de estafa, es decir, se probaron sus elementos típicos, a mérito de lo cual la encausada se apoderó de un cheque por ciento ochenta mil trescientos ochenta y siete punto cero cero dólares americanos y, en concierto con Ferre Paz, lo anularon; que no se valoró lo expresado por el esposo de la imputada, Chirinos Casas, y por Ferre Paz; que medió engaño; que no es un tema de incumplimiento de obligaciones contractuales –fluye de la declaración de Chirinos Casas que suscribieron un contrato con la intención de no cumplirlo–.

§ 2. DE LOS HECHOS OBJETO DEL PROCESO PENAL

SEGUNDO. Que, según la acusación fiscal de fojas dos mil cincuenta y cinco, la encausada Cabanillas Wong, en concierto con su esposo y coimputado Chirinos Casas, logró que la empresa agraviada, Inversiones Portillo Sociedad Anónima Cerrada, el quince de diciembre de dos mil nueve, celebre un contrato de compra venta de un inmueble, ubicado en la avenida Coronel Portillo quinientos sesenta y cinco – quinientos setenta y tres, distrito de San Isidro – Lima, por la suma de ciento ochenta mil trescientos ochenta y siete punto cero cero dólares americanos.  En la cláusula tercera del contrato se indicó que la cancelación del precio del inmueble se realizaría con el cheque de gerencia cero catorce cero seis setecientos treinta y seis, de once de diciembre de dos mil nueve, emitido por el Banco Interbank, obtenido por el encausado Chirinos Casas y que fue depositado en la Notaría Gonzales Loli, que elaboró la escritura pública de fecha diecinueve de enero de dos mil diez. Empero, una vez firmada la escritura pública, la encausada Cabanillas Wong tomó el referido cheque de gerencia que estaba en el escritorio de la Notaría e indicó que lo mantendría en su poder hasta la efectiva entrega del predio, condición que aceptó el representante legal de la agraviada Palomino Tello. Posteriormente, Chirinos Casas entregó a Ferre Paz, en marzo de dos mil diez, el mencionado cheque de gerencia y, a su vez, solicitó al banco su anulación y el extorno del efectivo a su cuenta de ahorros. La empresa agraviada, pese a que entregó el predio, al no recibir el cheque por carta notarial de cuatro de abril de dos mil once, solicitó el cumplimiento del pago. Asimismo, la encausada Cabanillas Wong el día veinticinco de julio de mil trece, conjuntamente con terceras personas, ingresó al predio trepando la pared con ayuda de una escalera para pasar el cerco eléctrico, todo ello aprovechando la ausencia de la entidad agraviada.

§ 3. DE LA ABSOLUCIÓN DEL GRADO

TERCERO. Que, ahora bien, en principio, no está en discusión la titularidad inicial del predio a cargo de la empresa agraviada [copia literal de la partida registral de fojas ciento cuarenta y nueve]; y, luego, su venta a la encausada y su esposo [minuta de compraventa de fojas ciento cuarenta y dos]. El acto de ocupación del predio, utilizando una escalera se constata con el mérito de la carta notarial de fojas sesenta y cuatro y las fotografías de fojas sesenta y cinco – setenta y dos; hecho ocurrido el veinticinco de julio de dos mil trece.

∞ La copia simple de la escritura pública de fojas doce, las cartas notariales de fojas diecisiete y sesenta y cuatro cursadas por la empresa agraviada, así como la copia del cheque de gerencia de fojas ciento sesenta y tres, al igual que la solicitud de fojas diecinueve, de once de marzo de dos mil once, acreditan que se obtuvo un cheque de Interbank; que éste lo tomaron los imputados; que, luego, se pidió el extorno de dicho cheque [declaración de Ferre Paz de fojas ciento seis y trescientos cincuenta y seis, quien además en el acta de conciliación de fojas veinte reconoció que no pagó la adquisición del predio]; y que la imputada, pese a lo anterior, ocupó el predio despojando
de la posesión a su propietaria.

∞ Por lo demás, la imputada Cabanillas Wong siempre indicó otro lugar como su domicilio [fojas ciento cuarenta y cuatro y setecientos ochenta y cinco]; y, a partir del veinticinco de julio de dos mil trece, ya señaló el domicilio cuestionado [fojas cuatrocientos sesenta y siete y ciento ochenta y tres]. El policía que efectuó la constancia a favor de la encausada precisó en su declaración de fojas mil quinientos sesenta y ocho que su constatación se realizó después de lo que aparece en las fotografías de fojas sesenta y cinco – setenta y dos.

CUARTO. Que la sentencia de vista recurrida, a diferencia de la sentencia de primera instancia, valoró la firma del contrato de compra venta y el momento en que se tomó el cheque de gerencia como si se tratase de un simple acto comercial, al margen de su realidad y contexto, y de su posible configuración y consecuencias penales. Además, consideró que no se acreditó que la encausada intervino en los actos ulteriores a esa transferencia; que la agraviada al aceptar que se tome el cheque de gerencia se colocó en una situación de una falta de diligencia que excluye el engaño bastante; que los diversos documentos que presentó la encausada son anteriores a la fecha del contrato de compra venta.

QUINTO. Que esta motivación no solo resulta insuficiente sino también es incoherente. En efecto, no se tomó en cuenta que el presupuesto de la negativa de la encausada Cabanillas Wong es que la empresa agraviada fue creada por ella y su esposo Chirinos Casas, que en dos mil cuatro tomó posesión del predio, que es este último quien quiere sacarla de la casa, y que sí entregó el cheque [instructivas de fojas trescientos veintisiete y seiscientos treinta y cuatro]. Por consiguiente, si no está probado que la empresa fue creada por ella –su coimputado dice que no tiene relación con su titularidad [fojas trescientos treinta y siete] y la ficha de constitución de la empresa de fojas mil quinientos ochenta y ocho descarta ese vínculo afirmado por la acusada, aun cuando, al decir de Chirinos Casas, determinadas personas vinculadas familiarmente a él han ocupado cargos gerenciales en esa empresa–, y si finalmente si el diecinueve de enero de dos mil diez se suscribió el contrato de compraventa del predio, si se tomó el cheque de gerencia bajo el pretexto de su entrega una vez acceda al predio adquirido y si el cheque finalmente no fue proporcionado a la empresa agraviada –es contradictorio sostener que el contrato se perfeccionó y luego que el cheque fue recuperado en el acto de la consolidación de la compra venta–, pese a lo cual se advierte que aquélla con fecha veinticinco de julio de dos mil trece ocupó el mismo mediante engaño despojando de su posesión a la empresa vendedora, entonces, es factible su presunta conducta delictiva –ello revela además su conexión con el conjunto de conductas ya relatadas–. Estas referencias, sustentadas en el material probatorio correspondiente, no han sido argumentadas en la forma racional que correspondían.

Debe agregarse, lo que tampoco se examinó idóneamente, que existe prueba documental contradictoria respecto a la relación de la encausada con el predio, y por ello no se explicó por qué se dio valor a unos documentos y se descartó sin más otros documentos.

Finalmente, junto al hecho de que el Tribunal Superior no explicó las características específicas de la “estafa contractual” (contrato criminalizado), no planteó con suficiencia el punto del engaño bastante y lo vinculado a la competencia de la víctima (autopuesta en peligro); es decir, cuándo se niega la imputación objetiva del resultado típico de estafa. Las afirmaciones realizadas al respecto son jurídicamente limitadas y carecen de consistencia lógica.

SEXTO. Que, en estas condiciones, es de aplicación el artículo 301, in fine, del Código de Procedimientos Penales. La absolución no es fundada.

SÉPTIMO. Que, finalmente, la defensa de la encausada en el acto de la vista de la causa dedujo la excepción de prescripción de la acción penal. Es de precisar que ambos delitos tienen conminado una pena máxima de seis años de privación de libertad. En materia de prescripción de la acción penal el dies a quo tiene lugar desde la fecha de consumación del delito instantáneo (artículo 82°, numeral 2, del Código Penal). En el presente caso, el supuesto delito de estafa requiere tomar en cuenta la fecha en que el perjuicio, como último elemento de ese tipo delictivo, se consolida. Siendo así, el perjuicio típico ocurrió cuando la encausada Cabanillas Wong finalmente se apoderó del predio incursionando al mismo –en línea coetánea con el despojo de la posesión a cargo de la empresa agraviada–; esto es, el veinticinco de julio de dos mil trece. Desde esta fecha hasta la actualidad, excluyendo el tiempo de tramitación del recurso de queja excepcional (Acuerdo Plenario 6-2007/CJ- 116), no ha transcurrido el plazo extraordinario de nueve años.

Es de tener en cuenta que el delito de estafa se perfecciona en el momento en que tiene lugar el acto por el que quien es titular de un bien o un valor se desprende de él y éste pasa al ámbito de disposición de la persona que con su proceder previa ha dado lugar a esa trasmisión (STSE 459/2008, de siete de julio). Lo central, entonces, es la efectiva desposesión patrimonial del bien por parte del engañado, lo que en el presente caso tuvo lugar el veinticinco de julio de dos mil trece.

∞ Por consiguiente, la excepción de prescripción debe desestimarse y así se declara.

DECISIÓN

Por estos motivos, con lo expuesto por el señor Fiscal Supremo en lo Penal: I. Declararon INFUNDADA la excepción de prescripción deducida por la defensa de la encausada Kattya Alexandra Cabanillas Wong. II. Declararon NULA la sentencia de vista fojas dos mil ochocientos treinta y ocho, de uno de diciembre de dos mil diecisiete, en cuanto revocando la sentencia de primera instancia de fojas dos mil trescientos diecisiete, de veintitrés de junio de dos mil diecisiete, absolvió a Kattya Alexandra Cabanillas Wong de la acusación fiscal formulada en su contra por los delitos de estafa y usurpación con agravantes en agravio de la empresa INVERSIONES PORTILLO SOCIEDAD ANÓNIMA CERRADA, así como, dejó a salvo el derecho de la agraviada a recurrir a la vía civil; con todo lo demás que al respecto contiene. III. En consecuencia, ORDENARON que otro Colegiado emita nueva sentencia, teniendo presente lo expuesto en la presente Ejecutoria. IV. DISPUSIERON se remita la causa al Tribunal Superior de origen para los fines de ley.

HÁGASE saber a las partes procesales personadas en esta sede suprema.

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