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violacion sexual. in dubio pro reo. Contradicciones e inconsistencias de la declaración de la agraviada y testigos.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
R. N. N.º 2317-2019
LIMA SUR

In dubio pro reo

Las contradicciones e inconsistencias en la incriminación inicial de la agraviada, aunadas a su rectificación posterior y a las de las testigos, restan mérito probatorio para acreditar de manera fehaciente, sin duda razonable, la responsabilidad penal de los procesados, por lo que corresponde la aplicación del principio in dubio pro reo.

Lima, veintiséis de noviembre de dos mil veinte

VISTOS: los recursos de nulidad interpuestos por Pedro Miguel Melo Machado y Dani Daniel Flores Estrada contra la sentencia emitida el doce de septiembre de dos mil diecinueve por la Sala Penal Transitoria de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur en los extremos en los que condenó: i) a Dani Daniel Flores Estrada como autor del delito de violación sexual de menor de edad tipificado en el numeral 1 del primer párrafo del artículo 173 del Código Penal–, en perjuicio de la menor de clave 007-2015, a la pena de cadena perpetua y fijó el pago de S/ 20 000 (veinte mil soles) por concepto de reparación civil; y ii) a Pedro Miguel Melo Machado como autor del delito de violación sexual en grado de tentativa tipificado en el primer párrafo del artículo 170 en concordancia con el numeral 2 del mismo artículo y el artículo 16 del Código Penal, en perjuicio de la menor de clave 007-2015, a diez años de pena privativa de libertad y fijó el pago de S/ 10 000 (diez mil soles) por concepto de reparación civil.

Intervino como ponente el señor juez supremo SEQUEIROS VARGAS.

CONSIDERANDO

Primero. Fundamentos de la impugnación

1.1. De la defensa de Pedro Miguel Melo Machado

Solicita que se declare haber nulidad en la sentencia y, reformándola, se le absuelva de los cargos en su contra por vulneración del derecho a la presunción de inocencia, a la debida motivación, a la defensa y al debido proceso. Sus fundamentos son los siguientes:

1.1.1. No se valoró debidamente la declaración de la menor agraviada, puesto que: i) esta refirió que se encontraba celosa de su hermana menor, por lo que mentía constantemente; además, señaló que su madre la obligó a imputar un hecho falso y el documento que se adjunta al recurso de nulidad acredita que la progenitora de la menor sufrió un ataque sexual que la perturbó psicológicamente, lo que originó que manipule a su hija; y ii) no hay uniformidad y existen contradicciones: la agraviada no mencionó el día, la hora ni el lugar en que supuestamente ocurrieron los hechos; primero dijo que en su casa no había nadie, pero cuando le volvieron a preguntar afirmó que no ingresaba sola; en principio refirió que le dolió, pero después dijo que no; indicó que estaba duchándose, pero al mismo tiempo refirió que el acusado le levantó la falda y le bajó el calzón; señaló que aquel la penetró por el ano, pero el certificado médico legal consignó que no hubo desgarro anal. Estas contradicciones no han sido valoradas por el Colegiado. El argumento de la Sala de que debido a la fuerza que se utilizó contra la menor esta no pudo distinguir si fue penetrada es subjetivo.

1.1.2. No existe corroboración periférica, ya que según lo establecido en el Recurso de Nulidad 3718-2013 una pericia psicológica no puede sustentar una condena; la psicóloga era la misma que estuvo en el acta de entrevista única, por lo que no hubo imparcialidad; además, se le impidió a la defensa interrogar en forma conveniente a la psicóloga con relación a hechos de manipulación contra la agraviada. El protocolo de pericia psicológica no puede determinar si la menor miente.

1.1.3. La madre y la abuela son testigos indirectas de los hechos; asimismo, se retractaron posteriormente y sus testimonios confirmaron que había un motivo para manipular a la menor: a) Justina Hinojosa Galindo afirmó en la audiencia que imputó el hecho presionada por su hija, quien había sido violada y dudaba de cualquier hombre, y la amenazó con suicidarse si no lo hacía; asimismo, esta testigo señaló que dependía económicamente de su esposo; y b) Miriam Deysi Escobedo Hinojosa refirió en el plenario que la imputación se debió a que veía fantasmas, ya que no confiaba en los hombres; todo acercamiento le hacía pensar que iban a atentar contra su hija y por eso le dijo que imputara un hecho falso; su mamá (Justina) también le dijo lo que tenía que decir. El que esta mantuviera silencio no es signo de nada, por lo que la Sala hace una apreciación muy subjetiva de su retractación.

1.1.4. Existe duda porque el recurrente, desde la etapa policial, ha señalado que uno de los motivos que generaron este hecho fue para ocultar la verdad: que la madre de la agraviada fue violentada sexualmente y que su hija mentía; entonces, sí hubo un tema de manipulación. La retractación de la menor en el juicio oral es válida porque su progenitora la manipuló.

1.1.5. Las pericias psicológica y psiquiátrica del acusado indican que no tiene disfunciones en el área sexual.

1.2. De la defensa de Dani Daniel Flores Estrada

Solicita que se reforme la sentencia impugnada y se le absuelva de los cargos en su contra. Sus fundamentos son los siguientes:

1.2.1. La Sala incurrió en error in iudicando interpretó erróneamente una norma de derecho penal– y error in procediendo contravino las normas que garantizan el debido proceso.

1.2.2. Solo se tomó en cuenta la declaración de la menor en cámara Gesell, el protocolo de pericia psicológica de la agraviada y las declaraciones preliminares de las testigos Deysi Miriam Escobedo Hinojosa y Justina Hinojosa Galindo de Escobedo, sin considerar las rectificaciones de las testigos y de la agraviada.

1.2.3. En la incriminación de la menor no existe ausencia de incredibilidad subjetiva, pues denunció al recurrente por insistencia de su madre; además, no hay una mínima corroboración periférica ni persistencia.

1.2.4. El protocolo de pericia psicológica es una copia literal del acta de entrevista única, pero en la pericia la agraviada mencionó el nombre de Daniel y en el acta de entrevista única no.

1.2.5. En el acta de entrevista única la menor no mencionó que se encontraba sola en la habitación ni que el procesado aprovechó para ingresar; la agraviada no detalló el lugar, el día, la hora ni la ubicación dentro del inmueble; la licenciada nunca preguntó sobre ello; la menor tampoco afirmó que el procesado bajó el cierre de su pantalón (solo dijo: “Me bajó el cierre”) ni que le mostró una revista pornográfica; solo refirió que le enseñó una figura; fue la licenciada quien añadió el término pornográfica.

1.2.6. La menor refirió que cuando sucedió el hecho ella no pudo decir nada porque sus abuelos estaban durmiendo. Así pues, la Sala debe analizar si el delito está bien calificado.

Segundo. Hechos imputados

2.1. El Ministerio Público sostiene que en el año dos mil dos, cuando la menor agraviada identificada con la clave 007-2015 contaba con cinco años de edad, en circunstancias en que se encontraba sola en su habitación del inmueble ubicado en el sector 1, grupo 13, manzana C, lote 05, distrito de Villa El Salvador, provincia y departamento de Lima, el procesado Dani Daniel Flores Estrada (conviviente de su tía materna) aprovechó para ingresar, le bajó el cierre del pantalón y enseñándole una revista pornográfica le dijo que realizara lo mismo que estaban haciendo en la figura, por lo que la menor le hizo caso y succionó el pene del procesado. Este hecho se corroboró con el protocolo de pericia psicológica, en el cual se concluyó que la agraviada presentaba indicadores psicológicos de tipo sexual.

2.2. Asimismo, sostiene el Ministerio Público que en el mes de marzo de dos mil once, cuando la agraviada contaba con catorce años de edad, fue víctima de un intento de violación sexual por parte de Pedro Miguel Melo Machado, quien era conviviente de su madre. El hecho ocurrió mientras la menor se estaba duchando: el procesado ingresó, le tapó la boca y por la fuerza la llevó a su habitación, donde le levantó la falda y le bajó la ropa interior [sic], restregó su mano sobre sus nalgas y luego intentó introducir su miembro viril en la cavidad anal de la víctima, conforme se desprendió del certificado médico legal y se corroboró con la pericia psicológica.

Tercero. Fundamentos de la sentencia impugnada

3.1. La menor agraviada sindicó a los acusados cuando contaba con dieciséis años de edad, por lo que se encontraba con un razonamiento adecuado para entender la naturaleza de la imputación. Fue firme y coherente en su sindicación contra ambos acusados.

3.2. De la ficha del Reniec y de la copia del DNI de la menor se desprende que esta contaba con cinco años de edad al momento del primer hecho y con catorce años en el segundo.

3.3. Ha quedado plenamente acreditado el vínculo existente entre los acusados y la agraviada.

3.4. La declaración de la menor en cámara Gesell evidencia ausencia de incredibilidad subjetiva –pues no existen razones para pensar que la incriminación obedece a móviles espurios, incluso los acusados señalaron ante el plenario que tenían un trato normal con la agraviada–; no es fantasiosa, es coherente, uniforme y firme.

3.5. Se tiene como elementos periféricos que corroboran la versión de la agraviada: a) la declaración a nivel policial de Deysi Mirian Escobedo Hinojosa, madre de la menor, versión más próxima a los hechos y de mayor credibilidad; b) la circunstancia comprobada de que ambos acusados residían en el mismo inmueble que la agraviada; c) el dato objetivo de que no la dejaban sola; incluso su madre refirió que tenía el temor de que fuera dañada, esto es, atacada o abusada; ello evidentemente por cuanto ya había sido víctima de agresión sexual, lo cual era de conocimiento de la propia progenitora de la menor, y d) según el protocolo de pericia psicológica realizado al acusado Melo Machado, posee una personalidad que lo hace propenso a cometer actos de abuso sexual.

3.6. La agraviada refirió que a raíz de lo sucedido el acusado Melo Machado se retiró por tres meses de la casa y luego regresó, por lo que el hecho denunciado sí fue de connotación grave.

3.7. Si bien el certificado médico legal establece que no existen signos de actos contra natura, esto no descarta el ataque sexual. Debido a la edad de la menor y a la forma como fue atacada por detrás (le taparon la boca), se entiende que esta, al sentir dolor, tuvo la sensación de que el acusado la estaba penetrando contra natura, por lo que es razonable asumir que el delito de violación sexual quedó en grado de tentativa.

3.8. La psicóloga Gladys Lloclla Huarcaya acudió al plenario y se ratificó en el contenido y la firma del Protocolo de Pericia Psicológica número 003718-20013-PSC practicado a la menor. Dicha profesional indicó que la agraviada trató de contar los hechos a su madre, pero no tenía la confianza de esta, ya que estaba con otra pareja. Por lo sucedido, la menor tuvo distintas reacciones: empezó a tener pesadillas, se autolesionaba, trataba de llamar la atención y su despertar sexual fue muy precoz, por lo cual empezó a buscar satisfacción mediante objetos. La perita narró lo que la menor le había contado y que además esta le dijo que su madre le pidió que no declarase las cosas que habían sucedido, que le compraría un celular para que mintiera. La psicóloga refirió que la menor presentaba indicadores psicológicos de tipo sexual.

3.9. La rectificación de la menor en el plenario es incongruente: a) no resulta lógico que denuncie un hecho sumamente grave de violación sexual solo porque su madre veía cosas, más aún si su abuela (que formuló la denuncia) estuvo presente acompañando a la menor en la entrevista única; b) no existe ningún dato objetivo que corrobore que la madre supuestamente veía cosas no acordes con la realidad, que padezca algún tipo de afectación mental o que esté sometida a algún tratamiento psicológico o psiquiátrico, y c) la menor refirió en el plenario que el acusado Melo Machado era el único que trabajaba, cubría los gastos de ella y de su hermanita (hija del procesado) y solventaba la manutención en la casa, por lo que la máxima de la experiencia permite colegir que la agraviada ha variado su incriminación debido a todos estos factores.

3.10. La rectificación de la madre de la menor es contradictoria: primero dijo que no quería hombres ajenos en su casa por temor a que le hicieran daño; pero, por otro lado, se comprometió con Melo Machado y este fue a vivir a su casa, donde también vivía su hija. El cambio de versión de esta testigo también encuentra explicación en las circunstancias anotadas para la variación de versión de la menor.

3.11. Tampoco resulta creíble la rectificación de Justina Hinojosa Galindo (abuela de la agraviada), ya que es una persona adulta y no puede ser sugestionada para denunciar por mero pedido de su hija; además, acompañó a la menor a su declaración en cámara Gesell; los dos acusados son sus yernos; y, en atención al principio de inmediación, se aprecia que sus argumentos son incongruentes, por lo que se evidencia que su retractación en juicio oral está orientada a exculpar a los encausados.

3.12. El acusado Melo Machado, en el plenario, mencionó hechos que no refirió en su instructiva, como que la menor se escapaba de la casa y que recibía tratamiento psicológico y psiquiátrico por querer tener sexo con personas mayores. De ello se desprende que buscaba descalificar a la agraviada.

3.13. El acusado Flores Estrada primero afirmó que trabajaba en el turno nocturno y que descansaba en su casa hasta las tres de la tarde; pero luego indicó que en ese año trabajaba en el turno matutino y nocturno (variaba). Ello evidencia que se trata de un argumento de defensa con el propósito de desvincularse del hecho en perjuicio de la menor. Sin embargo, en el plenario afirmó que su esposa trabajaba todo el día afuera, de lo que se deduce que él se quedaba en ciertas horas del día y, al no estar su esposa, habría aprovechado para abusar sexualmente de la agraviada.

3.14. En cuanto a la sanción penal, para Flores Estrada la pena conminada es la de cadena perpetua. El Ministerio Público, en su acusación, solicitó dicha pena para él y no se advierte ninguna circunstancia atenuante privilegiada que posibilite la imposición de una sanción menor. A Melo Machado se le atribuyó tentativa de violación sexual (primer párrafo del artículo 170 en concordancia con el numeral 2 del mismo artículo y el artículo 16 del Código Penal) y la pena conminada es no menor de doce ni mayor de dieciocho años. Como se trata de tentativa, la sanción impuesta es proporcional.

Cuarto. Fundamentos del Tribunal Supremo

4.1. Ambos recurrentes cuestionan la suficiencia probatoria de la incriminación original de la menor agraviada para enervar su derecho a la presunción de inocencia. Reclaman otorgar validez probatoria a las rectificaciones posteriores tanto de la menor agraviada como de las testigos (madre y abuela de esta, respectivamente).

4.2. La denuncia fue presentada cuando la menor contaba con dieciséis años, esto es, más de diez años después de acontecidos los hechos imputados a Flores Estrada, y dos años después de acaecidos los hechos imputados a Melo Machado.

4.3. No se desprende de autos la existencia de algún hecho inmediato previo a la denuncia que decidiese a la menor a poner en conocimiento de sus familiares las presuntas agresiones sexuales en su contra por parte de los procesados; por otro lado, tampoco queda claro si la abuela de la menor (quien fue la que efectuó la denuncia) tenía conocimiento anterior de estos hechos o recién se enteró cuando su nieta se los narró y que por ello interpuso la denuncia. En su versión última, esta mujer dijo que hizo la denuncia a exigencia de su hija (madre de la menor agraviada), quien habría amenazado con matarse si no denunciaba.

4.4. Lo cierto es que ambas testigos, Deysi Miriam Escobedo Hinojosa y Justina Hinojosa Galindo (madre y abuela de la agraviada, respectivamente) en juicio oral se rectificaron de esta denuncia y alegaron que esta se debió a que la madre, quien había sido violada en su adolescencia, estaba traumada a causa de ello, lo que ocasionaba que se imaginara cosas de manera obsesiva con su hija y los miembros de su entorno, a quienes presionó para que formularan esta denuncia; versión que fue ratificada por la agraviada también en juicio oral.

4.5. Todas ellas afirmaron que, pese a la denuncia efectuada, ambos acusados (tío y padrastro de la menor), hasta la fecha del juicio oral, seguían viviendo en el mismo inmueble en el que habitaba la agraviada y todos mantenían una relación armoniosa en familia. Este comportamiento no se condice con los hechos denunciados no solo por la incomodidad familiar que se supone que originan tales comportamientos, sino además por la gravedad de los hechos y las especiales condiciones que la madre prodigaba a su hija.

4.6. Ciertamente, la demora en la presentación de la denuncia puede generar la sospecha de que no se quisieron alterar las condiciones de convivencia de la familia, como ocurre en algunos casos, puesto que a veces se opta por callar estos hechos para no causar un “perjuicio mayor” a la familia. Igualmente se puede deducir que este silencio al final se rompió y se hizo la denuncia, pero por mantener tal condición familiar la presión determina que se desista de la denuncia; es en este caso una especulación sobre la base de la experiencia en comportamientos similares.

4.7. En el caso concreto, dadas sus especiales características, no se descarta la posibilidad de que, como aquellas señalan, haya sido la madre quien presionó a la hija para que denunciara estos hechos, motivada por un posible trauma generado en su adolescencia por haber sido violada, tal como se corrobora con las copias anexadas al recurso de nulidad que dan cuenta de una investigación sobre un acto de violación sexual en perjuicio de aquella cuando contaba con catorce años, lo que habría exacerbado su imaginación, tornándola obsesiva en cuanto al cuidado de su hija.

4.8. Al respecto, es de tomar en cuenta lo manifestado a nivel policial por el procesado Melo Machado en presencia del Ministerio Público –fojas 26 a 31– en el sentido de que su esposa le indicó que nunca debía estar a solas con la menor, puesto que ya había habido problemas anteriores con la pareja de su hermana Magaly de nombre Daniel, quien le habría realizado tocamientos indebidos, y con su hermano Milton, quien según la menor la habría violado; y lo manifestado a nivel policial por la madre de la agraviada días después de efectuada la denuncia, quien señaló que no le constaba que Melo Machado hubiera violado sexualmente a su hija. Estas expresiones son demostración evidente del excesivo celo que tenía la madre sobre posibles atentados sexuales contra su hija, y llegó al extremo de imaginar situaciones que evidentemente se confunden con la realidad; condiciones en las que admitir la declaración inculpatoria de esta mujer resulta discutible, tanto más si posteriormente hizo otra declaración en la que desmintió lo que inicialmente afirmó.

4.9. Esto, aunado a que en el relato incriminatorio inicial de la menor –acta fiscal de sala de entrevista única a fojas 14-22– se advierten contradicciones –que, si bien podrían comprenderse respecto a su narración de la agresión sexual de la que habría sido víctima cuando tenía cinco años de edad, no se explican en cuanto a su relato de la agresión sexual cuando tenía catorce años–, conlleva dudar de su veracidad. Recordar a los dieciséis años de edad lo que habría ocurrido cuando tenía cinco probablemente puede derivar en las incoherencias y contradicciones que se advierten, pero una declaración a los dieciséis años de un hecho ocurrido cuando tenía catorce debe ser más consistente, sólida y razonable.

4.10. En su declaración en el acta fiscal de sala de entrevista única –foja 17–, la menor afirmó que fue penetrada por vía anal por el procesado y que le dolió; pero el certificado médico legal –foja 123– consigna himen complaciente, sin signos de actos contra natura, pliegues perianales conservados y sin lesiones anales, lo que descarta de plano la penetración anal e inclusive la introducción parcial; por lo tanto, el dolor que refiere no coincide con los hechos. También afirmó que se estaba duchando cuando ocurrieron los hechos, pero al mismo tiempo refirió que estaba vestida, puesto que el acusado le levantó la falda y le bajó el calzón –foja 17–. Entonces, tales incoherencias y contradicciones hacen dudar respecto a la ocurrencia del hecho en sí o, en todo caso, a las circunstancias en que se produjo y cómo realmente sucedió.

4.11. Argumentar que debido a la fuerza que se utilizó contra la menor esta no pudo distinguir si la penetraron (porque la agraviada inicialmente en su evaluación psicológica afirmó de manera contundente que hubo penetración e inclusive indicó: “Metió todo su pene en mi poto, me dolía mucho, estaba cojeando, no podía caminar” –foja 19–) contradice una prueba científica como es el certificado médico legal, que describe objetivamente que no se hallaron lesiones anales y que los pliegues perianales están conservados; entonces, resulta atendible lo que menciona el citado peritaje médico y no lo que afirma la menor; tanto más si al mismo tiempo, contradictoriamente, dijo que no sintió nada y no sintió dolor –foja11–. Por lo tanto, la versión posterior que brindó en juicio en que indicó que no pasó nada adquiere prevalencia.

4.12. Es cierto que a Melo Machado se le imputó el delito de violación sexual en grado de tentativa; empero, de la narración de la agraviada no se desprende circunstancia alguna que evidencie que al momento de los hechos el procesado desistió voluntariamente de su acción o existió algún factor que interrumpió que culminara su propósito, ya que la menor en su evaluación psicológica afirmó que no había nadie. Por ello, no se podría descartar que, en el caso de que hubiese ocurrido (que no está acreditado), tal vez podría tratarse de un acto contra el pudor.

4.13. La sentencia condenatoria sustenta que la menor afirmó que entró a la ducha; por lo tanto, podría entenderse que esta entró con ropa y por eso dijo que su agresor le levantó la falda; sin embargo, la afirmación no tiene esa connotación, sino que puntualmente refirió que se estaba bañando. En consecuencia, tenemos que asumir que no estaba vestida y si luego fue llevada por la fuerza a una habitación por el procesado entonces no es coherente que afirmase que aquel le levantó la falda y la despojó de su ropa interior.

4.14. Inclusive hay incoherencias en el relato respecto al momento del día en el que se habría producido el hecho. Primero la agraviada dijo que inmediatamente después su mamá la estaba llamando para ir al colegio y, cuando la licenciada la confrontó en la entrevista recordándole que había dicho que en ese momento iba a hacer las tareas, aquella respondió que sí pero a las seis de la tarde, descripción que no tiene que ver directamente con el hecho, aunque igualmente tiene significado para establecer que la referencia de la menor presenta muchas incoherencias e imprecisiones no solo en detalles referidos al evento delictivo propiamente, sino en aspectos del contorno de los hechos.

4.15. Por otro lado, en cuanto a la imputación contra Flores Estrada, tampoco hay concordancia en el relato de la agraviada con el de su madre respecto a la violación sexual cuando contaba con cinco años de edad. La menor, en su acta fiscal de sala de entrevista única –fojas 14 a 22–, dijo que el acusado le bajó el cierre (no que él se bajó el cierre) y que le mostró una figura diciéndole que hiciera lo mismo, por lo que le chupó el pene. Empero, la testigo Deysi Miriam Escobedo Hinojosa, madre de la agraviada, declaró a nivel preliminar –fojas 70-71– que vio a su cuñado (Flores Estrada) cuando en el dormitorio de su madre se bajaba el cierre del pantalón y trataba de sacarse el pene, a la vez que le decía a la menor que se lo chupase a cambio de un sol, por lo que inmediatamente intervino y lo sacó afuera, lo que deja entrever que no llegó a sacarse el miembro viril para que la menor lo succionara.

En este punto resulta extraño el comportamiento de la madre, pues era el momento en el que tenía que hacer la denuncia respectiva, pero por alguna razón guardó silencio, no hay certeza si ocurrió, sino que posteriormente se describió como un suceso antiguo para imputar el delito a la pareja de su hermana.

4.16. La denuncia extemporánea de un hecho, si bien no exige precisión mínima en los detalles, por lo menos sí debe ser coherente; asimismo, si bien en el fundamento 24 del Acuerdo Plenario número 1-2011/CJ-116 se señala que se debe priorizar el interés superior del niño, flexibilizando la evaluación de la credibilidad, coherencia y uniformidad, en atención a su madurez emocional y psicológica, esto debe tener como límite el derecho del acusado a la imputación necesaria, precisa, determinada, coherente y persistente, que no es el caso, para que pueda ejercer su defensa, pues de lo contrario se afecta su derecho a la defensa.

4.17. El procesado Melo Machado fue absuelto del extremo de la acusación por el delito de actos contra el pudor en agravio de la menor. Este afirmó en su manifestación policial –fojas 26 a 31– que su esposa en una oportunidad lo sindicó de haber tocado en la pierna a la menor y que con motivo de ello se distanciaron unos días, pero indicó que esto se aclaró y se reconciliaron.

4.18. Queda claro y se encuentra debidamente acreditado con la declaración de la menor en cámara Gesell y la manifestación de su madre biológica que aquella fue evaluada psicológica y psiquiátricamente por presentar desórdenes de orden sexual, esto es, ansiedad desmedida por autosatisfacerse sexualmente a través de la introducción de diversos objetos (tubo del desatorador y cepillo de dientes), y fue recetada con jarabes y pastillas para calmar su ansiedad. Esta condición lamentable, que puede ser producto de muchas causas o vivencias, determina en este caso que su relato incriminatorio no tenga la misma consistencia que en casos similares se otorga a la descripción de un hecho de esta naturaleza, pues posee contornos especiales y circunstancias propias que nos hacen concluir en márgenes de incertidumbre que no logran otorgar convicción sobre lo ocurrido. En efecto, no es casual, por ejemplo, que los dos únicos hombres que viven en esa casa –aparte del abuelo, que sí goza de la confianza de la madre– hayan resultado denunciados por la progenitora de la menor, quien tiene severos desórdenes psicológicos, producto de experiencias descritas en el caso de la madre, pero no determinadas en el caso de su hija.

4.19. No se puede vincular de manera fehaciente a los procesados con dicha afectación sexual, toda vez que de las declaraciones vertidas inclusive se desprende que la menor pudo haber sido víctima de abuso sexual por parte de otro miembro de la familia distinto a los acusados. En todo caso, las rectificaciones de las testigos y de la agraviada, aunadas a las contradicciones en la incriminación inicial de la menor, restan contundencia a su sindicación. Por ende, merman su mérito para enervar la presunción de inocencia que favorece a los procesados y, por lo menos, generan una duda razonable que debe interpretarse a favor de estos.

4.20. Una sentencia por un delito tan grave sancionado con la máxima pena requiere condiciones incuestionables de prueba positiva, que muchas veces se circunscribe a la descripción de la víctima únicamente, siempre que resulte coherente, reiterada, convincente, exenta de manipulaciones y, sobre todo, razonable en su contexto y la claridad en el comportamiento de los sujetos procesales. No como en este caso, en que la madre de la menor tiene un prejuicio en su percepción y narración de los hechos, y la abuela sigue los dichos de la nieta y de la hija; empero, posteriormente todas, de manera coincidente, rectifican sus versiones y afirman que todo ha sido producto de imaginaciones, manipulaciones y percepciones incorrectas, en que la víctima igualmente se encuentra seriamente afectada en su desarrollo sexual, lo que puede derivarse en afirmaciones que se acomoden a las circunstancias o, en todo caso, a lo más conveniente, pero por ello mismo resultan dubitativas.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, con lo expuesto por el señor fiscal supremo en lo penal, los jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON HABER NULIDAD en la sentencia emitida el doce de septiembre de dos mil diecinueve por la Sala Penal Transitoria de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur que condenó: i) a Dani Daniel Flores Estrada como autor del delito de violación sexual de menor de edad –tipificado en el numeral 1 del primer párrafo del artículo 173 del Código Penal–, en perjuicio de la menor de clave 007-2015, a la pena de cadena perpetua y fijó el pago de S/ 20 000 (veinte mil soles) por concepto de reparación civil; y ii) a Pedro Miguel Melo Machado como autor del delito de violación sexual en grado de tentativa, en perjuicio de la menor de clave 007- 2015 –tipificado en el primer párrafo del artículo 170 en concordancia con el numeral 2 del mismo artículo y el artículo 16 del Código Penal–, a diez años de pena privativa de libertad y fijó el pago de S/ 10 000 (diez mil soles) por concepto de reparación civil; REFORMÁNDOLA, absolvieron a Dani Daniel Flores Estrada de la acusación fiscal en su contra como autor del delito de violación sexual de menor de edad y a Pedro Miguel Melo Machado de la acusación fiscal como autor del delito de violación sexual en grado de tentativa, ambos en perjuicio de la menor de clave 007-2015.

II. ORDENARON el levantamiento de las órdenes de captura generadas por el presente proceso en contra de los encausados; asimismo, DISPUSIERON la anulación de sus antecedentes penales y judiciales generados por este proceso, y realizado esto ARCHÍVESE definitivamente el proceso.

III. MANDARON que se transcriba la presente ejecutoria suprema al Tribunal de origen. Hágase saber.

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