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Elementos materiales para la configuración del delito de peculado.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE NULIDAD N.° 605-2019
JUNÍN

Peculado y prueba suficiente

Este Tribunal Supremo establece que convergen pruebas de cargo fiables, plurales, concordantes y suficientes para concluir razonablemente que la autoría del imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ en el delito de peculado, está debidamente acreditada. Este último se desempeñó como almacenero de Sencico-Huancayo con pleno dominio del ambiente físico destinado para tal efecto, en una época en que se sustrajo una ingente cantidad de bienes que estaban bajo su custodia, algunos de los cuales fueron alquilados a terceras personas, lo que generó un cuantioso perjuicio patrimonial, de acuerdo con la documentación oficial adjunta. No se probó que en la apropiación, apoderamiento y utilización de los objetos públicos haya intervenido una tercera persona. Las explicaciones ofrecidas no se erigen como plausibles para rescindir la contundencia del material probatorio. Por ende, no existe una alternativa al curso causal de los acontecimientos, que posibilite decantar en una hipótesis diferente. La presunción constitucional de inocencia ha sido enervada. La condena dictada, en observancia del artículo 285 del Código de Procedimientos Penales, es conforme a derecho. El recurso de nulidad formalizado se desestima íntegramente y la sentencia impugnada será ratificada en todos sus extremos.

Lima, veintidós de enero de dos mil veinte

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por el encausado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ contra la sentencia de fojas mil doscientos cincuenta y seis, del once de septiembre de dos mil dieciocho, emitida por la Sala Penal Liquidadora de la Corte Superior de Justicia de Junín, que lo condenó como autor del delito contra la administración pública-peculado, en agravio del Estado-Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (Sencico), a cuatro años de pena privativa de la libertad efectiva y fijó como reparación civil la suma de tres mil soles que deberá abonar a favor de la entidad agraviada.

De conformidad con el dictamen del señor fiscal supremo en lo penal. Intervino como ponente el señor juez supremo COAGUILA CHÁVEZ.

CONSIDERANDO

§.I Expresión de agravios

Primero. El procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ, en su recurso de nulidad de fojas mil trescientos cinco, del veinticinco de septiembre de dos mil dieciocho, solicitó su absolución de los cargos incriminados. Precisó que no se analizó el tipo penal de peculado desde la perspectiva subjetiva y objetiva. Señaló que no existen elementos de juicio para vincularlo como autor o partícipe del delito atribuido. Indicó que la única prueba en la que se basó la Sala Penal Superior para condenarlo fue el acta de verificación de materiales, en cuya elaboración no participó debido a que fue suspendido por el gerente de Sencico-Huancayo, José Luis Sovero Olazábal. Afirmó que este último era responsable de los ingresos y salidas de los bienes de la entidad. Aseveró que, de acuerdo con el testimonio de Edson Ambrosio Artezano, no fue él quien alquiló los equipos topográficos, sino Heraclio Fernández. Sostuvo que se desempeñó como chofer.

§ II. Imputación fiscal

Segundo. Conforme a la acusación fiscal de fojas seiscientos noventa y tres, y al dictamen del señor fiscal supremo en lo penal (fojas cincuenta y dos, en el cuaderno supremo), los hechos delictivos fueron los siguientes:

2.1. Se atribuye al encausado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ, en su condición de chofer y almacenero del Servicio Nacional para la Industria de la Construcción-Sencico, con sede en la ciudad de Huancayo, haberse apropiado indebidamente de los bienes que se encontraban bajo su administración y custodia. Según el informe que él mismo elaboró, estaba encargado de despachar los requerimientos para el desarrollo de diversos cursos, relacionados a equipos y herramientas, así como ordenar los bienes, entre otras funciones. El imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ era el único que tenía las llaves del almacén.

2.2. El primero de marzo de dos mil tres, a las 20:02 horas, con el pretexto de arreglar una chapa del almacén, el procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ ingresó a Sencico-Huancayo y se retiró a las 21:05 horas portando cinco rollos de cable. En ese momento, el vigilante Edgar Munive Munive le indicó que no podía salir con dichos bienes porque tendría problemas, ante lo cual, el primero le contestó que tales enseres estaban bajo su responsabilidad. Después de cinco minutos, el acusado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ retornó y pretendió sobornar con S/ 20 (veinte soles) a Edgar Munive Munive. Este último rechazó el ofrecimiento, pero el dinero fue dejado encima de la mesa. Tales hechos fueron comunicados al gerente de Sencico-Huancayo José Luis Sovero Olazábal.

2.3. Como resultado de ello, se emitió el Informe Especial número 001- 2003-VIVIENDA/SENCICO. Se solicitó al imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ que devolviera las llaves del almacén y efectuara sus descargos. Explicó que los cables extraídos eran de su propiedad y que el dinero que dejó era para pagar una deuda. La entidad agraviada realizó un inventario, que estuvo a cargo del especialista en control patrimonial Mario Mendoza Montúfar. Se concluyó bienes faltantes por un total de S/ 134 326.85 (ciento treinta y cuatro mil trescientos veintiséis soles con ochenta y cinco céntimos).

2.4. El procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ dejó de asistir a su centro de labores el veinticuatro de marzo de dos mil tres. Además, a partir del primero de abril de dos mil tres, abandonó la habitación que alquilaba junto a su esposa.

2.5. Algunos de los bienes apropiados por parte del encausado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ fueron hallados en poder de Pompeyo Peña Camargo, el veintisiete de agosto de dos mil tres, en el distrito de Janjaillo, en la ciudad de Jauja. A su vez, la administradora Dula Mucha Bonifacio fue informada que el mencionado procesado alquilaba equipos topográficos a Edson Ambrosio Artezano. La preexistencia de los bienes se acredita con el inventario respectivo.

§ III. Fundamentos del Tribunal Supremo

Tercero. Esta Sala Penal Suprema constata que han sido incorporadas pruebas personales y documentales.

Los agravios propuestos por el condenado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ conllevan que no solo se efectúen precisiones sobre los alcances normativos del delito de peculado, sino también, que se realice una evaluación individual y conjunta del acervo probatorio para contrastar su virtualidad y enervar la presunción constitucional de inocencia.

Cuarto. El artículo 387 del Código Penal, modificado por la Ley número 26198, del trece de junio de mil novecientos noventa y tres (vigente en la época delictual), regula el delito de peculado mediante la siguiente descripción típica: “El funcionario o servidor público que se apropia o utiliza, en cualquier forma, para sí o para otro caudales o efectos cuya percepción, administración o custodia le estén confiados por razón de su cargo […]”.

En la jurisprudencia se han definido los elementos materiales para la configuración de delito de peculado:

a) Existencia de una relación funcional entre el sujeto activo y los caudales y efectos. Se entiende por relación funcional [al] poder de vigilancia y control sobre la cosa como mero componente típico, esto es, competencia del cargo, confianza en el funcionario en virtud del cargo, el poder de vigilar y cuidar los caudales o efectos; b) La percepción, no es más que la acción de captar o recepcionar caudales o efectos de procedencia diversa pero siempre lítica. La administración, que implica las funciones activas de manejo y conducción. La custodia, que importa la típica posesión que implica protección, conservación y vigilancia debida por el funcionario o servidor de los caudales y efectos públicos; c) Apropiación o utilización. En el primer caso estriba en hacer suyo[s] caudales o efectos que pertenecen al Estado, apartándolo de la esfera de la función de la Administración Pública y colocándose en situación de disponer de los mismos. En el segundo caso: utilizar, se refiere al aprovecharse de las bondades que permite el bien (caudal o efecto), sin tener el propósito de apoderarse para sí o para un tercero; d) El destinatario: para sí. El sujeto activo puede actuar por cuenta propia, apropiándose él mismo de los caudales o efectos, pero también puede cometer el delito para favorecer a terceros. Para otro, se refiere al acto de traslado del bien, de un dominio parcial y de tránsito al dominio final del tercero; e) Caudales y efectos. Los primeros, son bienes en general de contenido económico, incluido el dinero. Los efectos, son todos aquellos objetos, cosa o bienes que representan un valor patrimonial público, incluyendo los títulos valores negociables1.

Quinto. El acusado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ no compareció a la etapa de instrucción, según trasciende del informe final de fojas quinientos setenta y seis, del once de octubre de mil cinco.

En cambio, sí concurrió al juicio oral. Prestó su declaración a fojas mil doscientos cuarenta y ocho. Señaló que trabajó en Sencico desde mil novecientos ochenta y cinco hasta dos mil tres, data en la que fue suspendido por el gerente José Luis Sovero Olazábal, debido al inventario de bienes realizado. Admitió que se desempeñó como almacenero durante dos años y, en relación a las llaves, precisó que cuando estaba de comisión de servicios eran manejadas por el director y el administrador. Negó haber tenido conocimiento de la sustracción de bienes de Sencico y no aceptó como verosímiles las testificales de Edgar Munive Munive y Pompeyo Peña Camargo.

Sexto. En el Informe número 01-EMP “Seguridad Delta” S. A. C., de fojas cincuenta y cuatro, expedido por el agente de seguridad Edgar Munive Munive, se puntualizaron dos hechos relevantes:

6.1. El primero de marzo de dos mil tres, a las 20:02 horas, ingresó a Sencico-Huancayo el procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ con una tercera persona, a fin de reparar la chapa de la puerta del almacén. Se afirmó que ambos se retiraron a las 21:05 horas y que el primero llevaba consigo cinco rollos de cable, ante ello, Edgar Munive Munive le indicó que no podía sacarlos porque tendría problemas, pero el acusado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ le respondió que se haría responsable por ello.

6.2. El imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ retornó a los cinco minutos y ofreció un soborno de S/ 20 (veinte soles) a Edgar Munive Munive. Este último se negó a recibir el dinero, el cual fue dejado encima de la mesa.

El testigo Edgar Munive Munive, tanto en sede sumarial a fojas trece, con participación del representante del Ministerio Público, como en la fase de investigación a fojas doscientos, y en el juicio oral a fojas mil ciento setenta y uno, ratificó el contenido del informe evaluado.

Séptimo. A su turno, el encausado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ formuló el Descargo número 001-2003-FGM, de fojas cuarenta y nueve, del diez de marzo de dos mil tres, en el que refirió lo siguiente:

7.1. El motivo de su ingreso a Sencico-Huancayo, el primero de marzo de dos mil tres, fue: “Para corregir el error de perder las llaves del almacén y tenerlas hábiles el lunes a primera hora para atender […] al personal administrativo [y] a los instructores de topografías que solicitan los equipos […]”.

7.2. Los cables retirados eran de su propiedad y fue un error no haberlo manifestado al momento de entrar a Sencico- Huancayo. Sostuvo haberlos comprado en la ciudad de Huancavelica.

7.3. El dinero ascendente a S/ 20 (veinte soles) fue dejado en la mesa para cancelar una deuda que tenía por la compra de una agenda. Adujo que la acreencia sería cobrada el día domingo.

Octavo. Seguidamente, mediante Oficio número 220-2003- VIVIENDA/SENCICO-18.00, de fojas cuarenta y ocho, del diez de marzo de dos mil tres, y Oficio número 237-2003-VIVIENDA/SENCICO-18.00, de fojas cuarenta y seis, del catorce de marzo de dos mil tres, el gerente de Sencico-Huancayo José Luis Sovero Olazábal se dirigió a la jefa del Departamento de Abastecimiento y a la gerente de Administración y Finanzas, Luz Marina Grandez Iberico y María Angélica Horna Calderón, respectivamente, para requerirles un inventario general de bienes.

La referida solicitud fue atendida y se expidió el Informe número 077- 2003-07.05/C.PATRIMONIAL, de fojas ciento treinta y dos, del veinticinco de junio de dos mil tres, a cargo del especialista en control patrimonial Mario Mendoza Montúfar.

También se emitió el Informe Pericial Contable número 021/2018- MP/FN/ANTICORRUPCIÓN/LMGV, de fojas mil doscientos doce, del veintisiete de agosto de dos mil dieciocho, por parte de la perito auditora contable Lourdes Gálvez Vilcahuamán. Este último tiene carácter oficial, puesto que fue elaborado por una profesional adscrita al Ministerio Público.

De ambos informes emerge que se sustrajeron doscientos sesenta y dos bienes de la Gerencia Zonal de Sencico-Huancayo, por un total de S/ 134 947.98 (ciento treinta y cuatro mil novecientos cuarenta y siete soles con noventa y ocho céntimos).

La perito Lourdes Gálvez Vilcahuamán declaró en el juzgamiento a fojas mil doscientos cuarenta. Revalidó las conclusiones relativas a la descripción y tipología de los bienes, a la aplicación de la normatividad de la Superintendencia de Bienes Nacionales y al importe total de lo extraído. Por lo tanto, se dio cumplimiento al principio de contradicción.

Noveno. La testigo Dula Mucha Bonifacio, como administradora de Sencico-Huancayo, a nivel preliminar a fojas noventa y seis, con intervención de la representante del Ministerio Público, afirmó haber recibido información acerca de que el encausado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ arrendó diversos equipos topográficos a Edson Ambrosio Artezano. También aseveró que si bien los alquileres estaban autorizados, se requería el permiso de Gerencia y del especialista educativo Miguel Yurivilca Montes.

Por su parte, el testigo José Luis Sovero Olazábal, como gerente de Sencico-Huancayo, en sede policial a fojas doscientos sesenta y siete, con presencia del señor fiscal adjunto provincial, indicó que el imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ se desempeñaba como chofer y almacenero de la entidad perjudicada. A su vez, confirmó los detalles consignados en el acta de entrega de inventario de fojas ciento cuarenta, del primero de abril de dos mil tres, respecto a los diversos bienes faltantes.

De otro lado, el testigo Pompeyo Peña Camargo, en el plenario a fojas mil ciento ochenta y ocho, señaló que conoció al acusado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ en Sencico en mil novecientos noventa y cinco, y que durante el mes de agosto de dos mil dos le alquiló un “nivel de ingeniero”, a cambio del pago de S/ 200 (doscientos soles); también sostuvo que Heraclio Fernández le arrendó un “teodolito”. La versión descrita se corrobora con el acta de incautación de especies de fojas doscientos treinta y tres, del veintisiete de agosto de dos mil tres.

Décimo. A mayor abundamiento, las funciones del procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ, relativas a la administración y custodia de los bienes de Sencico-Huancayo, en su condición de “almacenero”, se acreditan objetivamente con las testificales sumariales de Raúl Archi Córdova de fojas siete; Dula Mucha Bonifacio de fojas diez; José Luis Sovero Olazábal de fojas diecinueve; Miguel Yurivilca Montes de fojas doscientos setenta y dos; César Cipriano Mandujano de fojas doscientos setenta y cuatro; Adolfo Camayo Ginche de fojas doscientos setenta y seis; Alfredo Ramos Rodríguez de fojas doscientos setenta y nueve; Williams Meza Fashe de fojas doscientos ochenta y tres; y, Carlos Mantari Poma de fojas doscientos ochenta y seis.

Las manifestaciones reseñadas contaron con la participación del representante del Ministerio Público; por lo tanto, cumplieron con el requisito de legalidad previsto en el artículo 62 del Código de Procedimientos Penales. Son pruebas valorables.

Undécimo.En consecuencia, teniendo en cuenta lo valorado, este Tribunal Supremo establece que convergen pruebas de cargo fiables, plurales, concordantes y suficientes para concluir razonablemente que la autoría del imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ en el delito de peculado está debidamente acreditada. Este último se desempeñó como almacenero de Sencico-Huancayo con pleno dominio del ambiente físico destinado para tal efecto, en una época en que se sustrajo una ingente cantidad de bienes que estaban bajo su custodia, algunos de los cuales fueron alquilados a terceras personas, lo que generó un cuantioso perjuicio patrimonial, de acuerdo con la documentación oficial adjunta.

No se probó que en la apropiación, apoderamiento y utilización de los objetos públicos haya intervenido una tercera persona. Las explicaciones ofrecidas no se erigen como plausibles para rescindir la contundencia del material probatorio. Por ende, no existe una alternativa al curso causal de los acontecimientos, que posibilite decantar en una hipótesis diferente.

La presunción constitucional de inocencia ha sido enervada. La condena dictada, en observancia del artículo 285 del Código de Procedimientos Penales, es conforme a derecho.

Duodécimo. Ahora bien, en relación a los cuestionamientos propuestos se determina lo siguiente:

12.1. La conducta del imputado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ se subsume plenamente en lo prescrito en el artículo 387 del Código Penal. La “apropiación” y “utilización” de bienes públicos que estaban bajo su resguardo funcional es palmaria. La jurisprudencia glosada coadyuva a reforzar esta conclusión.

12.2. La prueba actuada y valorada no se restringe al acta de verificación de materiales. Por el contrario, concurren otros medios probatorios incriminativos de carácter documental y personal.

12.3. La suspensión no es un hecho controvertido, pues ha sido aceptada por el testigo José Luis Sovero Olazábal, como gerente de Sencico-Huancayo.

12.4. El procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ, en su descargo respectivo, reconoció que poseía llaves del almacén, razón por la cual, ingresó el primero de marzo de dos mil tres para arreglar la chapa de la puerta. Esto lo coloca en una posición privilegiada para disponer materialmente de los bienes.

12.5. La secuencia de los hechos probados, refleja que también se le atribuye haber alquilado un “nivel de ingeniero” al testigo Pompeyo Peña Camargo, según lo declarado en el juzgamiento. Por lo tanto, sea que haya alquilado uno o varios objetos de la entidad agraviada, el delito igual está consumado.

Decimotercero. Finalmente, el ilícito de peculado está sancionado en el artículo 387 del Código Penal, modificado por la Ley número 26198, del trece de junio de mil novecientos noventa y tres, con una pena no menor de dos ni mayor de ocho años.

El artículo 45 del Código Penal establece –como regla básica- que la pena se impone dentro el margen de penalidad conminada, razón por la que los presupuestos para fundamentarla y determinarla –entre los que se encuentran las carencias sociales, el nivel de cultura y las costumbres del agente delictivo- no autorizan a establecerla por debajo del mínimo legal.

No se constata la presencia de causal de disminución de la punibilidad, como la tentativa, la responsabilidad restringida o la complicidad secundaria, entre otras, para justificar la imposición de una sanción distinta a la estipulada legalmente.

En lo pertinente, se verifica que al acusado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ se le aplicaron cuatro años de privación de libertad, es decir, se respetaron los límites de la pena abstracta.

Si bien el artículo 57 del Código Penal concede la posibilidad de suspender la ejecución de la pena, en el presente caso, a juicio de esta Sala Penal Suprema, no corresponde hacer uso de dicha prerrogativa, debido a dos aspectos fundamentales: de un lado, la gravedad del hecho y el ingente perjuicio material que es incuestionables; y, de otro lado, la conducta delictiva exhibe un reproche jurídico absoluto.

En esa línea, se ha dado cumplimiento a los principios de legalidad, proporcionalidad y razonabilidad.

Por otro lado, la reparación civil no ha sido fijada de acuerdo con el principio del daño causado, pero no puede ser incrementada porque no se planteó una pretensión indemnizatoria alternativa, según el artículo 227 del Código de Procedimientos Penales.

El recurso de nulidad formalizado por el procesado FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ se desestima íntegramente. La sentencia impugnada será ratificada en todos sus extremos.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los señores jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República, declararon NO HABER NULIDAD en la sentencia de fojas mil doscientos cincuenta y seis, del once de septiembre de dos mil dieciocho, emitida por la Sala Penal Liquidadora de la Corte Superior de Justicia de Junín, que condenó a FERNANDO LUIS GUERRA MARTÍNEZ como autor del delito contra la administración pública-peculado, en agravio del Estado- Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (Sencico), a cuatro años de pena privativa de la libertad efectiva y fijó como reparación civil la suma de tres mil soles, que deberá abonar a favor de la entidad agraviada. Y los devolvieron.

Intervinieron los señores jueces supremos Castañeda Espinoza y Aquize Díaz por licencia y periodo vacacional de los señores jueces supremos Figueroa Navarro y Príncipe Trujillo, respectivamente.

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