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ROBO : AUSENCIA DE CORROBORACIÓN PERIFÉRICA EN LA DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.° 442-2020
LIMA SUR

AUSENCIA DE CORROBORACIÓN PERIFÉRICA EN LA DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA

SUMILLA. La prueba directa en contra de ambos encausados se sostiene en la versión y reconocimiento físico por parte de la víctima, las que no cumplen con los estándares de solidez y corroboración periférica que brinden verosimilitud a su incriminación, conforme con lo establecido en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, como así razonó la Sala Superior. Resalta las contradicciones en las que incurrió el agraviado en el pleno para justificar su sindicación. La prueba incorporada legítimamente al proceso tampoco corrobora su versión. Lo que permite concluir, sin atisbo de duda alguna, la no participación de los acusados respecto al hecho delictivo atribuido.

Lima, veintidós de marzo de dos mil veintidós

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por la representante del MINISTERIO PÚBLICO contra la sentencia del 28 de octubre de 2019, emitida por la Sala Penal Permanente de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur, que absolvió a Guillermo Alexander Manrique Urbina y Manuel Alexander Manrique Urbina de la acusación fiscal formulada por el delito contra el patrimonio, en la modalidad de robo agravado, en perjuicio de Eddy Adison Chávez Urbina.

Ponencia del juez supremo NÚÑEZ JULCA.

CONSIDERANDO

IMPUTACIÓN FISCAL

1. Según la acusación fiscal1, el marco fáctico de imputación del presente proceso registra que el 13 de julio de 2014, a horas 12:00 aproximadamente, cuando el agraviado Eddy Adison Chávez Urbina transitaba por inmediaciones del paradero 77 del distrito de Villa El Salvador, en Lima, con dirección al mercado de dicho lugar, se percató de la presencia de cuatro sujetos desconocidos, entre ellos los procesados Manuel Alexander Manrique Urbina y Guillermo Alexander Manrique Urbina, quienes se acercaron y lo agredieron físicamente. El procesado Guillermo Alexander Manrique Urbina logró sustraerle su equipo celular modelo Blackberry, tapa negra con plateado que llevaba en el bolsillo de su casaca; en ese momento fue auxiliado por una vecina del lugar quien empezó a gritar. El agraviado aprovechó para lograr zafarse de ellos y dirigirse a la esquina donde una vecina le alcanzó agua para lavarse la cara. Se percató de que los vecinos de la zona habían capturado a los ahora encausados Manuel Alexander Manrique Urbina y Guillermo Alexander Manrique Urbina, quienes fueron reconocidos por el agraviado como 2 de los 4 autores del robo de sus pertenencias constituyéndose a dicho lugar los efectivos policiales quienes condujeron a los denunciados a la comisaría del sector.

FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA IMPUGNADA

2. El Tribunal Superior emitió sentencia absolutoria2, sobre la base del razonamiento siguiente:

2.1. Los procesados reconocen haberse enfrentado con el agraviado en una pelea con puños y patadas, sin embargo, niegan haberle sustraído alguna pertenencia al agraviado y su responsabilidad penal.

2.2. Producto de los pugilatos, el agraviado resultó con lesiones contusas por agente contundente duro, requirió 1 día de atención por 3 de incapacidad; el testigo Deyvi Gerlis Cerna Bada con tumefacción más equimosis violácea en tercio superior y medio de la pirámide nasal, desviación de eje nasal hacia la derecha; Manuel Alexander Manrique Urbina con lesión contusa por agente contundente duro, requiere 00 días de atención por 3 de incapacidad; y Guillermo Alexander Manrique Urbina con lesiones contusas ocasionadas por agente contundente duro, requiere 02 días de atención por 07 de incapacidad.

2.3. La sindicación inicial del agraviado Eddy Adison Chávez Urbina, es que los procesados primero lo agredieron y luego le robaron su celular, precisó que Guillermo Alexander fue quien se llevó su celular. Somete su sindicación al Acuerdo Plenario N.° 02-2005/CJ-116.

2.4. La declaración del agraviado evidencia ausencia de incredibilidad subjetiva, antes de los hechos no existió relación entre la víctima y los procesados que estuvieren basados en odio, resentimiento u otros que puedan incidir en la parcialidad de su relato; el agraviado refirió no conocer a los acusados, aun cuando estos hicieron notar que la víctima vivía muy cerca del lugar de los hechos y había tenido problemas con Manuel Alexander, dichas aseveraciones no fueron precisadas menos acreditadas; no se advierte motivo alguno que permita presumir sentimiento de animadversión por parte del agraviado.

2.5. En cuanto a la verosimilitud, la sindicación inicial del agraviado no se aprecia muy consistente ni coherente, reconoce que los procesados libaron cerveza en la puerta de su vivienda y pretende hacer creer que luego de una discusión verbal, seguida de un pugilato con los procesados, ellos le sustraen su celular.

2.6. En juicio oral, el agraviado de modo incongruente repitió hasta en tres oportunidades que producto de la pelea con los procesados se le perdió el celular y en una cuarta oportunidad señaló que se le cayó su celular, y solo luego que el fiscal leyó su respuesta brindada a nivel policial respecto a quien sindicaba como el que se llevó su celular (Guillermo Alexander), solo en ese momento refiere que así ocurrieron los hechos, por lo que se contradice, tanto más que cuando la directora de debates le pregunta si está seguro que le robaron el celular o se le cayó, contesto que “no podría decir”. Considera que la versión del agraviado no es verosímil.

2.7. No se aprecia corroboración periférica del relato incriminador, pues el testigo presencial Deyvi Gerlis Cerna Bada confirma la pelea con los procesados y que estos lo agredieron y lesionaron la nariz, pero no precisó cómo se efectuó el robo en perjuicio del agraviado y menos la participación de cada uno de los acusados. En el registro personal de los acusados no se les encontró especies ni efectos del delito imputado, lo que se condice con la negativa férrea desde la etapa preliminar.

2.8. Resulta más creíble que los hechos obedecieron a una agresión mutua entre los procesados y el agraviado con la posibilidad de que el agraviado en dicho pugilato se le cayera el celular.

EXPRESIÓN DE AGRAVIOS

3. La fiscal adjunta superior, en su recurso de nulidad fundamentado3, solicitó se declare nula la sentencia impugnada. Reclamó lo siguiente:

3.1. No existe duda para condenar a Manuel Alexander Manrique Urbina y Guillermo Alexander Manrique Urbina, pues en el juicio oral se probó que fueron intervenidos dentro de los presupuestos de la flagrancia delictiva, en calidad de coautores, ambos mediando violencia sustrajeron el celular del agraviado, lo que se probó con el Certificado Médico Legal N.° 009074-L que describió las lesiones presentadas por el agraviado, ocasionadas como consecuencia del robo agravado del que fue víctima. El acusado Guillermo Alexander Manrique Urbina fue reconocido por el agraviado como la persona que logró sustraerle su equipo celular que llevaba en el bolsillo de su casaca.

3.2. El acusado Manuel Alexander Manrique Urbina y Guillermo Alexander Manrique Urbina, en ejercicio de su defensa, señalaron que lo ocurrido con el agraviado fue una pelea y no hubo robo del celular, mas dichas versiones son meras estrategias de defensa. Si bien el agraviado en el pleno dijo que no recordaba cómo desapareció su celular, sin embargo, no se valoró que ratificó lo vertido a nivel preliminar que contó con la presencia del fiscal en la que detalló cómo sucedió el robo.

3.3. Se acreditó de forma objetiva la responsabilidad penal de ambos acusados. Se cumplió con los presupuestos que exige el Acuerdo Plenario N.° 02-2005, pues existen elementos probatorios periféricos que escoltan y otorgan verosimilitud y consistencia a los hechos relatados en la descripción fáctica de su requerimiento acusatorio.

3.4. Se vulneró el derecho a la debida motivación, por cuanto el Colegiado no valoró debidamente las pruebas actuadas en juicio oral y consideró que debía absolverse por duda a los acusados.

CALIFICACIÓN JURÍDICA DEL DELITO

4. Los hechos atribuidos fueron calificados como delito de robo agravado, previsto los artículos 188 y 189 (inciso 4 del primer párrafo del Código Penal), modificados por la Ley N.° 30076, que prescribe:

Artículo 188
El que se apodera ilegítimamente de un bien mueble total o parcialmente ajeno, para aprovecharse de él, sustrayéndolo del lugar en que se encuentra, empleando violencia contra la persona o amenazándola con un peligro inminente para su vida o integridad física será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de ocho años.
Artículo 189
La pena será no menor de doce ni mayor de veinte años si el robo es cometido: […] 4.
Con el concurso de dos o más personas.

FUNDAMENTOS DEL SUPREMO TRIBUNAL

5. El punto de partida para analizar la sentencia recurrida es el principio de impugnación limitada que fija los límites de revisión por este Supremo Tribunal; por el cual se reduce el ámbito de la resolución únicamente a las cuestiones promovidas en el recurso aludido y las que configuran, en estricto, la denominada competencia recursal del órgano de alzada.

6. El representante del Ministerio Público, en resumen, denunció infracción al derecho a la prueba y sustentó su recurso en lo siguiente: i) no se valoró el Certificado Médico Legal N.° 009074-L que probó las lesiones presentadas por el agraviado, ocasionadas como consecuencia del robo agravado del que fue víctima; ii) el reconocimiento del agraviado al acusado Guillermo Alexander como quien le sustrajo el celular de su casaca; y, iii) en el juicio oral el agraviado ratificó su versión preliminar brindada en presencia del fiscal, en la que detalló cómo sucedió el evento en su contra.

7. El Tribunal Constitucional, respecto al derecho a la prueba, sostiene que, aunque no es autónomo, se encuentra orientado por los fines propios de la observancia o tutela del derecho al debido proceso. Es un derecho básico de los justiciables de producir la prueba relacionada con los hechos que configuran su pretensión o su defensa.

Se trata de un derecho complejo que está compuesto por el derecho a ofrecer medios probatorios que se consideren necesarios, a que estos sean admitidos, adecuadamente actuados, que se asegure la producción o conservación de la prueba a partir de la actuación anticipada de los medios probatorios y que estos sean valorados de manera adecuada y con la motivación debida, con el fin de darle el mérito probatorio que tenga en la sentencia. La valoración de la prueba debe estar debidamente motivada por escrito, con la finalidad de que el justiciable pueda comprobar si dicho mérito ha sido efectiva y adecuadamente realizado (STC N.° 6712-2005-PHC, FJ 15).

8. En el delito de robo agravado resulta clave la declaración del agraviado, por cuanto de ello dependerá, en la mayoría de los casos, la identificación del sujeto activo y, sobre todo, la descripción de la forma y las circunstancias en las que se habrían producido los hechos en su agravio, salvo que existan testigos presenciales u otra evidencia tecnológica (cámaras, videos u otras grabaciones) que los perennicen.

9. Pues bien, como razonó la Sala Superior, para evaluar la sindicación inicial del agraviado, deben ponderarse los estándares jurisprudenciales establecidos en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, que establece como garantías de certeza de la declaración de la víctima: a) ausencia de incredibilidad subjetiva; b) verosimilitud; y, c) persistencia en la incriminación de la víctima. Estos parámetros mínimos de contraste son establecidos como pautas lógicas y criterios orientados a la racionalidad de su valoración con el resto de medios probatorios.

10. En el caso que nos ocupa, la víctima Eddy Adison Chávez Urbina (21 años de edad) declaró a nivel policial4 el 13 de julio de 2014, a las 22:20 horas, con presencia fiscal. Relató que el día y hora de los hechos, en el paradero 77 se cruzó con cuatro personas, entre ellos los dos procesados que consumían licor, los que lo insultaron, le pegaron y le quitaron su celular. Salió una vecina y logró zafarse, una señora le dio agua, dio la vuelta para regresar a su casa y vio que los vecinos estaban discutiendo, se acercó al tumulto porque estaba su madre y en ese momento llegaron los policías y sacaron de su casa a estas dos personas. La participación de ambos fue insultarlo y golpearlo en diferentes partes del cuerpo; el celular estaba en el bolsillo de su casaca y se lo llevó Guillermo Alexander.

En el pleno5, el agraviado narró que no conocía a los acusados, en tres oportunidades reiteró que se le perdió el celular, y agregó que la verdad es una sola, le pegaron y se le cayó el celular. Cuando se le preguntó por lo declarado a nivel preliminar, en el sentido que fue Guillermo quien se llevó su celular, respondió que sí y ratificó dicha versión; luego del evento se retiró y posteriormente regresó, pasó por el lugar y estaban sus amigos con otros vecinos. No está seguro si le robaron o se le cayó el celular, luego dice que le introdujeron la mano y le hurtaron el celular, pero no recuerda donde lo llevaba; posteriormente asegura que el móvil lo llevaba en la mano.

11. El mismo 13 de julio de 2014 a las 20:25 horas, se realizó el Acta de Reconocimiento Físico6, con presencia del fiscal. El agraviado Chávez Urbina reconoció a los acusados Manuel Alexander y Guillermo Alexander Manrique Urbina, como quienes le pegaron y luego le robaron.

12. El testigo Delvy Gerlis Serna Bada, a nivel preliminar7, en la misma fecha, a las 21:40 horas, en presencia del fiscal, narró que acudió a la comisaría por haber sido víctima de agresión por parte de Manuel Alexander y Guillermo Alexander Manrique Urbina, lo agredieron con patadas y puñetes porque se metió a defender a su amigo Eddy Chávez Urbina porque le estaban pegando en el suelo. No concurrió al pleno.

13. En la misma fecha, a las 20:50 horas, se realizó el Acta de Reconocimiento Físico8, en presencia del fiscal. El citado testigo reconoció a los acusados Manuel Alexander y Guillermo Alexander Manrique Urbina, como los personas que lo agredieron cuando acudió en defensa de su vecino Eddy Chávez Urbina, quien era víctima de robo por estas personas.

14. A ello se añaden los siguientes elementos de prueba:

14.1. La Ocurrencia Policial de Calle Común N.° 3659 da cuenta de que el efectivo policial Wilfredo Lizonde Cordero prestó apoyo al efectivo policial José Alberto Melende Castro, al llegar al lugar se encontraban aproximadamente cincuenta personas en actitud agresiva que intentaban ingresar a la fuerza al inmueble ubicado en el lote 33 de la manzana K (tercera etapa, paradero 77) –vivienda de los padres de los acusados–, porque en el interior se encontraban los delincuentes. El agraviado refirió haber sufrido el robo de su celular seguido de lesiones y que los sujetos habían ingresado a dicho inmueble, luego de dialogar con el dueño de la casa (padre de los acusados), a los 10 minutos salieron los citados procesados y fueron reconocidos como los participantes del robo agravado.

14.2. El Certificado Médico Legal N.° 009074-L10, del 13 de julio de 2014, practicado al agraviado Eddy Adison Chávez Urbina, concluyó lesiones contusas por agente contundente duro, requirió un día de atención por tres de incapacidad.

14.3. El Certificado Médico Legal N.° 009075-L11, del 13 de julio de 2014, del testigo Deyvi Gerlis Cerna Bada describe: tumefacción más equimosis violácea en tercio superior y medio de la pirámide nasal, desviación de eje nasal hacia la derecha.

14.4. El Certificado Médico Legal N.° 009069-L-D12, del 13 de julio de 2014, practicado al procesado Manuel Alexander Manrique Urbina, presentó lesión contusa por agente contundente duro, requiere 01 día de atención por tres de incapacidad.

14.5. El Certificado Médico Legal N.° 009069-L-D13, del 13 de julio de 2014, practicado al procesado Guillermo Alexander Manrique Urbina, presentó lesiones contusas ocasionadas por agente contundente duro, requiere dos días de atención por siete de incapacidad. Certificados médicos ratificados en la etapa de instrucción14.

14.6. El efectivo policial Wilfredo Lizonde Cordero15, a nivel preliminar, sin la presencia del fiscal, narró que fue desplazado por la central 105 para apoyar a un efectivo policial. Al momento de la intervención los procesados se encontraban al interior del inmueble de sus padres, no opusieron resistencia. En la instrucción16, refiere que acudió en apoyo a su colega que había intervenido a dos personas al interior de un domicilio, los encartados no opusieron resistencia.

15. Analizadas cada una de las pruebas antes citadas, se construyen las siguientes premisas: i) Los acusados Guillermo Alexander y Manuel Alexander Manrique Urbina fueron intervenidos al interior de la vivienda de sus padres y no opusieron resistencia. ii) El agraviado Chávez Urbina a nivel preliminar sindicó a Guillermo Alexander como quien se llevó el celular que tenía en su casaca; en el acta de reconocimiento fiscal, que los acusados primero lo agredieron y luego le robaron su celular. En el pleno, repitió hasta en tres oportunidades que se le perdió su celular, luego que se le cayó, si bien se ratificó de su versión preliminar y acta de reconocimiento, ello ocurrió después que el representante del Ministerio Público le recordó lo que respondió a nivel policial; por último, que no estaba seguro si le robaron o se le cayó el celular, el cual llevaba en la mano; de lo que se colige que no ha sido persistente en su versión incriminatoria, además de inverosímil. iii) La versión del testigo Delvy Gerlis Serna Bada también resulta inverosímil, en el acta correspondiente reconoció a los acusados como los que agredieron y robaron a su amigo el agraviado. Una hora después, sostuvo que acudió a la policía porque los procesados lo agredieron por haberse metido a defender a su amigo Eddy Chávez Urbina a quien le estaban pegando en el suelo. iv) Del resultado de los certificados médicos legales practicados a ambos acusados, al agraviado y al testigo, se evidencia que resultaron con lesiones ocasionadas por agente contundente duro.

16. Entonces, podemos concluir que la prueba directa en contra de ambos encausados se sostiene en la versión y reconocimiento físico por parte de la víctima, las que no cumplen con los estándares de solidez y corroboración periférica que brinden verosimilitud a su incriminación, conforme con lo establecido en el Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, como así razonó la Sala Superior, resaltando que no es creíble su versión en el pleno para justificar su sindicación. La prueba incorporada legítimamente al proceso tampoco corrobora su versión, pues el testigo Delvy Gerlis Serna Bada, primero reconoció a los acusados como quienes agredieron y robaron a su amigo el agraviado, luego que él fue agredido por defender al agraviado a quien golpeaban en el suelo, sin detallar cómo se habría efectuado el robo en perjuicio de su amigo. Lo que permite concluir, sin atisbo de duda alguna, la no participación de los acusados respecto al hecho delictivo atribuido.

17. En contrapartida, los encausados absueltos, Guillermo Alexander Manrique Urbina al brindar su declaración policial17, con presencia fiscal y en el pleno18, así como Manuel Alexander Manrique García a nivel preliminar19, también con presencia fiscal y en el plenario20, negaron los hechos. Relataron que el día del suceso histórico imputado consumieron licor en la puerta de la casa de su mamá, pasó el agraviado y los insultó lo cual motivó que se pelearan con Guillermo Alexander. Se retiró el agraviado y luego regresó con otras personas y se produjo una gresca con este y sus amigos. Ambos resultaron con lesiones, luego entraron a su casa y después llegó la policía indicando que habían robado un celular y fueron conducidos a la comisaría. Al practicárseles el registro personal21, no se les halló el celular referido por el agraviado. Incluso, dichas versiones exculpatorias son coherentes con los resultados de los certificados médicos legales practicados a los que participaron en este evento, que acredita una agresión mutua.

18. Llegado a este punto, importa recordar que el Ministerio Público es el órgano constitucional autónomo que tiene el deber de la carga de la prueba respecto a los hechos que se investigan y, de ser el caso, para acreditar la responsabilidad penal de los procesados. Sin embargo, los elementos de prueba supuestamente no valorados o soslayados por la Sala de Mérito no son suficientes para ordenar la rescisión de la decisión absolutoria. Conforme con lo analizado, dichas pruebas no vinculan de forma fehaciente a los recurrentes con el evento delictivo atribuido. De otro lado, si bien la fiscal superior adjunta alegó que ambos acusados fueron intervenidos dentro de los presupuestos de la flagrancia delictiva, dicha tesis no lo incorporó en su teoría del caso que planteó en el pleno, por ende, no corresponde absolver dicho agravio.

19. Lo expuesto permite afirmar la presencia de un estado incompatible para arribar a un juicio de incriminación penal para lo cual es necesario demostrar la responsabilidad de los imputados con suficientes pruebas e indubitables que, ponderadas en conjunto, determinaron de manera inequívoca a dicha conclusión. Los elementos de prueba analizados no son suficientes para enervar el principio de presunción de inocencia que le asisten, el cual tiene relación directa con el principio in dubio pro reo que se desenvuelve en la dimensión absoluta de la valoración de la prueba. Por tanto, conforme con el artículo 2.24 de la Constitución Política del Estado, concordante con el artículo 8.2 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que establecen que una persona no puede ser condenada mientras no exista prueba de su responsabilidad penal,
o si obra contra ella prueba incompleta o insuficiente; la sentencia impugnada debe ratificarse.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, declararon: NO HABER NULIDAD en la sentencia del 28 de octubre de 2019, emitida por la Sala Penal Permanente de la Corte Superior de Justicia de Lima Sur, que absolvió a Guillermo Alexander Manrique Urbina y Manuel Alexander Manrique Urbina de la acusación fiscal formulada por el delito contra el patrimonio, en la modalidad de robo agravado, en perjuicio de Eddy Adison Chávez Urbina, con lo demás que contiene; y los devolvieron.

Intervino el juez supremo Núñez Julca por licencia de la jueza suprema Pacheco Huancas.


1 Cfr. páginas 235 y ss.
2 Cfr. páginas 319 y ss.
3 Cfr. páginas 336 y ss.
4 Cfr. páginas 10 y ss.
5 Cfr. páginas 304 y ss.
6 Cfr. páginas 27 y ss.
7 Cfr. páginas 27 y ss.
8 Cfr. páginas 29 y ss.
9 Cfr. páginas 2 y ss.
10 Cfr. página 37.
11 Cfr. página 38.
12 Cfr. página 39.
13 Cfr. página 40.
14 Cfr. página 137.
15 Cfr. páginas 21 y ss.
16 Cfr. páginas 127 y ss.
17 Cfr. páginas 15 y ss.
18 Cfr. páginas 300 y ss.
19 Cfr. páginas 18 y ss.
20 Cfr. páginas 301 y ss.
21 Cfr. páginas 25 y 26.

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