ABSOLUCIÓN POR DUDA RAZONABLE: No se efectuó una debida apreciación de los hechos ni se compulsaron adecuadamente las pruebas actuadas.
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TID: ABSOLUCIÓN ANTE INSUFICIENCIA PROBATORIA- Los medios probatorios no permiten establecer la responsabilidad del acusado.
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PRESUNCIÓN DE INOCENCIA: Luego de la ponderación de la declaración de los testigos y el resto de material probatorio colectado, no se ha podido acreditar la responsabilidad penal de la imputada.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.° 1626-2018
LIMA SUR

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

Sumilla.Luego de la ponderación de la declaración de los testigos y el resto de material probatorio colectado, no se ha podido acreditar la responsabilidad penal de la imputada Lila Yesica Quispe Arenas, más allá de toda duda razonable. En consecuencia, la sentencia impugnada debe ser ratificada, por no haberse enervado el derecho de presunción de inocencia que le asiste.

Lima, dos de setiembre de dos mil diecinueve

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por el FISCAL ADJUNTO SUPERIOR DE LA FISCALÍA SUPERIOR PENAL PERMANENTE DEL DISTRITO FISCAL DE LIMA SUR, contra la sentencia de primero de febrero de dos mil dieciocho, en el extremo que absolvió a Lila Yesica Quispe Arenas de la acusación fiscal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de parricidio, en agravio de José Carlos Hinostroza de la Cruz.

Intervino como ponente la jueza suprema PACHECO HUANCAS.

CONSIDERANDO

HECHOS IMPUTADOS

1. El seis de marzo de dos mil dieciséis, a las veinte horas aproximadamente, la imputada Lila Yesica Quispe Arenas, su coimputado Pedro Becerra Andrade y el agraviado José Carlos Hinostroza de la Cruz se encontraban libando licor por las inmediaciones de la avenida César Vallejo en el distrito de Villa el Salvador. Luego, se trasladaron en una mototaxi que era conducida por Becerra Andrade, hasta el inmueble ubicado en la manzana H, lote uno, de la Cooperativa “Las Vertientes”. En este lugar, la imputada descendió del vehículo menor y los esperó sentada, mientras que el imputado Pedro Becerra, conjuntamente con el agraviado José Carlos Hinostroza de la Cruz, continuaron en la moto a poca distancia. Después de media hora, solamente salió Pedro Becerra y le manifestó a la imputada que José Carlos Hinostroza de la Cruz ya no la molestaría más; por lo que ambos se dirigieron a sus respectivos domicilios.

ARGUMENTOS DE LA SENTENCIA IMPUGNADA

2. El Colegiado Superior sustentó el fallo condenatorio, sobre la base de los argumentos siguientes:

2.1. Si bien se visualizó un video donde se observa a la agraviada caminando con su coacusado por el lugar donde ocurrió el hecho; sin embargo, la procesada no lo negó. Por el contrario, señaló que esperaba que llegue el agraviado con su coacusado. Tampoco negó que tuviera una relación de enamorados con Pedro Becerra, porque ya se encontraba separada del agraviado.

2.2. El indicio de que se encontraba cerca del lugar de los hechos y que mantenía una relación con su coacusado, no resulta suficiente para enervar el derecho de presunción de inocencia que le asiste.

2.3. No existe sindicación que incrimine a la agraviada con la comisión del delito.

FUNDAMENTO DE LOS AGRAVIOS

3. El representante del Ministerio Público en la fundamentación de su recurso de nulidad, de página setecientos cuarenta, alegó que la comisión del delito se encuentra probada, con la declaración de Edwin Fiestas Román, Percy William Becerra Andrade, acta de levantamiento de cadáver, y acta de visualización de video.

CALIFICACIÓN DEL DELITO MATERIA DE CONDENA

4. El delito de parricidio, a la fecha de la comisión de los hechos, se encontraba tipificado en el primer y segundo párrafo, del artículo ciento siete, del Código Penal. El tenor es el siguiente: “El que, a sabiendas, mata a su ascendiente, descendiente, natural o adoptivo, o a una persona con quien sostiene o haya sostenido una relación conyugal o de convivencia, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años. La pena privativa de libertad será no menor de veinticinco años, cuando concurra cualquiera de las circunstancias agravantes previstas en los numerales 1, 2, 3 y 4 del artículo 108”.

FUNDAMENTOS DEL SUPREMO TRIBUNAL

5. El punto de partida para analizar la sentencia de mérito es el principio de impugnación limitada que fija los límites de revisión por este Supremo Tribunal; en cuya virtud, se reduce el ámbito de la resolución, únicamente a las cuestiones promovidas en el recurso aludido las que configuran, en estricto, la denominada competencia recursal del órgano de alzada.

6.En principio, el agravio expresado por el Ministerio Público es genérico, pues no ha fundamentado cuál es el aporte probatorio de cada una de las pruebas citadas que, para el caso, vincularían a la absuelta con el delito materia de proceso. Sin embargo, este Tribunal Supremo supera esta deficiencia en el planteamiento del motivo de impugnación y analizará si existe prueba que incrimine a la imputada Lila Yesica Quispe Arenas.

7. Ahora bien, como punto de partida se debe señalar que es incuestionable la muerte de José Carlos Hinostroza de la Cruz. Aquel hecho se acredita con el certificado de necropsia –página sesenta–, que concluyó como causa de muerte: “traumatismo facial craneano y encefálico. Agente causante: arma blanca”. El cuerpo sin vida del citado fue encontrado, de forma casual, por un morador de la zona, Carlos Alberto Flores Puma, quien así lo señaló en su declaración policial –página cuarenta y ocho-. Sin embargo, las circunstancias precedentes y posteriores al hecho fueron conocidas a través de la declaración de la procesada Lila Yesica Quispe Arenas, por lo que es necesario precisar detalles al respecto.

8. La encausada, en sus declaraciones policial, instructiva y plenario –páginas cincuenta, doscientos ochenta y cuatro, y seiscientos treinta y seis, respectivamente–, relató que, el día de los hechos, mientras trabajaba llegó el agraviado con su mototaxi quien es su conviviente, padre de sus cuatro hijos. Él estaba mareado y quería seguir libando licor, por lo que le dijo a su coprocesado, para que tomen juntos licor, lo que este aceptó. Posteriormente, el agraviado estaba muy mareado, y la moto lo manejó su coacusado. Ella estaba en la parte trasera de la moto con Hinostroza de la Cruz, quien la insultaba severamente.

Sucede que al llegar a su casa, el ahora occiso, quería seguir libando licor, por lo que, ella, el agraviado y el acusado, fueron por la avenida el Sol en Villa el Salvador, guiados por el agraviado. Pero como este estaba que la insultaba severamente, el acusado le decía que se calme, pero luego empezó a decirle que era seguramente su amante. Luego ante los constantes insultos, bajó de la mototaxi, y el procesado continuó un tramo más, e ingresaron por unos arbustos. Ella se quedó esperando, y luego apareció el acusado, y le dijo que se había peleado y que tenían que caminar rápido si no Hinostroza de la Cruz los iba a alcanzar. La imputada, señala que tenía miedo porque el agraviado era muy violento cuando estaba mareado y la golpeaba, pese a ello se fue a su casa a esperar que llegue.

9. Con base en este relato, se advierte que, en efecto, el ahora occiso sí estaba mareado en un grado superlativo, como se verifica del examen toxicológico forense –página doscientos treinta y ocho–. Al extraerle sangre, se determinó que tenía 2,55 g/l. Este hecho no solo está probado de manera científica, sino que se tiene el testimonio de Edwin Fiestas Román (primo del imputado Pedro Becerra Andrade), quien señaló en su declaración policial en presencia del representante del Ministerio Público y plenario –página treinta y dos y seiscientos cincuenta y siete–, que cuando llamó a la casa de la procesada Lila Yesica Quispe Arenas, le contestó uno de sus hijos, y le señaló que habían salido los coacusados y el ahora occiso, conforme también lo ha señalado expresamente la absuelta.

10. Hasta este punto, se ha corroborado el relato de la agraviada sobre la circunstancia que estaban los tres juntos y que su conviviente –ahora occiso, estaba muy mareado. A ello, se debe agregar que se ha realizado una diligencia de visualización –página noventa y seis–, llevada a cabo en presencia del representante del Ministerio Público. El detalle de la diligencia de interés criminalístico es el siguiente: “20:32:22 se aprecia que desde la zona oscura hace su ingreso a la parte iluminada de la pista, una persona seguida de otra, quienes luego se separan, logrando notarse que se tratan de un hombre y una mujer, al minuto 20:32:38 el varón que camina presurosamente al margen de la pared es al parecer de baja estatura respecto a la mujer”. La procesada, presente en esa diligencia, señaló que era ella la mujer visualizada.

11. En esta diligencia de visualización solo se observó que estaba el procesado con la imputada caminando, pero no en la escena del crimen, sino por un lugar cercano. Ello, en mérito de las tomas fotográficas del lugar de los hechos y al Informe N.° 027-2016-DIRINCRI –página quinientos veintisiete– en el cual se señaló que es una avenida sin asfaltar, con arbustos en uno de los costados de la avenida.

12. El acta de visualización solo prueba lo señalado por la propia imputada, esto es, que cuando vino su coprocesado, se fue con él y luego ambos se fueron a sus casas. Empero, no prueba que la acusada sea autora del evento delictivo.

13. Por otro lado, se recogió evidencia en la escena del crimen, como muestra el acta de inspección. Se halló una caja color rojo con el logo Gillete y un tenedor, ambas con manchas rojizas. Sin embargo, el Dictamen Pericial de Biología Forense ADN N.° 649-650/15 –página quinientos once–, concluyó que el perfil genético masculino de la muestra BM N.° 649/16 (tenedor de metal) no corresponde al perfil genético masculino obtenido de la muestra BM N.° 650/16 (caja pequeña de cartón). Por su parte, en las observaciones se determinó que las muestras requeridas para la prueba de ADN fueron agotadas en el examen.

14. Adviértase que las diligencias preliminares que fueron incorporadas en el juicio, vía oralización de piezas, no incriminan a la procesada con el delito materia de proceso. Ni el testigo Percy William Becerra Andrade ni el testigo Edwin Fiestas Román –hermano y primo del coacusado, respectivamente– han señalado que tengan conocimiento que la procesada haya querido asesinar a su conviviente; lo que no sucede respecto al procesado Pedro Becerra Andrade.

15. En este escenario, no se ha determinado un elemento objetivo que genere certeza de la vinculación de la procesada con los cargos en su contra. Tampoco, cuál habría sido el móvil de dar muerte al agraviado, quien ha señalado que era su conviviente, pero se encontraban separados, y tenía cuatro hijos con él. La procesada ha señalado que en efecto era golpeada por el ahora occiso, pero ello no determina que se le pueda vincular objetivamente con la muerte de su conviviente. En todo caso, no existe prueba que así lo revele. Además, ella ha brindado un relato coherente –corroborado con elementos periféricos– antes de que declaren los testigos y se conozca la filmación del video en el lugar cercano de la escena del crimen.

16. Por tal motivo, luego de la ponderación de la declaración de los testigos y el resto de material probatorio colectado, no se ha podido acreditar la responsabilidad penal de la imputada Lila Yesica Quispe Arenas, más allá de toda duda razonable. En consecuencia, la sentencia impugnada debe ser ratificada, por no haberse enervado el derecho de presunción de inocencia que le asiste.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon: NO HABER NULIDAD en la sentencia del uno de febrero de dos mil dieciocho, en el extremo que absolvió a Lila Yesica Quispe Arenas de la acusación fiscal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de parricidio, en agravio de José Carlos Hinostroza de la Cruz; con lo demás que contiene y los devolvieron.

Intervino el juez supremo Castañeda Espinoza, por licencia de la jueza suprema Barrios Alvarado.

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