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Robo agravado. Hipótesis alternativa fundada de riña. Las actas de registro personal no fueron firmadas por los acusados.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
R. N. N.° 2019-2019
LIMA ESTE

Absolución por insuficiencia probatoria

Las pruebas actuadas son insuficientes y generan duda razonable respecto a la responsabilidad de los acusados por el delito imputado. Por lo tanto, se deberá proceder conforme a lo establecido en el artículo 284 del Código de Procedimientos Penales y, pese a que el procesado Sánchez Gutiérrez no impugnó la sentencia que fue materia de grado, la extensión de la absolución de condena lo beneficia. En consecuencia, de conformidad con el artículo 300, numeral 2, del Código de Procedimientos, Penales, corresponde absolverlo de los cargos formulados en la acusación fiscal.

Lima, treinta de julio de dos mil veinte

VISTOS: los recursos de nulidad interpuestos por la defensa técnica de Gustavo Alonso Cerquín de la Cruz y por el señor fiscal superior contra la sentencia del quince de agosto de dos mil diecinueve, que condenó al acusado recurrente y a Diego Eder Sánchez Gutiérrez como autores del delito de robo agravado en grado de tentativa, en perjuicio de Hallet Jair Espinoza Espinoza, a cuatro años de pena privativa de libertad efectiva, convertida en doscientos ocho días de jornadas de prestación de servicios a la comunidad, y fijó la reparación civil en S/ 500 (quinientos soles), con lo demás que contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo Sequeiros Vargas.

CONSIDERANDO

Primero. Fundamentos de la impugnación

1.1. El acusado Gustavo Alonso Cerquín de la Cruz alega lo siguiente:

• El agraviado incurrió en contradicciones respecto a las pertenencias sustraídas.

• En cuanto a la declaración preliminar del policía Yovael Zapana, no estuvo presente el fiscal.

• La Sala argumentó respecto al acta de registro que “una cosa es el registro y otra el acta”, cuando a ambos procesados se les intervino, se les practicó un registro y se les encontraron los bienes del agraviado. Sin embargo, el acta es el resultado del registro; no existe el acta de incautación de los bienes robados ni su posterior entrega al agraviado.

• Sobre la incredibilidad subjetiva, el agraviado inventó todo porque estuvieron acompañados de una fémina de nombre Gianina, lo que originó que los agreda porque era su enamorada, esto produjo resentimiento contra ambos procesados. En cuanto al policía, este les solicitó dinero para “arreglar y dejar todo allí nomás”.

• No se acreditó la preexistencia de las pertenencias.

• La Sala no aplicó el principio de presunción de inocencia.

1.2. El fiscal superior recurre en el extremo del quantum de la pena y alega que:

• A los procesados se les impuso una pena convertida en prestación de servicios; sin embargo, estos nunca han demostrado arrepentimiento por su conducta; por el contrario, han negado cínicamente su participación en los hechos.

• No existen atenuantes que permitan reducir la pena de doce a cuatro años; tampoco los encausados se acogieron a la conclusión anticipada del debate –la cual les podía otorgar descuentos–. Por lo tanto, la pena impuesta no les corresponde.

Segundo. Contenido de la acusación

Se les imputó a los acusados Gustavo Alonso Cerquín de la Cruz y Diego Eber Sánchez Gutiérrez (quien no impugnó) el delito de robo agravado en grado de tentativa. El dieciséis de julio de dos mil quince, aproximadamente a las 02:30 horas, en circunstancias en que el agraviado Haller Jair Espinoza Espinoza transitaba en compañía de su amigo Anthony Cánepa Huamán por las inmediaciones del paradero cinco de la avenida Canto Grande (distrito de San Juan de Lurigancho), aparecieron los dos encausados, quienes con violencia física despojaron al agraviado de sus pertenencias (polo, gorro, un celular Motorola y sesenta soles), tras lo cual se dieron a la fuga. Entonces, la víctima solicitó ayuda a un patrullero que transitaba por la zona, el cual persiguió y capturó a los asaltantes, quienes fueron llevados a la dependencia policial.

Tercero. Fundamentos de la sentencia impugnada

3.1. Conforme a lo establecido en el Acuerdo Plenario número 2- 2005/CJ-116, el agraviado, al rendir su manifestación a nivel preliminar, judicial y en juicio oral, fue persistente. Asimismo, se advirtió ausencia de incredibilidad subjetividad y, en cuanto a la verosimilitud, hubo prueba periférica como la manifestación del policía interviniente, quien declaró preliminarmente y se ratificó en el juicio oral.

3.2. Asimismo, se contó con el acta de registro personal, el certificado médico legal practicado a su coacusado (que indicó que presentaba lesiones por motivo de la intervención, las cuales se produjeron porque se resistió a salir de debajo del vehículo), el acta de recepción de especies y el certificado médico legal que demostró que las lesiones fueron producto de la intervención (opuso resistencia).

Cuarto. Delimitación del ámbito de pronunciamiento

Corresponde evaluar, por un lado, si no se ha llegado a enervar el principio de presunción de inocencia que asiste a los acusados y corresponde la absolución del recurrente, o si con las pruebas actuadas en autos se ha enervado el citado principio y corresponde elevar la sanción penal impuesta.

Quinto. Fundamentos del Tribunal Supremo

5.1. A efectos de emitir una decisión absolutoria, el juzgador debe: i) concluir de manera fehaciente sobre la plena irresponsabilidad penal de la persona a quien se le imputa la comisión de un delito, y arribar a dicha certeza a través del material de prueba de descargo acopiado durante el proceso; ii) en su defecto, cuando de la actividad probatoria surja duda razonable sobre la participación del procesado, en virtud del principio in dubio pro reo, o iii) que dicha actividad probatoria sea insuficiente para entrar a un análisis de condena. En tanto que para concluir con la condena es preciso que exista suficiencia probatoria que determine convicción plena sobre la participación del acusado en el hecho, sin margen de inseguridad o incertidumbre; caso contrario, se corre el riesgo de condenar a un inocente o absolver a un culpable, errores que es preciso evitar en la medida de lo humanamente posible.

5.2.En cuanto a la vinculación de los acusados con un hecho ocurrido en la fecha, la hora y el lugar que se indica, no cabe duda; sin embargo, el carácter delictivo de ese hecho ha sido cuestionado y el caso se sustenta, conforme fluye del proceso, sobre la base de las versiones del agraviado y los procesados, en razón de que la prueba contributiva de dichas versiones es escasa e incierta, circunstancia que puede preliminarmente calificarse como insuficiencia probatoria. Por lo tanto, es preciso evaluar los considerandos de la sentencia recurrida y su valoración probatoria.

5.3.De los medios probatorios se aprecia lo siguiente:

De manera preliminar, el agraviado (en presencia del fiscal) al deponer señaló que el acusado Cerquín de la Cruz fue quien le cerró el paso y le quitó su chompa blanquinegra, su gorro, su celular Motorola blanco y sesenta soles, tras lo cual se dio a la fuga, y al procesado Sánchez Gutiérrez se le sacó de debajo del auto y el agraviado encontró sus pertenencias debajo de dicho vehículo, pero que la misma chompa blanquinegra la tenía Cerquín de la Cruz; después agregó que le robaron su polera, su polo, su gorra, su teléfono celular y su dinero, aunque luego recuperó todo. Esta preliminar declaración constituye la referencia de la producción de un hecho delictivo en versión del agraviado, que en esa ocasión no fue materia de contradicción alguna por estar presentes solo el agraviado y el interrogador.

Mientras que en su preventiva refirió que se ratificaba en todo, menos en la parte en la que se consignó que recuperó el dinero, pues no dijo el monto porque no lo recordaba; agregó que Cerquín de la Cruz lo agarró del polo (en la parte del cuello) y lo empujó para que cayera al piso, mientras que Sánchez Gutiérrez lo empezó a patear en la rodilla; introdujo la versión de que les solicitó sus cosas a los acusados y que Sánchez Gutiérrez recogió un palo de la pista y se fue hacia él.

En el juicio oral, señaló que el más avezado era el acusado Sánchez Gutiérrez, quien lo agarró de frente y no lo dejaba; forcejearon y entre los dos le quitaron sus pertenencias; agregó que fue el policía quien sacó al acusado Sánchez Gutiérrez de debajo del auto; además, que recuperó todo.

También obra en autos preliminarmente y en el juicio oral la actuación de la declaración del policía Yovael Zapata Chapa, quien en un inicio refirió qué pertenencias le habían robado al agraviado sin precisar el monto de dinero sustraído; que tanto el agraviado como el joven que lo acompañaba estaban con el torso desnudo; en cuanto a los acusados, refirió que opusieron resistencia. Mientras que en el plenario no dio una respuesta concreta ni precisó respecto a la no elaboración del acta de incautación y se contradijo al referir que el acusado Cerquín de la Cruz no se opuso a la intervención. Estas versiones nos remiten a una conclusión inicial: la falta de uniformidad en la referencia del hecho. En efecto, si eran dos personas las que fueron agredidas, además, las dos estaban con el torso descubierto, lo que implicaría que también al acompañante lo habían despojado de su ropa, llama la atención por qué no se consignó también como agraviado a ese individuo, porque no se le tomó una declaración, siendo testigo ocular y presencial del hecho; es verdad que Espinoza Espinoza no identificó a esta persona pero era obligación de la policía interviniente, identificar a esta persona, tomarle su dicho o citarlo, condiciones que derivan en incertidumbre sobre la producción del evento. En todo caso, su declaración durante el proceso era fundamental, pero no se propició dicha versión.

Conforme se advierte de las actas de registro personal que el citado policía elaboró, ninguna de estas se encuentra firmada por los acusados. Asimismo, en cuanto a Cerquín de la Cruz, se consignó que poseía una billetera de color verde y un celular Motorola Moto G blanco; mientras que respecto a Sánchez Gutiérrez se consignó que tenía en su poder un sol con ochenta céntimos, una billetera de color negro, cuatro tarjetas, un teléfono Motorola Moto G, un USB y un juego de llaves, bienes que no coinciden con los supuestamente sustraídos.

Preliminarmente, también se elaboraron las actas de entrega respecto a los bienes devueltos a los acusados (a cada uno de ellos), los mismos que habían sido encontrados en el registro personal al acusado Sánchez Gutiérrez. Resulta evidente que hay deficiencias en las actas mencionadas, debido a que no fueron suscritas por los intervenidos ni se consignaron las razones de dicha ausencia de firmas. Tampoco hay una constancia determinada de los bienes entregados al agraviado, supuestamente recuperados después del robo. En resumen, hay inconsistencias en la certeza de dichos documentos preliminares que resultan fundamentales para establecer la existencia de los bienes sustraídos, circunstancia que ha sido cuestionada por la defensa en sus alegaciones.

De otro lado, los certificados médicos legales practicados a ambos acusados concluyeron que presentaban lesiones; en el caso de Cerquín de la Cruz, hubo equimosis y excoriación en zona del párpado derecho ocasionadas por uña humana; y, en cuanto a Sánchez Gutiérrez, erosión de mucosa labial ocasionada por agente contundente duro.

Por último, se cuenta con sus declaraciones preliminares en presencia del fiscal, la instructiva y en el plenario, en las que ambos mantuvieron una versión coincidente y uniforme. Señalaron que se encontraban por el lugar de los hechos en compañía de una fémina llamada Gianina, a la que conocieron en un bar del que salían; y, cuando pasó por el lugar el agraviado (en compañía de su amigo), llamó a la mujer y la jaloneó, pues al parecer era su enamorada, por lo que surgió una gresca entre ellos en defensa de la muchacha. Ahora bien, era necesario para el caso identificar a esa mujer y recoger su testimonio para corroborar la versión de los imputados; sin embargo, esa referencia solo ha quedado como un argumento de defensa que no ha sido contradicho por la parte acusadora y menos aún desmentido con prueba idónea.

5.4.De todo lo actuado y de las evidentes inconsistencias de la investigación y la falta de prueba que se necesitaba actuar por parte del titular de la acción penal y no solo basar el caso en el dicho del agraviado (en las condiciones descritas sin corroboración alguna), este Supremo Tribunal no alcanza a asumir convicción plena sobre la forma y las circunstancias en las que se produjo el hecho, así como la responsabilidad de los acusados.

5.5.Es verdad que la declaración del agraviado es persistente en la imputación (en las tres que ha brindado), al margen de las incoherencias e inconsistencias que se han evidenciado; sin embargo, dichas imprecisiones y contradicciones son tan significativas que le restan contundencia a su versión. En efecto, no hay certeza del dinero que le robaron; no se ha establecido qué cantidad de dinero se recuperó y se le devolvió; no hay seguridad de qué teléfono celular se le sustrajo y cuál se le retornó; no se ha realizado ninguna investigación ni averiguado sobre la versión del acompañante del agraviado, e inclusive hay vacíos y cuestionamientos en la narración misma del hecho, debido a que afirmó que, luego de que le robaron, los imputados huyeron; sin embargo, la policía mencionó que estos fueron inmediatamente intervenidos en el lugar. Tales descripciones razonablemente originan incertidumbre sobre la forma y las circunstancias en las que se produjo el evento, las cuales no han sido suficientemente aclaradas. Ello deriva en una manifiesta duda sobre el carácter delictivo del hecho, tanto más si las versiones de los investigados son uniformes y se centraron en que se trató de una riña iniciada por el agraviado, porque los dos imputados habrían estado acompañados por una mujer a la que aquel conocía. El agraviado primero indicó que recuperó todo el dinero robado, pero no recordaba la cantidad; luego refirió que no recordaba si lo había recuperado. Tampoco fue uniforme en la descripción de la producción del hecho cuando, en su preventiva, señaló que Cerquín de la Cruz lo cogió del polo y que Sánchez Gutiérrez le pateaba la rodilla; mientras que en el juicio oral mencionó que Sánchez Gutiérrez fue de frente y lo agarró, y no lo dejaba (forcejearon).

5.6. Otra debilidad en la imputación es que, conforme a lo declarado por el agraviado y el testigo, se encontró a los acusados con las pertenencias sustraídas; sin embargo, no se elaboraron las actas de incautación, sino tan solo las de registro personal, las cuales no se encuentran firmadas por los acusados y no coinciden con todo lo que dichos testigos refirieron que se les había encontrado. Es más, obran las actas de entrega de pertenencias a los acusados, mas no existe el acta de entrega de especies al agraviado ni el acta de intervención de los acusados.

5.7. Asimismo, conforme a la versión de los acusados, entre ellos y el agraviado y su amigo ocurrió una gresca en defensa de una joven a la que, supuestamente, el agraviado había tratado mal. Ello se corroboró con los certificados médicos que arrojaron lesiones en zonas factibles de haberse producido una pelea, como mencionaron los acusados, a puño limpio (agente contundente), y no existe en autos el certificado médico legal que acredite las lesiones en la rodilla del agraviado.

5.8. En todo caso, las pruebas actuadas son insuficientes y generan duda razonable respecto a la responsabilidad de los acusados por el delito imputado, por lo que se deberá proceder conforme a lo establecido en el artículo 284 del Código de Procedimientos Penales.

5.9. Finalmente, pese a que el acusado Sánchez Gutiérrez no impugnó la sentencia que fue materia de grado, la extensión de la absolución de condena beneficia a dicho acusado, por lo que, de conformidad con el artículo 300, numeral 2, del Código de Procedimientos Penales, corresponde absolverlo de los cargos formulados en la acusación fiscal.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON HABER NULIDAD en la sentencia emitida el quince de agosto de dos mil diecinueve por la Sala Especializada en lo Penal Descentralizada y Permanente de San Juan de Lurigancho de la Corte Superior de Justicia de Lima Este, que condenó a Gustavo Alonso Cerquín de la Cruz y Diego Eder Sánchez Gutiérrez como autores del delito de robo agravado en grado de tentativa, en perjuicio de Hallet Jair Espinoza Espinoza, a cuatro años de pena privativa de libertad efectiva, convertida en doscientos ocho días de jornadas de prestación de servicios a la comunidad, y fijó la reparación civil en S/ 500 (quinientos soles), con lo demás que contiene; y, REFORMÁNDOLA, absolvieron a Gustavo Alonso Cerquín de la Cruz y Diego Eder Sánchez Gutiérrez de los cargos formulados en la acusación fiscal por el delito y el agraviado citados.

II. MANDARON la anulación de los antecedentes policiales y judiciales originados por el presente proceso y hecho, y que se archive definitivamente lo actuado.

III. DISPUSIERON que se transcriba la presente ejecutoria suprema al Tribunal de origen. Hágase saber.

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