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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL PERMANENTE
R. N. N.º 1659-2019
LIMA

La responsabilidad objetiva está proscrita.

La sentencia que absolvió al imputado por el delito de colaboración con el terrorismo se confirma, pues no es suficiente la mera responsabilidad objetiva para fundar una condena penal, sino que esta debe acompañarse con el tipo subjetivo o dolo de la conducta que se le imputa, ausente en este caso.

Lima, veintiséis de abril de dos mil veintiuno

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por los representantes de la Segunda Fiscalía Superior Penal Nacional y la Procuraduría Especializada en Delitos de Terrorismo del Ministerio del Interior contra la sentencia emitida el nueve de julio de dos mil diecinueve por la Segunda Sala Penal Superior Nacional Transitoria de la Corte Superior de Justicia Especializada en Delitos de Crimen Organizado y de Corrupción de Funcionarios, que absolvió a Rómulo Bermudo Uribarri de la imputación incoada en su contra por el delito contra la tranquilidad pública-colaboración con el terrorismo —literal e) del artículo 4 del Decreto Ley número 25475, modificado por el Decreto Legislativo número 985—, en agravio del Estado.

Intervino como ponente el señor juez supremo SEQUEIROS VARGAS.

CONSIDERANDO

Primero. Fundamentos de los recursos

A. De la Segunda Fiscalía Superior Penal Nacional —folios 1421- 1424—

1.1 El recurrente interpuso recurso de nulidad en virtud del literal a) del artículo 292 concordante con el inciso 5 del artículo 300 del Código de Procedimientos Penales. Pretende que se ordene un nuevo juicio oral.

1.2 Adujo que la Sala realizó una indebida valoración probatoria —acta de hallazgo, acta de conteo de municiones, acta de conteo de armas de fuego e informe pericial de balística—, pues omitió compulsar el Informe Policial número 001-2012-DIRCOTE-DIVITR-BIO-KITENI, en el que se indicaron las especies sustraídas —fusil AKM con serie 88851200008—.

1.3 Dicho fusil le perteneció al SO3 Luis Alfredo Junior Astuquillca Vásquez —que concurrió al juicio oral—, quien señaló que lo perdió el catorce de abril de dos mil doce en un enfrentamiento terrorista; armamento que le fue intervenido al absuelto en su captura. Por ello, sus versiones exculpatorias son inverosímiles.

1.4 Agregó que el argumento de la Sala de que al absuelto no se le practicó una prueba de absorción atómica, por lo que no se pudo establecer su responsabilidad, es irrelevante puesto que se le imputó a Bermudo Uribarri el trasladar armamentos para facilitárselos a los terroristas y no el de haber efectuado disparos.

B. De la Procuraduría Especializada en Delitos de Terrorismo del Ministerio del Interior —folios 1426-1435—

1.5 Al igual que el representante del Ministerio Público, este recurrente adujo indebida valoración probatoria, pues la Sala no compulsó el Informe Policial número 001-2012-DIRCOTE-DIVITR-BIO-KITENI.

1.6 Agregó que, si bien el armamento incautado no estuvo en posesión del absuelto, sí estuvo en el radio de su alcance.

1.7 Por otro lado, señaló que los alegatos de Bermudo Uribarri no son verosímiles —dijo dedicarse a la agricultura y, al ser capturado, se le encontraron varios celulares y chips. Entonces, no es coherente que un agricultor tenga más de uno de estos equipos. Por otro lado, el absuelto dijo que se le capturó luego de visitar a su enamorada, pero solo se le encontraron S/42 (cuarenta y dos soles), dinero insuficiente que no justifica el trecho y el tiempo de viaje—.

1.8 Finalmente, el impugnante indicó que propuso la desvinculación fiscal de colaboración por terrorismo —pues ello no estaría acreditado suficientemente— por el de tráfico ilícito de armas —artículo 279-A del Código Penal—.

Segundo. Opinión fiscal —folios 36-41 del cuadernillo de nulidad— Mediante el Dictamen número 074-2020-MP-FN-1ºFSP, el representante de la Primera Fiscalía Suprema en lo Penal opinó porque se declare nula la sentencia recurrida y se realice un nuevo juicio oral.

Tercero. Hechos imputados

3.1 El veintiuno de marzo de dos mil dieciocho, a las 16:05 horas, el absuelto Bermudo Uribarri1 fue intervenido por la policía a la altura de la comunidad de Pariahuanca —carretera Cochas, distrito de San Miguel—, luego de que descendiera de la tolva de una camioneta junto con otras personas, quienes efectuaron disparos para huir.

3.2 El absuelto fue capturado y, al inspeccionarse los alrededores del escenario, se halló sobre el suelo diverso armamento —i) fusiles AKM con números de serie 27226 y 88-52-0008, ii) tres radios portátiles, iii) un revólver serie 2084 y iv) un maletín negro dentro del cual había una pistola s/n, diez cajas pequeñas con veinte municiones cada una, un chaleco y un celular—, el cual sería de propiedad del Partido Comunista Peruano —PCP— Sendero Luminoso, dirigido por Víctor Quispe Palomino —secretario político y primer miembro del Comité de la Dirección General del Comité Central-Vraem—.

Cuarto. Fundamentos de este Tribunal Supremo

4.1 Preliminarmente, el monopolio de la acción penal lo detenta el Ministerio Público. Este postuló su acusación por el delito de colaboración con el terrorismo, lo que ratificó en su requisitoria—folios 1310-1315— y en sus conclusiones —folios 1328-1331—. En ese sentido, la desvinculación propuesta por la Procuraduría se desestima.

4.2 De igual manera, el Colegiado precisó que la desvinculación era innecesaria, pues el delito de colaboración con el terrorismo es pluriofensivo, por lo que el bien jurídico del delito de tenencia de armas se subsumió en el primero, lo que este Tribunal Supremo reitera.

4.3 Conforme a la prueba documental —acta de intervención; acta de hallazgo de armamento, municiones, cacerinas y especies; acta de constatación en el lugar de los hechos; entre otros—, la materialidad del delito se corroboró —se encontraron diversos tipos de armamento—. Obsérvese que en la descripción del acta de intervención policial—folio 1— se indica que las cuatro personas que bajaron de la tolva de la camioneta llevaban consigo bolsas de rafia —donde estaba el armamento— y efectuaron disparos contra la policía.

4.4 En ese sentido, si bien la imputación contra el absuelto fue la de colaboración con el terrorismo, parte de la premisa fáctica es que Bermudo Uribarri, al verse asediado, efectuó disparos contra los efectivos policiales. Conforme al Informe Pericial de Ingeniería Forense RD número 1341/18 —folios 927-928—, al practicársele la absorción atómica al absuelto, resultó positivo para plomo, antimonio y bario.

4.5 Sin embargo, este medio de prueba no establece por sí la responsabilidad del absuelto, pues debe compulsarse conjuntamente con pruebas adicionales —en las observaciones de dicha pericia se indica que esta debe complementarse con otros elementos de investigación para determinar la autoría del disparo—. Por otro lado, en las recomendaciones de dicha pericia se indica que las muestras deben ser tomadas lo antes posible luego de ocurrido el incidente2, margen temporal que matiza la autoría de los disparos efectuado por Bermudo Uribarri.

4.6 Ello se corrobora si se compulsa el informe pericial realizado a los efectivos policiales —folios 941-942—, quienes efectuaron disparos el día del hecho. A todos ellos se les tomaron muestras el treinta y uno de marzo de dos mil dieciocho —es decir, veinte días antes de que se le realizara la pericia al absuelto—; sin embargo, solo a dos de cinco de ellos se les encontró una cantidad mínima de plomo, pero a ninguno se le encontró antimonio ni bario. Entonces, valoradas entre sí las pericias realizadas a Bermudo Uribarri y a los policías que lo intervinieron, las conclusiones son inconsistentes.

4.7 Por otro lado, si lo que se le atribuyó al absuelto fue el haber efectuado disparos, la pericia balística es por sí insuficiente, por lo que debió efectuarse un examen dactiloscópico a las armas incautadas a fin de determinar si el absuelto las manipuló para repeler a los policías, lo que no se hizo.

4.8 El vínculo entre las armas incautadas cerca del lugar donde fue capturado el absuelto con el delito de colaboración con el terrorismo fue que, entre el armamento incautado, se recogió el fusil AKM con serie 88851200008, que perteneció al SO3 Luis Alfredo Junior Astuquillca Vásquez —folios 1141-1143—, quien lo perdió en un enfrentamiento terrorista en el dos mil doce. Aquel testigo agregó que en el dos mil trece, tras ser abatidos los terroristas “Gabriel” y “Alipio” en Llochegua, se recuperaron dos de las tres armas que le fueron arrebatadas por las huestes terroristas.

4.9 En virtud de que la responsabilidad objetiva está proscrita —artículo VII del Título Preliminar del Código Penal—, no basta con que una de las tantas armas incautadas haya sido arrebatada tras un enfrentamiento terrorista, sino que debe acreditarse que Bermudo Uribarri sabía que las armas tenían como finalidad entregarse a los grupos terroristas.

4.10 Constan en el expediente las declaraciones de colaboradores anónimos —i) clave 1FPSPA2017-04 (folios 428-431), ii) clave 1FPSPA2017-03 (folios 432-435), iii) clave 1FPSPA2018-02 (folios 436-438) y iv) clave 1FPSPA2017-05 (folios 439-441)—, exintegrantes de la organización terrorista Sendero Luminoso, quienes unánimemente señalaron no conocer al absuelto, lo que ratificaron al realizárseles el acta de reconocimiento físico.

4.11 Por otro lado, se advierte del acta de registro personal —folios 10- 11— que al absuelto se le encontró en posesión de tres chips y cuatro celulares. La Procuraduría adujo que, dada la condición de Bermudo Uribarri —agricultor—, entonces fue inconsistente que cargase con estos equipos. Al respecto, la relevancia de esta circunstancia a efectos de valorarse como prueba indiciaria no reside en lo alegado por el recurrente, sino en que mediante estos equipos pudo determinarse que el absuelto tenía comunicación con los terroristas.

4.12 Ninguna de las diligencias practicadas —i) actas de lectura de memoria de teléfono celular (folios 35-37 y 39-43) y acta de visualización y verificación de teléfono celular (folios 491-497)— concluyó indicio alguno de que Bermudo Uribarri mantuvo comunicación con Sendero Luminoso.

4.13 Por su parte, los policías que lo intervinieron —Jhonatan Jesús Hospina Chanca (folios 19-22), Bladimir Armando Méndez Estrada (policial: folios 23-26, instructiva: folios 677-679 y juicio oral: folios 1287-1293), Percy Pizarro Alacote (folios 27-30 y juicio oral: 1217-1220), Mario Luis Huamán Dávila (policial: folios 31- 34, instructiva: folios 674-676 y juicio oral: folios 1196-1201) y René William Huanca Díaz (folios 669-672)— indicaron uniformemente que Bermudo Uribarri fue intervenido cuando huía, pero ninguno de los efectivos policiales precisó si el absuelto hizo uso o disparó las armas que fueron encontradas a su alrededor.

4.14 Por otro lado, Bermudo Uribarri señaló desde un principio desconocer el contenido de los costales en donde estaba el armamento; y, si estuvo en la tolva de la camioneta —conducida por un conocido suyo apodado “Negro Burro”— que lo trasladaba, fue porque regresaba a Llochegua, pues un día antes —veinte de marzo de dos mil dieciocho— había viajado a Huamanga a visitar a su novia.

4.15 Alegato que tiene corroboración periférica porque Estela Quispe Lope —enamorada del absuelto desde hacía tres años— declaró —folios 442-444— que Bermudo Uribarri llegó el veinte de marzo de dos mil dieciocho a las 18:30 horas a Huamanga y se hospedó en el cuarto que alquila su madre. Con motivo de que ambos discutieron, Quispe Lope lo despachó. Tres días después, se enteró de su detención.

4.16 La declaración de esta testigo no fue desmentida, por lo que adquirió validez probatoria y, como tal, lo argüido por el absuelto tuvo correlato periférico.

4.17 En ese sentido, se concluye diáfanamente que Bermudo Uribarri fue intervenido tras una persecución policial. Al capturársele, se encontró armamento a su alrededor, circunstancia que por sí sola no corroboró la imputación.

4.18 Uno de los armamentos encontrados —fusil AKM— le había sido arrebatado en el dos mil doce al SO3 Astuquillca Vásquez por milicias terroristas. Esto, que podría ser un indicio, deja de ser tal si no se conecta con el tipo subjetivo del delito imputado —ser consciente de la ayuda brindada a los terroristas facilitándoles armamento—, lo que no se acreditó en el presente caso pese a que se le incautaron celulares y chips al absuelto.

4.19 De igual manera, las declaraciones de los policías que lo intervinieron no aportan mayor prueba que la referida a que Bermudo Uribarri fue detenido, pero no que este usara las armas y conociera cuál era su destino final. En cambio, el absuelto fue uniforme en su versión exculpatoria, lo que tuvo correlato periférico con la declaración de Quispe Lope, lo cual no se desvirtuó con prueba de cargo alguna.

4.20 En consecuencia, la sentencia debe confirmarse, pues no existe más prueba de cargo que el hecho de habérsele encontrado a Bermudo Uribarri, cerca del lugar de su intervención, armamento de corto y larga alcance. Esta circunstancia por sí sola acredita responsabilidad objetiva; pero, al excluirse en sede penal, la absolución del imputado se ratifica.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, con lo expuesto por el señor fiscal supremo en lo penal, los señores jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON NO HABER NULIDAD en la sentencia emitida el nueve de julio de dos mil diecinueve por la Segunda Sala Penal Superior Nacional Transitoria de la Corte Superior de Justicia Especializada en Delitos de Crimen Organizado y de Corrupción de Funcionarios, que absolvió a Rómulo Bermudo Uribarri de la imputación incoada en su contra por el delito contra la tranquilidad pública-colaboración con el terrorismo —literal e) del artículo 4 del Decreto Ley número 25475, modificado por el Decreto Legislativo número 985—, en agravio del Estado.

II. MANDARON que se devuelva el expediente a la Corte Superior de origen y se notifique a las partes apersonadas en este proceso.


1 Quien cuenta con antecedentes penales —folio 1016—, pues fue condenado a diez años de pena privativa de libertad el veintiséis de enero de dos mil doce por el delito de tráfico ilícito de drogas. Según lo declarado por Estela Quispe Lope —folio 443—, Bermudo Uribarri salió en libertad en abril de dos mil diecisiete.

2 El incidente fue el veintiuno de marzo de dos mil dieciocho y la toma de muestras se realizó el veinticuatro de abril de ese año.

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