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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.° 647-2019
PASCO

VIOLACIÓN SEXUAL

Sumilla. El estado de inconsciencia de la agraviada, se acreditó con elementos probatorios idóneos, así como la calidad de coautor del sentenciado Idelfonso Soto, conforme al artículo veintitrés del Código Penal.

Lima, cinco de agosto de dos mil diecinueve

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por el procesado YOEL ÁNGEL IDELFONSO SOTO, contra la sentencia del seis de febrero de dos mil diecinueve, de página ochocientos ochenta y siete, emitida por la Sala Mixta-Sala Penal de Apelaciones de Pasco de la Corte Superior de Justicia de Pasco, que lo condenó como autor del delito contra la libertad sexual, en su modalidad de violación sexual de persona en estado de inconsciencia, prescrito en el primer párrafo del artículo ciento setenta y uno, concordante con el artículo veintitrés del Código Penal, en agravio de la menor con las iniciales G. C. C. de diecisiete años de edad –a la fecha de los hechos–, a ocho años de pena privativa de libertad efectiva, que se hará efectiva desde el día de su internamiento al establecimiento penitenciario y fijaron en tres mil soles por concepto de reparación civil, que deberá pagar el sentenciado, en forma solidaria con su cosentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal, y dispusieron que el sentenciado sea sometido, previo examen médico y sicológico, al tratamiento terapéutico a fin de facilitar su readaptación social.

Intervino como ponente la jueza suprema PACHECO HUANCAS.

CONSIDERANDO

IMPUTACIÓN FISCAL

1. Se atribuyó al encausado Yoel Ángel Idelfonso Soto, que las primeras horas del veintitrés de octubre de dos mil nueve, en la vivienda ubicada en el jirón las Dalias, manzana “E”, lote noventa y ocho de la Asociación Pro Vivienda Daniel Alcides Carrión – Yanacancha, junto con el sentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal, habría tenido acceso carnal vía vaginal y anal con la agraviada con las iniciales G. C. C. de diecisiete años, nueve meses y dieciséis días de edad (quien aún era virgen). Ello, habría ocurrido, cuando el último de los nombrados le invitó licor (sangría) a la agraviada, hasta en dos oportunidades, luego de haber bebido, perdió el conocimiento. Luego, se despertó en el lugar oscuro, vestida y echada de costado sobre una cama, de donde salió atontada y desubicada, y con dolor en todo el cuerpo.

FUNDAMENTOS DE LA SALA SUPERIOR

2. El Tribunal Superior sustentó la sentencia condenatoria sobre la base de los argumentos siguientes:

2.1. La materialidad del delito de violación sexual se acreditó. El encausado Idelfonso Soto, mantuvo acceso carnal con la agraviada con las iniciales G. C. C., con ausencia de consentimiento, aprovechándose del estado de embriaguez en que se encontraba, conforme así, lo reconoció –quien sostuvo que las relaciones sexuales las consintió su cosentenciado Figueroa Cristóbal–, y el testigo Irvin Maicon Alejandro Alvarado.

2.2. Por sentencia de primera y segunda instancia, se determinó que la persona que puso a la víctima en estado de inconciencia o en imposibilidad de resistir para acceder carnalmente, fue el sentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal; sin embargo, también se determinó que el imputado Yoel Ángel Idelfonso Soto, accedió sexualmente a la agraviada, conforme lo manifestó a nivel policial, instructiva y juzgamiento.

2.3. El imputado reclama que el tipo penal, prescrito en el primer párrafo, del artículo ciento setenta y uno, de Código Penal, exige que el sujeto activo ponga en estado de inconsciencia a la víctima y por dicho motivo, no puede tener la condición de sujeto activo del delito; sin embargo, este tipo penal no excluye la coautoría –artículo veintitrés del Código Penal–. Entonces, al haber accedido carnalmente con la agraviada, a sabiendas del estado de imposibilidad de resistir en el que se encontraba, responde a título de coautor.

2.4. La agraviada ingirió bebidas alcohólicas, que afectó su consciencia, y señaló que no recuerda haber mantenido relaciones sexuales, solo haber despertado en un cuarto oscuro de donde salió adolorida en el maxilar y cuerpo–. Este estado, resultó suficiente para colocar a la víctima en estado de inconsciencia. Entonces, no se requiere de sustancias especiales para intoxicación del cuerpo, conforme lo sostiene la defensa.

2.5. El delito requiere del conocimiento y voluntad preordenada del agente, en este caso, el imputado a título de coautor para tener acceso carnal con la agraviada ya puesta en estado de inconciencia por su coacusado.

EXPRESIÓN DE AGRAVIOS

3. El sentenciado Yoel Ángel Idelfonso Soto, interpuso recurso de nulidad de páginas novecientos dieciséis y novecientos dieciocho. En su recurso poco claro, alegó los siguientes motivos:

3.1. Infracción al principio de legalidad penal –artículo dos, numeral veinticuatro, literal d, de la Constitución Política del Perú–. Sostiene, que la conducta que se le atribuye –artículo 171 del Código Penal–, exige que el agente ponga en estado de inconsciencia a la víctima, pero la agraviada, relató que conocía al sentenciado Figueroa Cristóbal, con quien bailó y él, le dio a ella de beber alcohol. Entonces, el autor del delito es su cosentenciado y no él. La agraviada, declaró que en la discoteca. él no le dio de beber, la coautoría por el cual ha sido sentenciado, no tiene sustento y solo se invocó el artículo veintitrés del Código Penal, sin establecer que modalidad realizó.

3.2. Infracción a la motivación de las resoluciones judiciales, puesto que en la conducta atribuida, no se ha establecido la conducta objetiva atribuida a cada imputado, y en su caso, solo se refiere al acto de acceder carnalmente, pero no la conducta puntual y determinada que se le atribuye. Tampoco, se ha hecho referencia si fue en coautoría bajo la teoría del dominio del hecho y división de roles. Y, no se acreditó su responsabilidad; pues, la agraviada y testigos –sin individualizarlos–, han señalado que él, no se acercó a la agraviada ni a su acompañante –el sentenciado.

3.3. Tampoco, se valoró que el impugnante llegó al inmueble a las dos horas con treinta minutos, cuando ya se había consumado el delito de violación sexual, a las veintitrés horas aproximadamente por su cosentenciado Idelfonso Soto. Entonces, no puede atribuírsele delito alguno.

3.4. El testigo Irvin Maicon Alejandro Alvarado, en su declaración policial, señaló que al salir de la discoteca Ángel (el recurrente), le dijo que fueran a dormir a su cuarto, pero este último le dijo que vayan al suyo, con lo que se acredita que él, llegó de manera circunstancial al referido cuarto. Eso descarta la coautoría.

3.5. También, alega infracción al principio de presunción de inocencia. No existe pericia alguna que acredite el estado de inconsciencia de la agraviada. El Ministerio Público, lo sostiene sin documental que lo respalde.

CALIFICACIÓN DEL DELITO MATERIA DE CONDENA

3. En el presente caso, se recalificó la conducta al delito de violación sexual en estado de inconsciencia, previsto en el primer párrafo, del artículo 171, del Código Penal, modificado por el artículo 1 de la Ley N.° 28704, del 5 de abril de 2006, vigente a la fecha de la comisión del delito, que sanciona al agente que: “[…] tiene acceso carnal con una persona por vía vaginal, anal o bucal, o realiza otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, después de haberla puesto en estado de inconsciencia o en la imposibilidad de resistir, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de diez ni mayor de quince años”.

4. El bien jurídico protegido, conforme al fundamento 12 del citado Acuerdo Plenario N.° 1-2011/CJ-116, señala que: “[…] en los atentados contra personas con capacidad de consentir jurídicamente es la libertad sexual“.

FUNDAMENTOS DEL SUPREMO TRIBUNAL

5. El punto de partida para analizar la sentencia de mérito, es el principio de impugnación limitada que fija los límites de revisión por este Supremo Tribunal, en cuya virtud se reduce el ámbito de la resolución únicamente a las cuestiones promovidas en el recurso aludido las que configuran, en estricto, la denominada competencia recursal del órgano de alzada.

6. En atención a los motivos de impugnación, este Supremo Tribunal debe verificar, si el razonamiento que la Sala de Mérito se justifica en los elementos probatorios incorporados legítimamente al proceso, y validan la decisión de condena o por el contrario los cuestionamientos del impugnante tienen amparo.

7. El Tribunal de Mérito, en el fundamento 4.1. de la sentencia impugnada, fijó como hecho probado que al momento de los hechos, esto es el veintitrés de octubre de dos mil ocho, la agraviada, tenía diecisiete años, nueve meses y dieciséis días. Ello, se acreditó con la Partida de Nacimiento de página setenta y cuatro.

8. También, quedó fijado la materialidad del delito, conforme al razonamiento en el fundamento 4.3., literal a, segundo párrafo, de la sentencia de mérito, con el Certificado Médico Legal N.° 02640-IS, practicado a la agraviada con las iniciales G. C. C., del veintitrés de octubre de dos mil ocho, a las veintidós horas con treinta y dos minutos, que concluyó: “desfloración reciente, signos de acto contra natura recientes, lesiones extragenitales ocasionado por agente contundente duro y roce con superficie dura […] prescribiéndole un día de atención facultativa, y cinco de incapacidad médico legal” suscrito por Juan Saavedra Céspedes y Cristian M. Sánchez Gómez. A ello, se adiciona las declaraciones –policial, sumarial y plenario– del imputado Yoel Ángel Idelfonso Soto, quien ha reconocido haber mantenido relaciones sexuales con la agraviada.

Estas pruebas determinan sin lugar a dudas que la agraviada fue violentada sexualmente y fija positivamente la materialidad del delito, las mismas que no han sido cuestionadas por el recurrente.

9. Por una cuestión de orden, este Supremo Tribunal analizará en principio el motivo tres punto dos. Reclama, infracción a la motivación de las resoluciones judiciales; sin embargo, lo que reclama es la infracción al principio de imputación necesaria, al no haberse individualizado su participación y conducta realizada.

10. El artículo ciento cincuenta y nueve de la Constitución Política del Estado, prescribe que el Ministerio Público, es titular del ejercicio de la función pública y tiene el deber de la carga de prueba, bajo el principio de imputación necesaria, como una manifestación del principio de legalidad y principio de defensa procesal, conforme a lo prescrito en el artículo dos, numeral veinticuatro, literal d, y artículo ciento treinta y nueve, numeral catorce, del citado texto constitucional.

11.La imputación supone la atribución de un hecho punible, fundado en el factum (hecho) correspondiente, así como en la ley pertinente y sostenida en la prueba. Estos supuestos deben ser verificados por el órgano jurisdiccional a mérito de la facultad de exigir control para que la labor fiscal sea cabal y la presentación de los cargos sea puntual, exhaustiva y permita desarrollar juicios razonables.

12. El Tribunal Constitucional, en la STC N.° 03987-2010- PHC/TC, al respecto ha señalado que, en resumen el derecho a ser informado de la imputación tiene tres elementos configuradores:i) La existencia de un hecho concreto y específico o la apariencia verosímil del mismo, y en la STC N.º 8125-2005- PHC/TC); ii) La calificación jurídica (STC N.º 06079-2008- PHC/TC); iii) La existencia de evidencia o de medios de convicción (STC N.º 5325-2006-PHC/TC; 9544-2006-PHC/TC).

13. Bajo tales precisiones, el cargo atribuido al imputado, está delimitado en el fundamento uno de la presente ejecutoria suprema, cargos concretos en su contra, en los que se detalla cuál fue el comportamiento realizado y la participación en el hecho que configurarían el delito incoado, hechos por los cuales se ha defendido durante el desarrollo del proceso y que sustentan incluso sus motivos de impugnación. Por lo que dicho agravio se desestima.

14. En el motivo tres punto cinco, el impugnante sostiene que no existe pericia alguna que acredite el estado de inconsciencia en el que se encontraba la agraviada.

15. Es cierto, que no existe prueba científica que acredite el grado de alcohol que ingirió la agraviada; sin embargo, es un hecho probado y no cuestionado, que el veintidós de octubre de dos mil ocho, la agraviada con las iniciales G. C. C. asistió a una reunión en la discoteca Sol de Oro, donde tomaron varias jarras de sangría y como consecuencia de ello, perdió el conocimiento y despertó al día siguiente –veintitrés de octubre de dos mil ocho-, en horas de la madrugada, dentro de la vivienda de Irvin Alejandro Alvarado –amigo de los encausados y de la agraviada–.

16. Tendría razón el recurrente en su reclamo, si el estado de inconciencia o imposibilidad de resistir no tuviera apoyo en otros medios probatorios, pero en este caso, se tiene las declaraciones de los testigos Nancy Rodríguez Paquiyauri, quien relató a nivel policial, –del veinticuatro de octubre de dos mil ocho–, de página veinte, y en el plenario –sesión de página dieciséis de enero de dos mil dieciocho–, que vio a la agraviada sirviéndose licor en abundancia. En esa misma dirección el testigo Yrvin Maicon Alejandro Alvarado, en su declaración policial, de página dieciocho –del veinticuatro de octubre de dos mil ocho–, y sumarial, de página ciento cincuenta y nueve, –del dieciocho de diciembre de dos mil ocho–, señaló que la agraviada se servía trago normal, y al llegar a su cuarto advirtió que la agraviada había vomitado.

17. Esta versión de los referidos testigos, tiene apoyo en las declaraciones del sentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal, a nivel policial y ampliación, de páginas doce y veintiséis –realizada con presencia fiscal– el veintitrés y veinticuatro de octubre de dos mil ocho, sumarial de página ciento once –seis de noviembre de dos mil ocho- y plenario, de página seiscientos treinta y cinco –veinte de mayo de dos mil catorce– y del recurrente Yoel Ángel Idelfonso Soto, a nivel policial, realizada con presencia fiscal, de página quince, –el veintitrés de octubre de dos mil ocho–, sumarial de página ciento quince –seis de noviembre de dos mil ocho– y en el plenario –sesión del veinticuatro de enero de dos mil diecinueve–, quienes señalaron que la agraviada ingirió alcohol y en el cuarto vomitó.

18. Con mayor precisión, la condición de la agraviada, se corroboró con el acta de inspección técnico policial, practicado en el cuarto, donde se produjeron los hechos –cuarto del testigo Yrvin Maicon Alejandro Alvarado–, de página treinta y seis, en la que aparece: “[…] frazada de color plomo azul con figuras geométricas, una colca tejida […], que en uno de sus extremos se aprecia indicios de vómito (mancha de color marrón y/o guinda al parecer perteneciente a la agraviada con las iniciales G. C. C”.

19. Cabe destacar que este Supremo Tribunal, en la Casación N.° 697- 2017-Puno, del veinticuatro de abril de dos mil dieciocho, Sala Penal Permanente, estableció: “La violación de una persona en estado de inconsciencia puede darse cuando dicha condición sea total o parcial, pues lo relevante en el caso es la situación transitoria por la cual el sujeto pasivo carece de aptitud para percibir, por medio de sus órganos corporales, las impresiones provenientes de los objetos externos. La ebriedad queda comprendida dentro de este alcance”.

20. Ahora, si bien como reclama el recurrente, no existe examen toxicológico, en el caso, esto se superó con la declaración homologada tanto de los testigos, como del sentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal y el recurrente Yoel Ángel Idelfonso Soto, quienes sostuvieron que la agraviada, había ingerido alcohol. Por ello, que no toleró la ingesta de dicha bebida y vomitó. Es claro que la consecuencia de dicha ingesta de alcohol, llevó al estado de ebriedad de la agraviada. Entonces, el estado de inconsciencia de la agraviada está acreditada. Su motivo no estima.

21. El motivo tres punto uno, está vinculado a los motivos tres punto tres y tres punto cuatro del impugnante, reclama Infracción al principio de legalidad penal, al sostener que el sentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal, le dio de ingerir alcohol a la agraviada y no él. Entonces, no se puede sostener la condición de coautor, pues él llegó luego de haberse consumado el delito de violación sexual, a las once de la noche, e incluso llegó a dicho cuarto de manera circunstancial.

22. Veamos, conforme se anotó en el fundamento catorce de la presente ejecutoria suprema, es un hecho probado y no cuestionado que la agraviada con las iniciales G. C. C., asistió a una reunión en la discoteca Sol de Oro, donde tomó varias jarras de sangría y como consecuencia de ello, perdió el conocimiento y recuperó la consciencia al día siguiente –veintitrés de octubre de dos mil ocho–, en horas de la madrugada, dentro de la vivienda de Irvin Alejandro Alvarado –amigo de los acusados y de la agraviada–, donde escuchó la voces de Irving y Frank, encontrándose mal, por lo que atinó a llamar por su teléfono celular, sin saber a qué personas porque estaba desorientada, le dolía el cuerpo y el maxilar, cogió su mochila y su casaca y se retiró del cuarto, caminando hasta la clínica Gonzales, donde se encontró con su madre.

23. Este Supremo Tribunal, en el recurso de Casación N. 1039-2016, del once de junio de dos mil diecinueve, fundamento nueve, ha señalado que en el Recurso de Nulidad N.° 4484-1997/Cañete, la coautoría, prevista en el artículo veintitrés del Código Penal, se regula con base en tres requisitos:

a) decisión común: entre los intervinientes existe una decisión común de realizar el delito, sobre la base de una actuación colectiva orientada al logro exitoso del resultado; b) aporte especial: el aporte individual que realiza cada actuante es esencial o relevante para el logro del plan de ejecución; c) tomar parte en la fase de ejecución: cada sujeto al tomar parte en la ejecución desplegó un dominio parcial del acontecer, este requisito precisamente da contenido real a la coautoría, pues la sola intervención en la fase preparatoria no es suficiente, porque ello también existe en la complicidad e instigación, quiere decir que la participación ejecutiva de contenido final al dominio funcional al hecho en la coautoría.

24. En este punto, es pertinente, subrayar que el imputado Frank Danty Figueroa Cristóbal, en su declaración policial de página doce, señaló que la agraviada es su enamorada –hecho que no se probó- con quien estuvo en la discoteca Sol de Oro, donde también estuvo su coimputado Joel Ángel Idelfonso Soto, y los testigos Irving, y Karina, hasta las veintitrés horas, que se retiró con la agraviada hacia la casa de su amigo Irving, donde mantuvieron relaciones sexuales vía vaginal, luego descansaron y durmió.

Añade que a las dos de la mañana aproximadamente, llegó al inmueble Irving Alvarado, en compañía de su amigo, Joel Idelfonso Soto, quienes se acostaron en la misma cama. Irving se acostó en la “pateadera” y Joel al lado de la agraviada; es decir, ella se encontraba en medio de los dos. También, que la agraviada, lo excitaba cogiéndole su miembro viril, se sacó la ropa, se desnudó y mantuvo relaciones sexuales vía vaginal por segunda vez, y su amigo Idelfonso Soto, se desnudó de la cintura para abajo y mantuvo relaciones sexuales con el consentimiento de ella, porque no se quejaba, y cuando terminó ella le dijo a su amigo, que el sí le había hecho doler.

25. Esta versión, la reiteró en su ampliación de declaración policial de página veintiséis, y en el plenario –sesión de página seiscientos treinta y cinco–, y añadió que su coprocesado, sí mantuvo relaciones sexuales contra natura con la agraviada. Así también, lo señaló en su declaración instructiva de página ciento once, aunque la varió parcialmente, cuando señala que no se dio cuenta de ello –cuando el impugnante Idelfonso Soto, mantenía relaciones sexuales con la agraviada.

26. Es decir, la forma y circunstancias en que la agraviada mantuvo relaciones sexuales, tuvo como fuente la propia declaración del sentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal, lo que corroboró el impugnante Joel Ángel Idelfonso Soto, en su declaración policial de página quince. Aquí, reconoció que estuvo en la discoteca Sol de Oro, –donde, conforme se estableció, se encontraba la agraviada e ingirió bebidas alcohólicas–; y en relación con las relaciones sexuales que mantuvo con la agraviada, señaló que se levantó al escuchar gemir a la agraviada, se despertó y vio a Frank encima de la agraviada.

Luego, ella se desvistió quitándose el pantalón, y mantuvieron relaciones sexuales, le dijo: “oye Frank, que tienes”, este le respondió que también mantuviera relaciones sexuales con ella, siendo que al bajarse la bragueta del pantalón, ella lo besó y abrazó, luego Frank le dijo que se baje y él se volvió a subir encima de ella.

27. En su declaración sumarial de página ciento quince, ratifica haber estado presente en la discoteca, de donde refiere se retiró a embarcar a su enamorada, y en cuanto, a las relaciones sexuales que mantuvo con la agraviada, se dio luego que ella –la agraviada– le agarró de la mano, lo besó y sedujo. Por ello, se subió encima de ella, produciéndose las relaciones sexuales con el consentimiento de ella, y porque estaba mareado. Y en el plenario, optó por guardar silencio, y luego en la sesión del veinticuatro de enero de dos mil diecinueve, lo ratificó.

28. Entonces, el alegado consentimiento que refiere el recurrente, brindó la agraviada decae, pues conforme a lo antes analizado, por el estado de inconsciencia de la agraviada, era imposible que pueda estar en capacidad de disponer de su libertad sexual, puesto que por su condición de embriaguez había sido anulada, su conciencia y voluntad de decidir.

29. Ello tiene respaldo probatorio, en la denuncia consignada en el numeral I, Información del atestado policial de página dos, donde el padre de la agraviada Manuel Contreras Huerta, denunció que su hija fue víctima de violación sexual por su cosentenciado y recurrente, quienes para perpetrar el delito, el primero de los nombrados Figueroa Cristóbal, le hizo ingerir bebidas alcohólicas. Eso, se corrobora con lo antes analizado, y por la forma y circunstancias en que esta fue hallada, como ha descrito su madre Eva Luz de los Ángeles, quien a nivel sumarial de página ciento sesenta y cinco, detalló que encontró a su hija desorientada por la clínica Gonzales, donde llegó a auxiliarla.

30. Ahora, si bien el impugnante sostiene haber llegado a las dos de la madrugada aproximadamente, luego de haberse consumado el delito de violación sexual a las once de la noche, y llegó a este cuarto de manera circunstancial, no enerva de modo alguno el material probatorio antes descrito, pues conforme se ha descrito anteriormente el impugnante, ha señalado de manera categórica que mantuvo relaciones sexuales con la agraviada, después que ella, las mantuvo con su cosentenciado Figueroa Cristóbal, que fue aproximadamente a las dos de la mañana, cuando la víctima se encontraba en estado de inconciencia.

31. Entonces, si tomamos en cuenta la forma y circunstancias en que la agraviada ingirió bebidas alcohólicas; esto es, en la discoteca Sol de Oro, con el sentenciado Figueroa Cristóbal, y donde también estuvo el recurrente Idelfonso Soto, –conforme así lo reconoció el citado recurrente–, siendo el primero de los nombrados, quien llevó a la agraviada al cuarto del testigo Yrvin Maicon Alejandro Alvarado, donde ambos ultrajaron sexualmente a la agraviada, no queda duda, de la decisión común de los citados, siendo el aporte esencial del sentenciado Figueroa Cristóbal, el darle de beber licor a la agraviada, para lograr el éxito del resultado, siendo finalmente que dicho estado de inconsciencia, fue aprovechado tanto por el sentenciado nombrado y por el recurrente Idelfonso Soto, para mantener relaciones sexuales con la agraviada. Así, queda acreditada la calidad de coautor del imputado. Su motivo no se estima.

32. Por ello, se concluye que el valor probatorio que le atribuyó la Sala de mérito al testimonio de la agraviada, de los testigos nombrados, el sentenciado Figueroa Cristóbal y del impugnante Idelfonso Soto, dan cuenta que está corroborado que sí se cometió el delito de violación sexual, en estado de inconsciencia de la víctima, teniendo el recurrente la calidad de coautor, lo que es compartido por este Supremo Tribunal, porque está corroborada con elementos periféricos idóneos que dan verosimilitud al contexto histórico de los hechos, máxime si entre la actividad probatoria actuada, y la naturaleza de las evidencias existe conexión lógica respecto a la forma y circunstancias en las que estas se produjeron.

33. En consecuencia, su conducta es típica porque se adecuó al supuesto de hecho del tipo penal previsto en el primer párrafo, del artículo ciento setenta y uno, del Código Penal y que por la forma de comisión fue a título de dolo; es decir, fue con consciencia y voluntad.

34. Por tanto, su conducta es antijurídica, porque no está autorizado por norma jurídica y el sentenciado estuvo en plena condiciones físicas y sicológicas mínimas para comprender el acto delictivo que cometió; sin embargo, actuó en contra de la norma jurídica penal y alteró la paz social, siendo culpable del evento criminoso, lo que determina su responsabilidad penal, correspondiendo ratificar la decisión de primera instancia y la pena al no ser objeto de impugnación.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon: NO HABER NULIDAD en la sentencia del seis de febrero de dos mil diecinueve, de página ochocientos ochenta y siete, emitida por la Sala Mixta-Sala Penal de Apelaciones de Pasco, de la Corte Superior de Justicia de Pasco, que condenó a YOEL ÁNGEL IDELFONSO SOTO, como coautor del delito contra la libertad sexual, en su modalidad de violación sexual de persona en estado de inconsciencia, prescrito en el primer párrafo del artículo ciento setenta y uno, concordante con el artículo veintitrés del Código Penal, en agravio de la menor con las iniciales G. C. C., de diecisiete años de edad a la fecha de los hechos, a ocho años de pena privativa de libertad efectiva, que se hará efectiva desde el día de su internamiento al establecimiento penitenciario y fijaron en tres mil soles por concepto de reparación civil, que deberá pagar el sentenciado, en forma solidaria con su cosentenciado Frank Danty Figueroa Cristóbal, y dispusieron que el sentenciado sea sometido, previo examen médico y sicológico al tratamiento terapéutico a fin de facilitar su readaptación social; con lo demás que contiene; y, los devolvieron.

Intervino el juez supremo Castañeda Espinoza, por licencia de la jueza suprema Barrios Alvarado.

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