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Sindicación del agraviado no cumple con los requisitos del acuerdo plenario 02-2005 [Verosimilitud, persistencia en la incriminación]

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
R. N. N.° 2131-2019
LIMA ESTE

Haber nulidad en la sentencia condenatoria

El recurso de nulidad interpuesto se estima porque existe severa duda a causa de la insuficiencia probatoria. Ello no permite que se establezca de manera plena la responsabilidad penal del imputado.

Lima, uno de octubre de dos mil veinte

VISTOS: El recurso de nulidad interpuesto por Rodolfo Santos Chunga Chagaray contra la sentencia emitida el dieciocho de septiembre de dos mil diecinueve por la Sala Superior Especializada Penal Descentralizada y Transitoria de San Juan de Lurigancho de la Corte Superior de Justicia de Lima Este, que lo condenó como autor del delito contra el patrimonio-robo agravado (numeral 4 del artículo 189 del Código Penal), en perjuicio de Jimmy Manuel Torres Castillo, a ocho años de pena privativa de libertad y fijó en S/500 (quinientos soles) el monto de pago por concepto de reparación civil.

Intervino como ponente el señor juez supremo Sequeiros Vargas.

CONSIDERANDO

Primero. Fundamentos del recurso –folios 630-640–

1.1. El impugnante Chunga Chagaray interpuso el recurso de nulidad en virtud del literal a) del artículo 292 concordante con el numeral 5 del artículo 300 del Código de Procedimientos Penales.

1.2. Adujo que la imputación fue por el numeral 4 del artículo 189 del Código Penal –robo agravado con la participación de dos o más personas–; sin embargo, su coprocesado Kepler Hamilton Rengifo Chunga fue absuelto de la imputación, por lo que, al condenarlo, la Sala vulneró la motivación de las resoluciones judiciales –numeral 5 del artículo 139 de la Constitución–.

Segundo. Hecho imputado

Se le atribuyó a Rodolfo Santos Chunga Chagaray que, junto con Kepler Hamilton Rengifo Chunga, el diecinueve de febrero de dos mil catorce a las 7:00 horas, se apoderaron ilegítimamente de los bienes de Jimmy Manuel Torres Castillo cuando este se encontraba en el frontis de su casa –ubicada en la calle Las Alhucemas 1270, urbanización Las Flores, distrito de San Juan de Lurigancho–. El impugnante fue procesado y, posteriormente, condenado por este hecho.

Tercero. Pronunciamiento de esta Sala Penal Suprema

3.1. Para determinar la responsabilidad penal del recurrente, se debe compulsar la declaración del agraviado conforme a los criterios de sindicación del Acuerdo Plenario número 2-2005/CJ-116 –emitido el treinta de septiembre de dos mil cinco–.

3.2. Respecto a las relaciones de animadversión, el agraviado Torres Castillo señaló –en sede policial (folios 14-16) y en su declaración preventiva (folios 54-56)– que se percató que el impugnante, junto con otro individuo –Rengifo Chunga–, forcejearon la puerta de su vehículo, por lo que les reclamó. Por ello, los agresores se abalanzaron contra él y le sustrajeron sus cosas –el recurrente le sustrajo su reloj; mientras que Rengifo Chunca, sus lentes de sol–.

3.3. Por su parte, el impugnante negó haberle robado al agraviado–en sede policial (folios 17-19) y en juicio oral (folio 496)–. Dijo no conocer al agraviado antes del hecho. De igual manera, Torres Castillo afirmó no conocer al impugnante antes del delito –folio 75–.

3.4. Esta última afirmación no resulta coherente debido a que, si bien Chunga Chagaray negó conocer a la víctima antes del hecho, afirmó que Torres Castillo era vecino suyo porque vivía a una cuadra de su casa –folio 527: los hechos se suscitaron en el frontis de su domicilio–.

3.5. Versión coherente con lo señalado por Rengifo Chunga –folio 528–, quien dijo conocer de vista a Torres Castillo por ser del barrio. En consecuencia, se concluye que, si bien agresor y víctima no se conocían, Torres Castillo sí sabía de la existencia de Chunga Chagaray antes de los hechos imputados, porque eran vecinos de la zona.

3.6. El impugnante señaló en su declaración policial –folios 17-19– que desde los catorce años era consumidor de drogas, por lo que estuvo internado en un centro de rehabilitación.

3.7. Esta circunstancia tornó su conducta conflictiva, lo que fue compatible con lo señalado por Rengifo Chunga –folio 528–, quien indicó que, después de la gresca con Torres Castillo, le increpó al recurrente –su primo– ya que: “[…] Siempre es lo mismo con él. Cada vez que toma siempre hace lo mismo”. Versión que corrobora el hecho de que el agraviado conocía al imputado como una persona problemática que reiteraba su mala conducta cada vez que bebía.

3.8. Es decir, el consumo tanto de drogas como de alcohol –se acreditó que Chunga Chagaray estuvo ebrio al momento del hecho– no solo tornó su conducta conflictiva, sino que esto era conocido por sus vecinos –así lo señalaron los testigos Juan Jorge Silvera Velásquez y María Liliana Sánchez Requejo (folios 559-562)–, quienes al referirse al impugnante como “Rodo” no hicieron más que corroborar que Chunga Chagaray era conocido en el barrio –por donde vivía el agraviado– por su conducta problemática.

3.9. Aspecto que no era desconocido por Torres Castillo, lo que habría originado que este, al verlo frente a su domicilio, lo increpara y llamara “fumón” –dicho del recurrente tanto en sede policial como en el juicio oral–. Ello determinó que el imputado se sintiera ofendido y reaccionara reclamándole por el trato, lo cual terminó en una pelea.

3.10. En tal sentido, se advierte que Torres Castillo sí mantuvo relaciones de animadversión con el impugnante, por lo que este primer requisito de sindicación –inexistencia de animadversión– del Acuerdo Plenario número 2-2005/CJ-116 no se cumple.

3.11. La razón por la que Torres Castillo llamó “fumón” a Chunga Chagaray se vincula con el examen de la verosimilitud. Al compulsarse las declaraciones de los testigos directos –Rengifo Chunga y Silvera Velásquez–, estos manifestaron que, por referencia de los vecinos del lugar, Chunga Chagaray orinaba junto al vehículo de Torres Castillo, motivo por el que este le reclamó y lo agredió –la testigo Sánchez Requejo señaló que Torres Castillo no solo le estaba pegando al impugnante, sino que también lo llamaba “cochino” (folio 561)–.

3.12. Por otro lado, cabe resaltar que los testigos Silvera Velásquez y Sánchez Requejo –vecinos del lugar que salían de sus domicilios por distintas razones y vieron lo que ocurrió– en ningún momento señalaron haber presenciado que el impugnante le robó a Torres Castillo, sino que entre ambos solo existió una gresca, y que el impugnante aventó una piedra al vehículo de Torres Castillo –lo que fue aceptado por Chunga Chagaray y corroborado por Rengifo Chunga–.

3.13. Esta inconsistencia en la declaración del agraviado fue advertida por la fiscal superior –folios 193-195, a partir de las declaraciones de Torres Castillo–, quien mediante dictamen opinó no haber mérito para pasar a juicio oral –lo que fue desaprobado por el fiscal supremo (folios 216-219)–.

3.14. La falta de verosimilitud se trasluce, a su vez, en el razonamiento contradictorio de la Sala Superior, ya que, pese a absolver a Rengifo Chunga de la imputación, condenó a Chunga Chagaray por haber participado en el robo con otra persona –numeral 4 del artículo 189 del Código Penal. Sin embargo, la Sala no precisó quién fue esa otra persona–. Este argumento demuestra suficientemente la motivación ilógica de la Sala Superior.

3.15. En consecuencia, es falso que Torres Castillo fue agredido por dos individuos. No es razonable a partir de la versión del agraviado, afirmar que fueron dos personas las que le robaron en las circunstancias descritas para luego absolver a una de ellas porque no se cree en dicha versión y después condenar a la otra por la misma versión.

3.16. Es verdad que, según el acta de registro personal –folio 23– que se le realizó al impugnante, se señaló que en el bolsillo izquierdo de su pantalón se encontró un reloj de pulsera –Chunga Chagaray se negó a firmar dicha acta– de propiedad de Torres Castillo –folio 25, acta de entrega–. Sin embargo, esto no acredita que el recurrente le haya robado, pues según su versión este lo recogió del piso y seguramente se había caído como consecuencia de la pelea que se produjo. Tal versión uniforme resulta razonable, puesto que, cuando se produce una pelea, a los contrincantes se les pueden caer las cosas y, de la misma manera en que admitió haber arrojado una piedra al vehículo del agraviado, producto de la reacción violenta por la pelea, admitió que, al estar caminando hacia su casa después de la gresca, vio el reloj y lo recogió.

3.17. Declaración que, valorada con lo indicado ut supra, es verosímil. Por lo demás, la descripción del hecho por el agraviado no se condice con el comportamiento de dos rateros que pretenden asaltar a una persona, debido a que en primer término dijo que pretendían abrir el vehículo, pero cuando fueron descubiertos trataron de robarle a él; sin embargo, no se determinó la modalidad del robo. Más bien, resulta coherente el comportamiento de que, al estar junto al vehículo y ser descubiertos orinando, ante el reclamo justo del propietario, aquellos reaccionaron y se fueron de manos.

3.18. Esta circunstancia fue advertida por la esposa de Torres Castillo, quien salió de su domicilio portando un palo de escoba para defender a su pareja; mientras que el otro procesado, Rengifo Chunga, trataba de apaciguar los ánimos. Por tal motivo, esta persona fue absuelta, porque no participó en el robo supuesto ni en la gresca; entonces, es coherente también absolver al impugnante Chunga Chagaray.

3.19. Respecto a la persistencia en la incriminación, Torres Castillo no concurrió al juicio oral, por lo que no fue constante en la sindicación contra el impugnante. Por otro lado, aun cuando lo hubiese sido, la presencia de las relaciones de animadversión contra Chunga Chagaray por su comportamiento como mal vecino determina una descripción del hecho más allá de lo que realmente ocurrió, lo que convierte la versión del robo en inverosímil.

3.20. En consecuencia, la sindicación de Torres Castillo no cumple con los requisitos de sindicación del Acuerdo Plenario número 2- 2005/CJ-116. Por ello, si bien se acreditó que Chunga Chagaray es conflictivo –origina escándalos y malestar en la vía pública–, por lo que no existe inconveniente en afirmar que es un mal elemento de la sociedad, esto no implicó que haya cometido el robo. En consecuencia, existe duda –como sinónimo de falta de certeza– en que su conducta haya sido delictiva.

3.21. En tal sentido, las pruebas de cargo actuadas se complementan con el hallazgo del reloj en el bolsillo del imputado, acta que no fue firmada por este, lo que le resta validez. De igual manera, no hay otro elemento de prueba que corrobore tal versión, excepto el dicho del encausado, quien describió la forma y las circunstancias en que tomó el reloj. Por estas condiciones, existe severa duda respecto a la producción del robo, por lo que corresponde aplicar el “in dubio pro reo”, conforme al literal e) del numeral 24 del artículo 2 de la Constitución. Y, al no haberse probado de manera suficiente y plena la responsabilidad del acusado, corresponde absolverlo de los cargos.

3.22. Finalmente, debe señalarse que Chunga Chagaray cumple actualmente pena privativa de libertad por otro proceso penal –robo agravado– desde el dieciséis de julio de dos mil quince que vencerá el catorce de mayo de dos mil treinta y uno –folios 20 del cuadernillo de nulidad–.

3.23. En virtud de que el recurrente fue absuelto por estos hechos, el cómputo de la pena efectuada por la Sala Superior –a partir del quince de mayo de dos mil treinta y uno al catorce de mayo de dos mil treinta y nueve– se desestima.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON HABER NULIDAD en la sentencia emitida el dieciocho de septiembre de dos mil diecinueve por la Sala Superior Especializada Penal Descentralizada y Transitoria de San Juan de Lurigancho de la Corte Superior de Justicia de Lima Este, que condenó a Rodolfo Santos Chunga Chagaray como autor del delito contra el patrimonio-robo agravado (numeral 4 del artículo 189 del Código Penal), en perjuicio de Jimmy Manuel Torres Castillo, a ocho años de pena privativa de libertad y fijó en S/500 (quinientos soles) el monto de pago por concepto de reparación civil; y, reformándola, ABSOLVIERON al citado encausado por el referido delito en perjuicio del mencionado agraviado.

II. ORDENARON la inmediata libertad del encausado Rodolfo Santos Chunga Chagaray, siempre y cuando no exista mandato de detención o prisión preventiva emanado de autoridad competente.

III. DISPUSIERON que, con tal fin, se oficie vía fax y correo electrónico a la Sala Superior Especializada Penal Descentralizada y Transitoria de San Juan de Lurigancho de la Corte Superior de Justicia de Lima Este.

IV. MANDARON se proceda a la anulación de los antecedentes policiales y judiciales del imputado generados como consecuencia de la tramitación de la presente causa, y posteriormente, se archive el proceso en forma definitiva; y los devolvieron.

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