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Homicidio calificado, principios de proporcionalidad y razonabilidad, determinación y aumento de la pena

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
RECURSO DE NULIDAD N.º 1655-2019
JUNÍN

Homicidio calificado, principios de proporcionalidad y razonabilidad, determinación y aumento de la pena

En el caso, la acción desplegada por WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS fue eminentemente dolosa; sus condiciones cognitivas no estuvieron rescindidas; se trató de una persona plenamente imputable; le infringió a la víctima, Ela Ross Cóndor Alderete, golpes en zonas sensibles de su cuerpo y le ocasionó lesiones mortales en la cabeza y el tórax; las causas del deceso fueron politraumatismos, excoriaciones, hematomas y fracturas, entre otras; asimismo, no tuvo un comportamiento tendente a la reparación del daño.

Este Tribunal Supremo observa que, en primera instancia, la pena impuesta al procesado WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS es sumamente benigna y transgrede los principios de proporcionalidad y razonabilidad, pues se soslayó la gravedad del hecho perpetrado.

La impugnación del señor FISCAL SUPERIOR incidió en que se desarrolle un nuevo esquema de determinación penal, cuyo resultado es que corresponde aplicarle dieciocho años de privación de libertad.

En uso de la facultad conferida por el artículo 300, numeral 3, del Código de Procedimientos Penales, se elevará la pena.

El recurso de nulidad defensivo será desestimado; en cambio, la impugnación acusatoria ha prosperado.

Lima, nueve de noviembre de dos mil veinte

VISTOS: los recursos de nulidad interpuestos por el señor FISCAL SUPERIOR y el encausado WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS contra la sentencia conformada del veintidós de agosto de dos mil diecinueve (foja 612), emitida por la Sala Mixta Descentralizada de Tarma de la Corte Superior de Justicia de Junín, en el extremo que impuso quince años de pena privativa de libertad a WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS como autor del delito contra la vida, el cuerpo y la salud-homicidio calificado, en agravio de Ela Ross Cóndor Alderete; con lo demás que contiene.
De conformidad en parte con el dictamen del señor fiscal supremo en lo penal.

Intervino como ponente el señor juez supremo COAGUILA CHÁVEZ.

CONSIDERANDO

§ I. Expresión de agravios

Primero. El señor FISCAL SUPERIOR, en su recurso de nulidad del veintiocho de agosto de dos mil diecinueve (foja 625), señaló que la Sala Penal Superior no evaluó que WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS perpetró un delito de homicidio calificado con gran crueldad, estudió secundaria completa, no estaba ebrio y no existe justificación de su comportamiento. Sostuvo que el hecho fue grave, pues ocasionó múltiples lesiones a la víctima, Ela Ross Cóndor Alderete, tales como, fractura de la nariz y costillas, colapso del tórax y hemorragia en el cerebro y la cavidad abdominal, entre otras. En ese sentido, solicitó que se eleve la sanción y se le impongan veinticinco años de pena privativa de libertad.

Segundo. El procesado WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS, en su recurso de nulidad del seis de septiembre de dos mil diecinueve (foja 631), afirmó que cuando ejecutó el ilícito se encontraba en estado de ebriedad, tiene sesenta años de edad, ostentó un nivel de instrucción bajo y carencias socioeconómicas; además, no registró antecedentes penales. Aseveró que las declaraciones de Nilda Luna Anco y Humberto Ventocilla Porras no fueron relevantes y se descartaron. Por estas razones, requirió que se le aplique una pena por debajo del mínimo legal.

§ II. Imputación fiscal

Tercero. Conforme a la acusación fiscal del dieciséis de marzo de dos mil once (foja 408), los hechos incriminados fueron los siguientes:

3.1. El diez de febrero de dos mil ocho, aproximadamente a las 18:30 horas, la agraviada, Ela Ross Cóndor Alderete, se dirigió al domicilio de WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS, situado en la calle Amazonas número 248, Huayre, Junín, pues había sido llamada a través de Mary Arias Cóndor. Los dos primeros tuvieron una relación sentimental. Asimismo, entre ambos se produjo una discusión, presuntamente por celos. Luego, él tomó un objeto y la agredió físicamente con intención de quitarle la vida, le fracturó la nariz y le generó hemorragias en el cerebro y la cavidad abdominal, entre otras lesiones.

3.2. Los golpes descritos ocasionaron la muerte de la víctima, Ela Ross Cóndor Alderete. Después, WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS llevó el cuerpo hasta la Carretera Central, pidió auxilio y aseveró que ella había tenido un accidente de tránsito. Todo esto, con el propósito de evadir su responsabilidad penal.

Por este hecho, se esgrimió como pretensión la imposición de veinticinco años de pena privativa de libertad y que se fije como reparación civil la suma de S/ 10 000 (diez mil soles).

§ III. Fundamentos del Tribunal Supremo

Cuarto. Al inicio del juicio oral, según el acta correspondiente (foja 607, con la autorización del abogado defensor) WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS se sometió a los alcances de la Ley número 28122 (del trece de diciembre de dos mil tres), admitió su responsabilidad, reconoció los hechos delictivos atribuidos por el representante del Ministerio Público y se comprometió a pagar la reparación civil.

En tal virtud, se declaró la conclusión anticipada del debate oral y se dictó la sentencia conformada respectiva, de la cual emerge que fue condenado como autor del delito de homicidio calificado, en agravio de Ela Ross Cóndor Alderete.

Se le impuso quince años de pena privativa de libertad y se fijó como reparación civil la suma de S/ 10 000 (diez mil soles).

Conforme a la parte expositiva de la presente ejecutoria suprema, solo la primera consecuencia jurídica fue objeto de impugnación.

Quinto. Cabe indicar, como pautas previas, que así como se exige que al momento de la subsunción respectiva los jueces sean absolutamente respetuosos del tenor de la norma sustantiva infraccionada; en el mismo sentido, ha de requerírseles que observen sus disposiciones punitivas. Son cuestionables, en idéntico nivel, las decisiones de extralegalidad e infralegalidad.

Debido a que no son principios absolutos, la pena debe satisfacer tanto la legalidad como la proporcionalidad.

Es por ello que, para imponer una sanción, ha de cumplirse con la legalidad (situarse en la pena abstracta) y, seguidamente, ha de verificarse la proporcionalidad, según las circunstancias del caso, es decir, tomando en cuenta la menor o mayor gravedad del hecho y el nivel de culpabilidad que puede resultar variable (dosificación de la pena concreta)1.

Sexto. La aplicación de la pena engloba dos etapas secuenciales marcadamente definidas, la primera denominada “determinación legal” y la segunda rotulada como “determinación judicial”. En esta última fase atañe realizar un juicio sobre la presencia de circunstancias agravantes, atenuantes y/o cualquier otro factor de reducción o disminución de la pena.

A. Determinación legal

Séptimo. Los hechos han sido tipificados en el artículo 108, numeral 3, del Código Penal, modificado por Ley número 28878, del diecisiete de agosto de dos mil seis.

El margen de conminación abstracta es no menor de quince ni mayor de treinta y cinco años. La pena máxima se establece en virtud del artículo 29 del Código Penal.

B. Determinación judicial

Octavo. A continuación, ha de establecerse la magnitud cuantitativa de la sanción penal.

Los criterios para determinar el quantum punitivo están estipulados en los artículos 45 y 46 Código Penal, de los cuales subyace una regla básica: la pena se impone “dentro de los límites fijados por la ley” (sic).

Se observa que WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS ejerció actividades de agricultura y ganadería, conforme a su declaración preliminar (foja 15, en presencia del representante del Ministerio Público); no registró antecedentes penales, de acuerdo con el certificado judicial (foja 277); ostentó un grado de instrucción conforme al promedio general, es decir, secundaria completa, y en la data del evento delictivo, según la ficha de Reniec (foja 549), tenía cuarenta y ocho años de edad.

De otro lado, no fluyen pruebas para aseverar que, en el momento del homicidio, estuviera bajo los efectos del alcohol.

Estas condiciones, por su generalidad y no extraordinariedad, no compelen a que se aplique una pena distinta de la estatuida en el Código Penal. Objetivamente, demuestran que se trató de una persona integrada a la colectividad, con plenitud en sus capacidades y, por ende, con posibilidad de informarse sobre la ilegalidad y reprochabilidad de perpetrar toda clase de delitos. A partir de ello, no se deducen atenuantes.

Noveno. Adicionalmente, no se verifica la presencia de alguna de las causales de disminución de punibilidad contempladas en el Código Penal –como la omisión impropia, artículo 13; los errores, artículos 14 y 15; la tentativa, artículo 16; la complicidad secundaria, artículo 25; las eximentes imperfectas, artículo 21, o la responsabilidad restringida por razón de la edad, artículo 22– ni las que provienen del ordenamiento convencional –interés superior del niño o dilaciones indebidas y extraordinarias2–.

De acuerdo con lo expuesto, no existe justificación para aminorar la pena a límites inferiores al marco de punición conminado.

En este punto, se desestima la pretensión de WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS.

Décimo. En esta Sede Suprema se ha establecido que, en el contexto de la individualización de la pena concreta, es preciso tener en cuenta no solo las circunstancias personales del agente delictivo, sino también la mayor o menor gravedad del injusto cometido.

La gravedad del hecho no está referida a la gravedad del delito, toda vez que esta última ha sido contemplada por el legislador al momento de fijar la pena abstracta, en el marco de la criminalización primaria.

La gravedad del hecho está circunscrita, más bien, a las condiciones que dieron lugar a la materialización del hecho punible, cuya verificación dependerá, básicamente, de lo siguiente:

a. En primer lugar, la presencia del dolo o culpa en la acción atribuida al agente delictivo.

b. En segundo lugar, las circunstancias concurrentes que aumenten o disminuyan el desvalor de la acción o el desvalor del resultado del comportamiento típico.

c. En tercer lugar, la absoluta o relativa culpabilidad del sujeto activo, derivada del grado de comprensión de la ilicitud de su conducta o del acaecimiento de algún elemento que haya rescindido o disminuido su capacidad para internalizar el mandato prohibitivo de la norma penal infraccionada.

d. En cuarto lugar, del perjuicio materialmente irrogado y de la conducta del imputado luego de haber ejecutado el delito, esto es, si prestó colaboración procesal con la causa y qué actitud tomó hacia la víctima y a la reparación del daño; esto último, si bien no incide sobre la culpabilidad, por ser posterior el hecho delictivo tiene proyección sobre la punibilidad3.

La apreciación de la “gravedad del hecho” se erige como parámetro útil en la medición del interés de persecución penal y su valoración se enmarca dentro del criterio de la “gravedad de la pena4.

Undécimo. En el caso, la acción desplegada por WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS fue eminentemente dolosa; sus condiciones cognitivas no estuvieron rescindidas; se trató de una persona plenamente imputable; le infringió a la víctima, Ela Ross Cóndor Alderete, golpes en zonas sensibles de su cuerpo y le ocasionó lesiones mortales en la cabeza y el tórax, según el acta de necropsia (foja 27) y las fotografías (fojas 52 a 54); las causas del deceso fueron politraumatismos, excoriaciones, hematomas y fracturas, entre otras, conforme al pronunciamiento médico legal post facto (foja 73), y no tuvo un comportamiento tendente a la reparación del daño.

Los factores descritos permiten estimar que no se le debió imponer una sanción coincidente con el margen inferior de pena básica. Si lo que se pretendía era garantizar un equilibrio entre las condiciones personales y la gravedad del hecho delictivo, cuando menos, debió fijarse un quantum punitivo proporcional y razonable, en el que no se sobredimensione un aspecto, en detrimento de otro. Se estima que atañía aplicarle como pena concreta veintiún años de privación de libertad.

Después, se efectuarán otras deducciones legales.

Duodécimo. Lo último en la dosificación de la pena lo constituye la verificación de las reglas de reducción por bonificación procesal.

De este modo, a favor de WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS solo se aprecia la conformidad procesal que conlleva una reducción en el máximo permisible, en función de un séptimo o menos de la pena concreta previamente establecida, en función de la entidad o complejidad de la causa, las circunstancias del hecho, la situación personal del imputado, el nivel y alcance de su actitud procesal5.

En ese sentido, si a la pena concreta de veintiún años se le reduce un séptimo, el resultado punitivo final asciende a dieciocho años de privación de libertad.

No es aplicable la confesión sincera, prevista en el artículo 136 del Código de Procedimientos Penales. En la fase policial (foja 15, con intervención del señor fiscal adjunto provincial), negó los cargos y adujo que las lesiones fueron producto de un accidente de tránsito. Además, el informe final del veintinueve de marzo de dos mil diez (foja 333) evidenció que no concurrió a la etapa de instrucción. Luego, mediante auto de enjuiciamiento del once de abril de dos mil once (foja 437), fue declarado reo ausente.

Decimotercero. A partir de lo razonado, este Tribunal Supremo observa que en primera instancia la pena impuesta al procesado WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS es sumamente benigna y transgrede los principios de proporcionalidad y razonabilidad, pues se soslayó la gravedad del hecho perpetrado.

La impugnación del señor FISCAL SUPERIOR incidió en que se desarrolle un nuevo esquema de determinación penal, cuyo resultado es que corresponde aplicarle dieciocho años de privación de libertad.

En uso de la facultad conferida por el artículo 300, numeral 3, del Código de Procedimientos Penales, se elevará la pena.

El recurso de nulidad defensivo será desestimado; en cambio, la impugnación acusatoria ha prosperado.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, los señores jueces integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República.

I. DECLARARON HABER NULIDAD en la sentencia conformada del veintidós de agosto de dos mil diecinueve (foja 612), emitida por la Sala Mixta Descentralizada de Tarma de la Corte Superior de Justicia de Junín, en el extremo que impuso quince años de pena privativa de libertad a WILLIAMS FIDEL HUAYNATE PORRAS como autor del delito contra la vida, el cuerpo y la salud-homicidio calificado, en agravio de Ela Ross Cóndor Alderete; y reformándola le IMPUSIERON dieciocho años de privación de libertad, que computada desde la data de su detención, el seis de agosto de dos mil diecinueve, según oficio (foja 591), vencerá el cinco de agosto de dos mil treinta y siete.

II. NO HABER NULIDAD en lo demás que contiene. Hágase saber y los devolvieron.


1 SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República. Recurso de Casación número 1422-2018/Junín, del doce de agosto de dos mil veinte, fundamento de derecho tercero.

2 SALAS PENALES. Corte Suprema de Justicia de la República. Sentencia Plenaria Casatoria número 1-2018/CIJ-433, del dieciocho de diciembre de dos mil dieciocho, fundamento vigésimo cuarto.

3 SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República. Recurso de Nulidad número 2025-2018/Lima Norte, del diecinueve de marzo de dos mil diecinueve, fundamento jurídico séptimo.

4 GONZÁLEZ-CUÉLLAR SERRANO, Nicolás. Proporcionalidad y derechos fundamentales en el proceso penal. Lima: Instituto Peruano de Criminología y Ciencias Penales (Inpeccp), 2018, p. 311.

5 SALAS PENALES. Corte Suprema de Justicia de la República. Acuerdo Plenario número 5-2008/CJ-116, del trece de noviembre de dos mil nueve, fundamento jurídico vigésimo tercero.

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