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ROBO-La aplicación de la agravante de reincidencia debe ser invocada por el Ministerio Público en su acusación escrita y en la acusación oral.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA
SALA PENAL PERMANENTE

RECURSO NULIDAD N.° 136-2021/LIMA NORTE
PONENTE: CESAR SAN MARTIN CASTRO

Condena asentada en prueba suficiente. Interdicción de la reforma peyorativa. Delito consumado.

Sumilla. La sindicación de los agraviados es directa, precisa, y no obedece a móvil espurio alguno. Se trata, entonces, de prueba lícita, plural, concordante entre sí, inculpatoria y suficiente. El Tribunal Superior estimó se está ante un robo tentado, sin embargo no se recuperó la totalidad de los bienes sustraídos –es de enfatizar que el ejercicio de violencia puede presentarse, a efectos típicos, para evitar la conducta de oposición de la víctima tras el desapoderamiento de sus bienes–. El delito pues quedó consumado –así debe entenderse, lo que en modo alguno agrava la situación jurídica del recurrente en tanto y en cuanto la norma impide el aumento de la pena o sanción penal o, en todo caso, si como consecuencia del cambio se perjudique en términos de derecho de ejecución penal. A lo aludido se agrega que el imputado tiene antecedentes penales por dos delitos dolosos. Empero, no es del caso aumentar la pena por impedirlo el principio de interdicción de la reforma peyorativa. No se argumentó un supuesto de circunstancia agravante cualificada de reincidencia –el fiscal no lo hizo en la acusación fiscal escrita y en la acusación oral, ni la sentencia lo asumió–, por lo que no es de rigor un pronunciamiento al respecto. La pena impuesta no es compatible con lo que establece la norma respecto a la reincidencia.

Lima, nueve de noviembre de dos mil veintiuno

VISTOS: el recurso de nulidad interpuesto por el encausado MANUEL HILARIO CHUQUIHUARA FLORES contra la sentencia superior de fojas quinientos cuarenta y uno, de veinticuatro de agosto de dos mil veinte, que lo condenó como autor del delito de robo con agravantes tentado en agravio de Marcelo Ramos Torrejón y Rosario Benedicta Vega Condezo a catorce años de pena privativa de libertad, y al pago por concepto de reparación civil de mil quinientos soles a favor de Ramos Torrejón y mil soles a favor de Vega Condezo; con todo lo demás que al respecto contiene. OÍDO el informe oral de la defensa.

Ha sido ponente el señor SAN MARTÍN CASTRO.

FUNDAMENTOS

§ 1. DE LA PRETENSIÓN IMPUGNATIVA DEL IMPUTADO

PRIMERO. Que el encausado CHUQUIHUARA FLORES en su escrito de recurso de nulidad formalizado de fojas quinientos setenta y siete, de siete de octubre de dos mil veinte, instó la absolución de los cargos. Alegó que se valoró indebidamente las declaraciones de los agraviados, quienes incluso no asistieron al juicio oral; que solo aceptó un hurto para acogerse a la terminación anticipada y lo hizo por consejo de su abogado; que las lesiones que presentó el agraviado se las ocasionó el mismo; que él no participó activamente en la sustracción, solo estuvo en el vehículo como conductor, brindando servicio de taxi.

Es de precisar que sobre esta pretensión impugnatoria corresponde el pronunciamiento del Tribunal Supremo cumpliendo con el principio de congruencia procesal. Otras causas de pedir, planteadas posteriormente, no son de recibo, por vulnerar el principio de unidad de alegaciones.

§ 2. DE LOS HECHOS OBJETO DEL PROCESO PENAL

SEGUNDO. Que la sentencia de instancia declaró probado que el día doce de junio de dos mil diecisiete, como a las cinco horas con treinta minutos, el encausado Chuquihuara Flores, acompañado de dos sujetos desconocidos, incursionaron sorpresiva y sigilosamente al predio de los agraviados Ramos Torrejón y Vega Condezo, ubicado en el jirón Las Rosas ciento noventa y uno guion ciento noventa y siete, Urbanización Santa Isabel, en el distrito de Carabayllo, y se apoderaron de un equipo de sonido, una billetera con mil ochocientos soles, tarjetas de crédito y dos celulares. Como el agraviado Ramos Torrejón, que estaba durmiendo, advirtió el robo rápidamente trató de evitarlo al ver que los delincuentes introducían los bienes a un vehículo station wagon negro de placa de rodaje C9U-693. Es del caso que el citado agraviado en su intento de impedir la sustracción pudo coger del cuello al conductor Chuquihuara Flores a través de la ventana, pero el imputado lo golpeó en el rostro y lo arrastró por tres cuadras, hasta que el vehículo se detuvo por fallas mecánicas. Los restantes delincuentes se dieron a la fuga, dejando abandonado el equipo de sonido, no así los demás bienes sustraídos. Solo se pudo arrestar a Chuquihuara Flores por parte de los moradores del lugar.

§ 3. DE LA ABSOLUCIÓN DEL GRADO

TERCERO. Que el Informe Policial de fojas dos da cuenta de la intervención al imputado por la sustracción a los agraviados Ramos Torrejón y Vega Condezo. El acta de registro vehicular de fojas trece da cuenta del hallazgo, en la maletera, de dos parlantes con su respectiva consola.

Los efectivos policiales, Vásquez Marquina y Guillén Sandoval [fojas veinte y veintidós], quienes condujeron al imputado Chuquihuara Flores a la Comisaría, el cual se encontraba en el vehículo intervenido, señalaron la forma y circunstancias de su intervención, así como que se condujo al agraviado al Hospital de Collique.

CUARTO. Que los agraviados declararon en sede preliminar con el concurso del fiscal [fojas veinticuatro y veintinueve]. Ambos dieron cuenta de la sustracción y de la recuperación ulterior del equipo de sonido, lo que se corrobora con la guía de remisión de fojas sesenta y uno y las fotografías y diligencia de inspección técnico policial domiciliaria de fojas cuarenta y cuarenta y nueve.

El agraviado Ramos Torrejón, como consecuencia de la agresión del imputado Chuquihuara Flores y del arrastre que sufrió presentó lesiones (heridas contusas, hematomas y excoriaciones por fricción, que requirieron tres días de atención facultativa por doce días de incapacidad médico legal) [certificado médico legal de fojas dieciocho y setenta y ocho].

QUINTO. Que el encausado Chuquihuara Flores, en sede preliminar negó los cargos, pues al hacer taxi a una persona, ésta y otro individuo sacaron de un domicilio un equipo, por lo que al sospechar lo ocurrido trató de arrancar e irse, pero uno de ellos pudo subirse y, luego, otro se prendió del carro y lo agredía [fojas treinta y tres]. En la audiencia de presentación de cargos reconoció el hurto y las lesiones graves [fojas ciento doce], pero en sede sumarial y plenarial, volvió a protestar inocencia, enfatizando ser un taxista [fojas trescientos ochenta y siete y cuatrocientos sesenta y dos].

SEXTO. Que, ahora bien, la declaración de los agraviados, en concordancia con la de los efectivos policiales, unidos a acta de la intervención y de registro vehicular, así como el mérito del certificado médico legal son pruebas contundentes. No se trata, como indicó el imputado, que las lesiones que presentó el agraviado se las causó el mismo, pues son producto de la fricción y de golpes inferidos directamente contra él. Además, está probado que las lesiones son leves, que importa una agravante de segundo grado en el delito de robo con agravantes –el imputado sufrió lesiones levísimas como consecuencia del acto defensivo del agraviado en resguardo de su propiedad [fojas diecisiete] –. La sindicación de los agraviados es directa, precisa, y no obedece a móvil espurio alguno. Se trata, entonces, de prueba lícita, plural, concordante entre sí, inculpatoria y suficiente.

SÉPTIMO. Que el Tribunal Superior estimó se está ante un robo tentado, pero es de tener presente que no se recuperó los otros dos celulares y el dinero sustraído –es de enfatizar que el ejercicio de violencia puede presentarse, a efectos típicos, para evitar la conducta de oposición de la víctima tras el desapoderamiento de sus bienes–. El delito pues quedó consumado –así debe entenderse, lo que en modo alguno agrava la situación jurídica del recurrente en tanto y en cuanto el artículo 300, inciso 3, del Código de Procedimientos Penales solo impide el aumento de la pena o sanción penal o, en todo caso, si como consecuencia del cambio se perjudique en términos de derecho de ejecución penal–.

A lo expuesto se agrega que el imputado tiene antecedentes penales por dos delitos dolosos [fojas diecinueve]. Empero, no es del caso aumentar la pena por impedirlo el principio de interdicción de la reforma peyorativa (ex artículo 300, inciso 2, del Código de Procedimientos Penales). No se argumentó un supuesto de circunstancia agravante cualificada de reincidencia –el fiscal no lo hizo en la acusación fiscal escrita y en la acusación oral, ni la sentencia lo asumió–, por lo que no es de rigor un pronunciamiento al respecto; además, la pena impuesta no es compatible con lo que al respecto establece el artículo 46-B del Código Penal.

DECISIÓN

Por estos motivos, de conformidad con el dictamen de la señora Fiscal Adjunta Suprema en lo Penal: I. Declararon NO HABER NULIDAD en la sentencia superior de fojas quinientos cuarenta y uno, de veinticuatro de agosto de dos mil veinte, que condenó a MANUEL HILARIO CHUQUIHUARA FLORES como autor del delito de robo con agravantes tentado –debiendo entenderse que es delito consumado– en agravio de Marcelo Ramos Torrejón y Rosario Benedicta Vega Condezo a catorce años de pena privativa de libertad, y al pago por concepto de reparación civil de mil quinientos soles a favor de Ramos Torrejón y mil soles a favor de Vega Condezo; con todo lo demás que al respecto contiene. II. DISPUSIERON se remita la causa al Tribunal Superior para que por ante el órgano judicial competente se inicie la ejecución procesal de la sentencia condenatoria; registrándose. HÁGASE saber a las partes procesales personadas en esta sede suprema.

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