VIOLACIÓN SEXUAL: Las circunstancias personales y el contexto en el que sucedieron los hechos excluye el error de tipo alegado.
18 abril, 2021
Legítima defensa: Ausencia de agresión ilegítima y falta por quien se defiende de provocación suficiente al agresor.
20 abril, 2021

TENTATIVA DE PARRICIDIO: Absolución : La denuncia penal se sustenta en ánimos de resentimiento.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.º 1891-2018
ÁNCASH

DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA

Sumilla. La declaración del agraviado Juan Carlos Calvo Gonzales no cumple los estándares de certeza establecidos en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, pues no se asienta en elementos periféricos de corroboración objetivos y, además, se advierten razones para inferir que la denuncia penal se sustenta en ánimos de resentimiento. Entonces, no se erige como prueba de cargo válida, con capacidad para derrotar el principio de presunción de inocencia que le asiste al imputado. Y a ello se añade que no existe otra prueba actuada en juicio oral, que determine la responsabilidad del acusado respecto al factum de imputación.

Lima, catorce de noviembre de dos mil diecinueve

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por el REPRESENTANTE DEL MINISTERIO PÚBLICO, contra la sentencia del seis de junio de dos mil dieciocho, emitida por la Segunda Sala Penal de Apelaciones Liquidadora Permanente, de la Corte Superior de Justicia de Áncash, que absolvió a Gerardo Mercedes Calvo Liberato, de la acusación fiscal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de parricidio en grado de tentativa, en perjuicio de Juan Carlos Calvo Gonzales.

Intervino como ponente la jueza suprema PACHECO HUANCAS.

CONSIDERANDO

ACUSACIÓN FISCAL

1. El seis de noviembre de dos mil diez, aproximadamente a las ocho horas, el agraviado Juan Carlos Calvo Gonzales, recepcionó una llamada telefónica de su hermana Martha Margarita Saavedra Gonzales, para informarle que el imputado Gerardo Mercedes Calvo Liberato la había agredido físicamente con una lampa, ocasionándole lesiones. Por tal motivo, al día siguiente, el agraviado se constituyó al caserío de Cajapampa, distrito de Ranrahirca, donde tiene una casa. Luego de conversar con su hermana sobre la agresión, decidió tratar el tema con su padre Gerardo Mercedes Calvo Liberato.

Aproximadamente a las dieciséis horas, el imputado empezó a discutir con Emerenciado Humberto Niño Polo (esposo de Martha Margarita), liándose a golpes, por lo que el agraviado Juan Carlos Calvo Gonzales intervino para separarlos. En estas circunstancias, el imputado Gerardo Calvo Liberato sacó el revólver con la intención de matar al agraviado, pero este de forma rápida cogió las manos de su padre, logrando arrebatarle el arma de fuego; no sin antes, efectuar un disparo. Luego, el agraviado llevó el arma de fuego a la comisaría de Yungay.

FUNDAMENTOS DE LA SALA SUPERIOR

2. El Tribunal Superior emitió sentencia absolutoria (página 400), bajo los argumentos siguientes:

2.1. No existen datos objetivos y contundentes que permitan advertir que el acusado Gerardo Calvo Liberato tuvo la intención clara de matar al agraviado, puesto que no existe un móvil de tal grado o fuerza que lo amerite.

2.2. La versión del agraviado no reúne los criterios de certeza de ausencia de incredibilidad subjetiva, persistencia y verosimilitud, establecidos en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005. Sostiene que las declaraciones del agraviado están revestidas de resentimiento contra su padre y no se condicen con los resultados del informe pericial de balística forense, en la que no señala la existencia de un casquillo suelto o trabado en el arma.

EXPRESIÓN DE AGRAVIOS

3. El representante del Ministerio Público, mediante su recurso de nulidad fundamentado (página 436), reclama errónea valoración probatoria. Sostiene que no se ha compulsado debidamente los hechos ni valorado adecuadamente las pruebas que incriminan al imputado Gerardo Mercedes Calvo Liberato, cuya conducta se dirigió a causar la muerte de su hijo, el agraviado Juan Carlos Calvo Gonzales.

CALIFICACIÓN DEL DELITO MATERIA DE ABSOLUCION

4. El delito de parricidio, está tipificado en el artículo ciento siete del Código Penal —texto original— que sanciona al agente, que “[…] a sabiendas, mata a su ascendiente, descendiente, natural o adoptivo, o a su cónyuge o concubino, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años”.

5. El bien jurídico protegido es la vida humana. Su protección está regulada en el numeral uno, del artículo dos de la Constitución Política del Estado, que prescribe: “Toda persona tiene derecho […] a la vida, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar”.

FUNDAMENTOS DEL SUPREMO TRIBUNAL

6. El punto de partida para analizar la sentencia de mérito, es el principio de impugnación limitada, que fija los límites de revisión por este Supremo Tribunal; en cuya virtud, se reduce el ámbito de la resolución, únicamente a las cuestiones promovidas en el recurso aludido, las que configuran, en estricto, la denominada competencia recursal del órgano de alzada.

7. Este Supremo Tribunal, conforme a los motivos de agravio, realizará un análisis racional de la justificación de la Sala Superior, en coherencia a la prueba legítimamente incorporada y si esta valida la decisión asumida o, por el contrario, tiene amparo el reclamo del impugnante.

Cabe anotar que la decisión asumida por los Tribunales de juzgamiento, debe ser el resultado del análisis realizado sobre la prueba actuada o legítimamente incorporada en el juicio oral, que permita el ejercicio del derecho de defensa y de contradicción, por las partes procesales, con la finalidad de afirmar o desvirtuar la tesis del Ministerio Público.

8. Ahora bien, veamos, la prueba sobre la que se sustenta la acusación fiscal es la declaración del agraviado Juan Carlos Calvo Gonzales. En tal sentido, compete realizar el control de la estructura racional del proceso valorativo del relato de la víctima; y para ello, se seguirá la línea de la doctrina jurisprudencial fijada en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, de las Salas Penales de la Corte Suprema de Justicia de la República, que establece parámetros que permiten que la verosimilitud de la declaración de la víctima respondan a patrones racionales, lógicos y a elementos periféricos objetivos de corroboración.

9. Por una cuestión metodológica, empezaremos analizando si se cumple el estándar de persistencia en la incriminación. Sobre este punto, tanto a nivel preliminar, en su preventiva y plenarial, el agraviado sostuvo que el imputado trató de matarlo. En efecto, a lo largo del transcurso del proceso penal, el relato de la víctima no presenta contradicciones en el núcleo fáctico de incriminación. Aquella es concreta y sin ambigüedades, generalidades o vaguedades, pues sostuvo de manera clara, cómo el sentenciado, presuntamente, intentó matarlo. Entonces, el estándar de credibilidad mencionado, se cumple.

10. En cuanto al estándar de verosimilitud del testimonio, esta implica que la declaración debe ser entendible en sí misma, o sea no contraria a las reglas de la lógica o de la común experiencia; y debe estar rodeada de corroboraciones periféricas de carácter objetivo obrantes en el proceso. Se debe precisar que solo fueron tres los medios de prueba oralizados, a solicitud del representante del Ministerio Público: i) acta de nacimiento del agraviado; ii) informe pericial de balística forense; y iii) acta de recepción de arma de fuego. Por su parte, a solicitud de la víctima, se oralizó la ampliación de su declaración preventiva y la denuncia penal que interpuso. Por lo tanto, se analizará si el relato de la víctima tiene asiento en estos medios de prueba.

11. Dicho esto, en los debates orales, el agraviado declaró que el imputado es su padre y que, al momento de los hechos: “(el imputado) sacó su revólver, yo fui y forzamos para quitarle su revólver, y así nos revolcamos cuando allí sentí que el revólver estaba en mi cuerpo y sonó el gatillo, pero no salió la bala, entonces le quité su revólver y me corrí hacia el estadio, traté de distanciarme saqué las municiones y allí estaba la munición percutada, eso lo entregué en la comisaría”.

12. Al respecto, está probado el vínculo entre el imputado y el agraviado, conforme consta en el acta de nacimiento de Juan Carlos Calvo Gonzales, en la que consigna al imputado como su padre. Siguiendo el análisis, en su relato señaló que sacó las municiones y había una munición percutada, las que entregó a la comisaría. Sin embargo, esto no es coherente con el informe pericial de balística forense, que dejó constancia solamente de cinco cartuchos operativos, compatibles para revólver. No se hizo referencia a alguna munición percutada, máxime si el propio agraviado señaló que el imputado jaló el gatillo, pero que no se disparó.

En la misma perspectiva, con el acta de recepción de arma, solamente se acredita la existencia del arma de fuego, que por lo demás ha sido reconocida por el propio imputado en sus múltiples declaraciones —sin embargo, ha negado rotundamente que haya intentado matar a la víctima—. Y lo mismo sucede con el valor probatorio de la ampliación de la declaración preventiva de la víctima y el registro de ocurrencias de denuncias, pues aquellas solo representan la versión del agraviado sobre los hechos materia de acusación fiscal. Aquellas pruebas no aportan elementos objetivos que permitan corroborar la tesis incriminatoria del Ministerio Público. En consecuencia, el relato de la víctima no se ha corroborado, por lo que no se cumple el estándar de verosimilitud.

13. Finalmente, en cuanto a la ausencia de incredibilidad subjetiva, este estándar está referido a la inexistencia de móviles espurios, subalternos o con ánimos de venganza que pueda haber tenido el agraviado para sindicar al recurrente. Aquellas intenciones no pueden presumirse ni ser producto de conjeturas y especulaciones simples y vagas; por el contrario, es necesario una actuación probatoria mínima que permita identificar los factores, causas o circunstancias que generen declaraciones que imputen comportamientos criminales a determinadas personas.

14. El agraviado, en los debates orales, señaló que cuando murió su madre, le dijeron que el imputado era su papá; sin embargo, este lo desconoció y por eso viajó a la costa, y que el imputado nunca lo iba a visitar. A ello se agrega que, del acta de nacimiento de la víctima, se advierte que los datos que obran inscritos se realizó por mandato judicial. En este orden de ideas, es evidente que existe un motivo razonable del cual se puede inferir emociones de resentimiento del agraviado para con el imputado Calvo Liberato, las mismas que se forjaron con anterioridad a los hechos objeto de imputación fiscal.

15. De todo lo expuesto, la declaración del agraviado Juan Carlos Calvo Gonzales no cumple los estándares de certeza establecidos en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, pues no se asienta en elementos periféricos de corroboración objetivos y, además, se advierten razones para inferir que la denuncia penal se sustenta en ánimos de resentimiento. Entonces, no se erige como prueba de cargo válida, con capacidad para derrotar el principio de presunción de inocencia que le asiste al imputado. Y a ello se añade que no existe otra prueba actuada en juicio oral, que determine la responsabilidad del acusado respecto al factum de imputación.

16. En definitiva, luego de la ponderación del material probatorio colectado, no se ha podido acreditar la responsabilidad penal del imputado, por ser insuficiente. Así, de conformidad con el numeral veinticuatro, del artículo dos, literal e, de la Constitución Política del Estado, concordante con el numeral dos, del artículo ocho, de la Convención Americana de los Derechos Humanos, que preceptúa: “[…] toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se establezca legalmente su culpabilidad […]”; una persona no puede ser condenada mientras no exista prueba de su responsabilidad penal, si obra contra ella prueba incompleta o insuficiente. Corresponde entonces, la absolución del imputado, por lo que la sentencia impugnada debe ser ratificada.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon: NO HABER NULIDAD en la sentencia del seis de junio de dos mil dieciocho, emitida por la Segunda Sala Penal de Apelaciones-Liquidadora Permanente de la Corte Superior de Justicia de Ancash, que absolvió a Gerardo Mercedes Calvo Liberato, de la acusación fiscal por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de parricidio en grado de tentativa, en agravio de Juan Carlos Calvo Gonzales; con lo demás que contiene, y los devolvieron.

DESCARGAR RESOLUCIÓN AQUÍ:

Pin It on Pinterest