Apropiación ilícita. Prescripción y plazo razonable
16 octubre, 2020
Fundada la demanda de revisión. Se acreditó que imputado no se encontraba en el lugar de los hechos.
18 octubre, 2020

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.° 1107-2019
LIMA ESTE

VALORACIÓN DE LA RETRACCIÓN EN LA SINDICACIÓN DE LA VÍCTIMA

Sumilla. La retracción como obstáculo al juicio de credibilidad se supera en la medida en que se trate de una víctima de un delito sexual cometido en el entorno familiar, para lo cual se debe verificar que en la misma concurran ausencia de incredibilidad subjetiva, datos objetivos que permitan verificar una mínima corroboración periférica y sea coherente.

Lima, veintitrés de julio de dos mil diecinueve

VISTO: el recurso de nulidad, concedido mediante Queja Excepcional N.° 177-2018, interpuesto por el encausado CÉSAR AUGUSTO MORI TARAZONA, contra la sentencia de vista del veintiocho de febrero de dos mil dieciocho (foja doscientos setenta y dos), que confirmó la sentencia de primera instancia del tres de noviembre de dos mil diecisiete (foja doscientos veinte), que lo condenó como autor del delito contra la libertad sexual-actos contra el pudor en menor de edad (previsto en el inciso tres, del primer párrafo, del artículo ciento setenta y seis-A, concordado con el último párrafo del citado artículo del Código Penal), en perjuicio de la menor identificada con las iniciales B. N. V. M. a diez años de pena privativa de la libertad, tratamiento terapéutico y al pago de cinco mil soles por concepto de reparación civil.

Intervino como ponente la jueza suprema Barrios Alvarado.

CONSIDERANDO

Primero. Expresión de agravios

El encausado César Augusto Mori Tarazona, al fundamentar su recurso de nulidad (foja doscientos noventa y dos), alegó que:

1.1. El Colegiado da a notar una carencia y ausencia de una debida motivación, pues no absolvió los fundamentos de la apelación.

1.2. No se tomó en cuenta el Dictamen Fiscal N.° 186-2018-MP-1FSP- LE, mediante el cual se opinó por su absolución, al considerar que no concurrían elementos probatorios adicionales que podría acreditar su responsabilidad penal.

1.3. La imputación inicial formulada por la madre de la menor agraviada se rectificó a nivel de instrucción.

1.4. Aunado a ello, la menor agraviada en su entrevista única en Cámara Gesell no brindó un relato incriminador sino un relato exculpatorio.

Segundo. Imputación fiscal

Conforme con la acusación fiscal (foja ciento noventa y cinco), se atribuye a César Augusto Mori Tarazona que el nueve de febrero de dos mil diecisiete, aproximadamente a las 11:20 horas, haber realizado tocamientos indebidos en las partes íntimas de la menor agraviada de iniciales B. N. V. M. (12). Así, cuando su madre, Esmeralda Medina Prada, salió al Centro de Lima a realizar compras para su negocio, aprovechó su condición de conviviente de la madre de esta y que representaba para dicha menor la figura paterna, para convencerla de que se pusiera una falda y lo esperara en uno de los cuartos cerrados que se encontraban en la parte del fondo de la vivienda que el agresor y la víctima compartían, ubicada en la calle Las Vegas, manzana C, lote 12-B, en el distrito de Lurigancho-Chosica. Según refirió la menor, su madre se retiró a las 10:40 horas, cuando el procesado trajo una silla de la lavandería y empezó a tocar los senos de la menor agraviada, luego se sentó en la silla e hizo que la menor se sentara encima realizando con su miembro viril frotaciones sobre la vagina de la menor agraviada hasta eyacular, manchando el polo que llevaba puesto. Momento en el que la madre de la menor regresó sorpresivamente a dejar unos víveres, quien al no encontrar a su hija se dirigió a los cuartos del fondo de la vivienda, de donde vio salir a la menor, quien le dijo que había estado dando agua a su mascota, pero la madre de la menor al notarla extraña y escuchar unos ruidos en los cuartos, ingresó a uno de ellos y encontró a su conviviente que estaba forzando una de las puertas para salir por una puerta que estaba trancada, que la silla que siempre se encontraba en la lavandería se encontraba en el cuarto y que su pareja tenía el polo mojado a la altura de su miembro viril, por lo que le preguntó: “¿Qué pasa acá?”, a lo que el procesado respondió que se encontraba solo y había estado masturbándose, por lo que la madre le pidió llorando a su hija que le diga la verdad, a lo que la niña se puso a llorar, pidiéndole la madre de la menor agraviada que se fuera el procesado, pero como este no salía, le dio un golpe en la nariz, produciéndose un forcejeo. Intervino la madre del imputado, para luego la menor agraviada contarle lo sucedido a su madre, por lo que esta se dirigió a la comisaria a denunciar los hechos.

Tercero. Antecedente procesal

Como delimitación del recurso, debemos señalar como antecedente que este tribunal se avoca al conocimiento de la presente causa, en mérito a lo resuelto en la Ejecutoria Suprema expedida en la Queja Excepcional N.° 177-218 (foja doscientos cincuenta y nueve), que declaró fundado el recurso de queja excepcional promovido por la defensa legal del imputado, contra la resolución del dieciséis de marzo de dos mil dieciocho (folio trescientos veinticinco), que declaró improcedente su recurso de nulidad previamente interpuesto y ordenó que la Sala Penal Superior de origen conceda el recurso impugnatorio en referencia conforme con el trámite correspondiente.

Cuarto. Análisis del caso

4.1. En el presente caso se tiene que la noticia criminal se produjo por la inculpación de Esmeralda Medina Prada, madre de la menor agraviada, quien al realizar la denuncia policial (foja once) relató de modo detallado las circunstancias como ocurrieron los hechos que son materia de imputación, en los siguientes términos:

Salí de mi casa a las 10:40 horas, aproximadamente, con dirección al Centro de Lima, para hacer compras para mi negocio, pero antes entré a una tienda ubicado a tres cuadras de mi casa para comprar algunos víveres para mis hijos, los que iba a mandar con una mototaxi, pero resulta que al llamar a mi menor hijo a su teléfono celular, ya que el celular de mi pareja estaba apagado y como no tenía respuesta después de más de quince minutos, es que decido yo misma llevar los víveres a mi casa en una mototaxi, al llegar a mi casa a las 11:05 horas, aproximadamente, toqué la puerta principal fuerte y salió mi hijo Sandro Paul, ingreso a mi vivienda y me doy cuenta que no se encontraba mi pareja ni mi hija, entonces empiezo a llamar a mi hija pero no obtengo respuesta y al preguntar a mi hijo me dijo que no sabía dónde estaban, por lo que fui al costado, a la casa de mis suegros para ver si estaban ahí. Al tocar la puerta salió un trabajador de mis suegros y al preguntarle por mi esposo y mi hija me dijo que no los había visto, por ello regrese nuevamente a mi casa, al tocar la puerta me abre mi hijo y yo comencé a buscar dentro de la casa, en la parte del fondo donde están construyendo, instantes que sale mi hija del lado del patio y al preguntarle que estaba haciendo, ella me dijo que le estaba dando agua a su perro Oso, entonces yo la veo diferente el rostro de mi hija y presiento que algo estaba pasando. Decidí ingresar a los ambientes que estaban cerrados en la parte del fondo, escucho ruidos e ingreso a los cuartos que están en construcción y encontré a mi pareja queriendo salir por una puerta que estaba trancado para que yo no lo vea. Al ingresar al cuarto veo que hay una silla que no era su lugar, ya que esa silla siempre estaba al costado de la lavandería. Al ver a mi pareja lo noto nervioso, por lo que le pregunté: “Qué pasa acá”, y él me dice: “Nada, yo estaba solo”. Yo me empiezo a desesperar ya que mi hija también estaba en ese lugar. Al ver a mi pareja con el polo manchado a la altura del miembro viril, él me dijo que “estuvo masturbándose”, entonces yo ingreso al cuarto y le dije a mi hija: “Dime la verdad, qué es lo que está pasando” y mi hija comienza a llorar, por lo que le dije a mi pareja: “Qué le has hecho a mi hija”, y comencé a empujarlo con fuerza para que salga del cuarto, pero como no salía le di un golpe de puño fuerte en la nariz, produciéndose un forcejeo entre los dos y este logra tirarme al gras. Yo me levanté y le dije: “Le has hecho daño a mi hija”. Él me dice, “Nunca le haría daño a la menor, nunca la he tocado; si quieres, pregúntale”. Pero como no salía, cogí un cuchillo que estaba en la mesa y lo amenacé para que se fuera, pero no se iba. En ese momento, su mamá toca la puerta, ingresa y pregunta por lo que estaba pasando; yo le explico a la señora todo lo que había pasado y ella no lo creyó y nos lleva a su casa, ubicada al costado y ante la Virgen le pregunta a mi hija qué había pasado. Mi hija contó que mi pareja la había llevado para atrás y ahí le había manoseado sus partes íntimas. Como mis hijos estaban descalzos voy a mi casa para llevarles sus zapatos y acudir a la comisaría: mientras la madre de mi pareja me decía que: “Me calme y me tranquilizara; que era un error y no era así”. Luego mi pareja salió a la calle y se cambió de ropa, ya que él, al momento del hecho, estaba con un short y polo con sangre, debido al golpe que le di en la nariz. Luego, cuando ya salí para venir a la comisaría, le grité: “Lárgate, te voy a hundir en la cárcel, ya que has destrozado la vida de mi hija”. Él se fue diciendo que se entregaría a la comisaría y luego yo acudí a esta comisaría y mientras caminamos unas tres cuadras, le pedí a mi hija que me cuente todo lo que le hacía mi pareja y ella me contó que el día de hoy le dijo que lo espere en la parte de atrás y que se ponga una falda (en la mañana mi hija se encontraba con leggins) y ella lo espero en el cuarto y el comenzó a tocarle sus senos, luego la hizo sentar en sus piernas y que lo abrazara, tocarle sus senos, luego la hizo sentar entre sus piernas y lo abrazara y que esta situación se estaba dando desde hace un mes aproximadamente, en varias ocasiones cuando yo estaba fuera de la casa y siempre le decía que se ponga falda […] esos hechos fueron posteriores al de hoy día, siempre en mi ausencia, todo esto me contó camino a la comisaría.

4.2. Al respecto, se debe meritar que en su relato concurren aspectos centrales que lo dotan de una particular credibilidad. Según precisó, descubrió los hechos cuando retornó de modo imprevisto a su domicilio, aspecto relevante en tanto denota la conducta premeditada del imputado de esperar a ser el único adulto en el domicilio, aprovechando las circunstancias de soledad de la menor para mantener ocultos sus actos. Asimismo, se detalló que ante dicho retorno imprevisto encontró a la menor agraviada y al imputado en la parte posterior de su domicilio, pese a que dicha zona no se encontraba acondicionada para la vivencia diaria como tampoco contaba con alguna otra característica que motivara su uso cotidiano, característica que resulta consistente con la conducta inicial del imputado de realizar sus actos del modo más subrepticio posible, esta última circunstancia, aunada a que percibió que el polo del imputado se encontraba manchado exactamente a la altura de su miembro viril, conllevaron a que comprendiera la gravedad de su descubrimiento circunstancial y confrontara al imputado, produciéndose un forcejeo, en el cual lo golpeó en el rostro, lo cual fue corroborado con el Certificado Médico Legal N.° 000469-L-D (foja treinta y uno).

4.3. De igual forma, durante el transcurso de los hechos detallados, la menor agraviada mantuvo una conducta evasiva hasta que fue inquirida por su abuela, apelando, para ello, a una imagen religiosa, únicamente en dichas circunstancias la menor –siempre encontrándose presente su madre– accedió a relatar los actos obscenos que de los que fue víctima. Este aspecto del relato, respecto de la reticente conducta de la menor, se ve enteramente corroborado con su declaración policial (foja diez), donde de modo expreso la menor manifestó, con relación al imputado que:

No está bien lo que me ha hecho, pero tampoco quiero que se vaya a la cárcel”, así también, el aspecto referido a los actos obscenos perpetrados en su agravio, fue ratificado por la menor agraviada durante el relato que esta

realizó como parte de la data requerida para la práctica de la pericia médico legal (foja treinta) en la cual refirió que: “su padrastro César le hacía sentar en sus piernas […] le tocaba las mamas cuando no estaba su mamá, y fue encontrada por ella el día 09-02-2017.

4.4. Adicionalmente, se cuenta con la manifestación policial del imputado César Augusto Mori Tarazona (foja catorce) en la cual, además de reconocer que realizó actos obscenos a la menor, relató en sus propios términos los hechos ocurridos el nueve de febrero de dos mil diecisiete, del cual es particularmente relevante que coincidió plenamente con las demás declaraciones analizadas, esto es, cada detalle relevante que forma parte del relato de los hechos rendidos, tanto por la agraviada como por su madre –los actos obscenos específicamente realizados, la pluralidad de oportunidades en que se produjeron los hechos, el cambio de vestimenta de la menor agraviada, lugar y objetos utilizados para la realización de los actos obscenos, tiempo y modo en que fue descubierto y la reacción de la madre de la agraviada– coinciden enteramente con lo declarado por el imputado.

4.5. Cabe anotar que todas las declaraciones apuntadas fueron rendidas en presencia del representante del Ministerio Público e, inclusive, en el caso del imputado se rindió con presencia de su defensa legal y fueron recabados observando todos los requisitos legales y constitucionales aplicables, por lo que, conforme lo establecido en el artículo sesenta y dos del Código de Procedimientos Penales, tienen plena eficacia probatoria.

4.6. Durante el transcurso del proceso no se ha acreditado que entre las partes hubiese existido algún odio, resentimiento, enemistad o alguna otra pugna que hubiese podido incidir en la denuncia realizada. Asimismo, la denuncia realizada por la madre de la menor fue inmediata ante el descubrimiento de los hechos. De igual forma, la declaración del imputado se rindió de modo voluntario –dado que por iniciativa propia se apersonó a la dependencia policial– el mismo día de la ocurrencia de los hechos.

4.7. La espontaneidad en el relato de todas las partes, aunada a la coherencia interna y externa, la plena coincidencia de los detalles del caso concreto, la ausencia de incredibilidad subjetiva y la integral confluencia entre la pluralidad de medios de prueba actuados durante el proceso se constituyen en prueba suficiente que genera en este Supremo Tribunal convictividad respecto del suceso criminal y la responsabilidad penal del imputado.

4.8. El recurrente aduce que la menor agraviada, en su entrevista única en Cámara Gessel, y Esmeralda Medina Prada (madre de la menor agraviada), en su declaración preventiva, rectificaron su imputación inicial y realizaron, inclusive, un relato exculpatorio. Sin embargo, esta Corte Suprema ha establecido en el Acuerdo Plenario N.° 01-2011/CJ- 116, que la retracción como obstáculo al juicio de credibilidad se supera en la medida en que se trate de una víctima de un delito sexual cometido en el entorno familiar, para lo cual se debe verificar que en la misma concurran ausencia de incredibilidad subjetiva, datos objetivos que permitan verificar una mínima corroboración periférica y sea coherente.

4.9. Conforme con lo detallado en los apartados precedentes, las sindicaciones realizadas reúnen todas las características requeridas en el referido Acuerdo Plenario, por lo que tiene plena validez. En el mismo sentido, a efectos de valorar la retractación efectuada, se aprecia que el imputado era el padrastro de la menor agraviada, que la relación entre el imputado y la madre de la menor se mantuvo durante más de cuatro años anteriores a la denuncia realizada y como resultado de ella procrearon una hija, que a la fecha de los hechos contaba con tres años de edad; así, los hechos imputados se produjeron en el contexto de una familia conformada, que implica un vínculo de dependencia económica y emocional por parte de la víctima, el cual se vio alterado como consecuencia de la denuncia realizada, aspecto que de modo no infrecuente, en delitos de esta naturaleza, genera una sensación de remordimiento en los denunciantes; esto se corrobora en el caso concreto, pues desde el inicio del proceso la menor agraviada fue reticente a declarar ante las autoridades judiciales conforme se aprecia en el acta fiscal (foja veinticuatro). Para estos efectos, también se merita que la retractación efectuada carece de coherencia interna y exhaustividad, ya que tanto la agraviada como su madre únicamente alegan que la denuncia se encontró motivada por un malentendido; asimismo, carece de elementos objetivos que corroboren dicha retractación. Consecuentemente, la retractación efectuada no desvirtúa de modo alguno la sindicación inicialmente realizada.

4.10. El recurrente alega que no se tomó en cuenta el Dictamen Fiscal N.° 186-2018-MP-1FSP-LE; sin embargo, ello no resulta cierto, pues del fundamento jurídico séptimo, apartado cuarto, de la sentencia de vista se aprecia que el juzgador meritó los argumentos expuestos en el referido dictamen y precisó los motivos por los cuales considera que se encuentra acreditada la responsabilidad penal del imputado.

4.11. El recurrente alega también que no se absolvieron los fundamentos de su apelación, al respecto se aprecia que su alegación fue efectuada de modo genérico sin detallar qué argumento relevante deducido en su recurso de apelación fue omitido por el juzgador, más aún de la revisión de la sentencia de vista se aprecia en su fundamento jurídico segundo, apartado e, que detalló los argumentos de la apelación deducida y, en su fundamento jurídico sétimo, apartado tercero, dio respuesta a lo alegado por la defensa legal del imputado; por lo tanto, su alegación no es amparable.

4.12. Finalmente, en el fundamento jurídico decimoquinto, de la ejecutoria suprema recaída en la Queja Excepcional número ciento setenta y siete-dos mil dieciocho –mediante el cual se concedió el presente recurso de nulidad– esta Suprema Corte expresó que el fundamento jurídico segundo de la sentencia de vista (respecto a que los medios de prueba actuados determinan la responsabilidad penal del imputado) no coincidiría con su fundamento jurídico cuarto (respecto a que la declaración de la menor no sería verosímil).

4.13. Sin embargo, de una revisión detallada del referido fundamento segundo, si bien el juzgador precisó que en la declaración de la menor no existe verosimilitud, ello se realizó siempre en referencia a su declaración rendida en Cámara Gessel, en la cual –conforme se analizó en el apartado noveno del presente fundamento jurídico– la menor agraviada pretendió exculpar al imputado, es decir, la Sala Superior estableció que no existía verosimilitud en la retractación de la menor agraviada, lo cual no implica una transgresión a la debida motivación, pues el contenido incriminatorio relevante –conforme con lo detallado en el apartado tercero del presente fundamento jurídico– se efectuó en la manifestación policial y certificado médico legal practicados a la menor agraviada. Podría alegarse que la redacción realizada en la sentencia de vista debió haber sido más estricta; no obstante, el Tribunal Constitucional ha precisado en reiterada jurisprudencia que no todo ni cualquier error en el que eventualmente incurra una resolución judicial constituye automáticamente una violación del contenido constitucionalmente protegido del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales1 y que según el artículo doscientos noventa y ocho, segundo párrafo, del Código de Procedimientos Penales, no procede declarar la nulidad respecto de vicios procesales que no afecten el sentido de la resolución.

4.14. Por los motivos expuestos, este Supremo Tribunal considera que la sentencia venida en grado, en lo referido a la responsabilidad penal del recurrente, está conforme a derecho y debe mantenerse.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon:

I. NO HABER NULIDAD en la sentencia de vista del veintiocho de febrero de dos mil dieciocho (foja doscientos setenta y dos), que confirmó la sentencia de primera instancia del tres de noviembre de dos mil diecisiete (foja doscientos veinte), que condenó a CÉSAR AUGUSTO MORI TARAZONA como autor del delito contra la libertad sexual-actos contra el pudor en menor de edad (previsto en el inciso tres, del primer párrafo, del artículo ciento setenta y seis-A, concordado con el último párrafo del citado artículo, del Código Penal), en perjuicio de la menor identificada con las iniciales B. N. V. M., a diez años de pena privativa de libertad, tratamiento terapéutico y el pago de cinco mil soles por concepto de reparación civil.

II. DISPUSIERON que se devuelvan los autos al Tribunal Superior de origen para los fines de ley pertinentes. Hágase saber a las partes apersonadas en esta Sede Suprema y se archive el cuadernillo.

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