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ROBO CON AGRAVANTES : SINDICACIÓN NO CORROBORADA Y DUDA INSUPERABLE

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

SALA PENAL TRANSITORIA
RECURSO DE NULIDAD N.º 1467-2021
LIMA

SINDICACIÓN NO CORROBORADA Y DUDA INSUPERABLE

La sindicación del agraviado con relación a la participación del imputado no se encuentra mínimamente corroborada por otras acreditaciones periféricas de carácter objetivo que la doten de aptitud probatoria (garantía de verosimilitud del Acuerdo Plenario N.° 2- 2005/CJ-116). En consecuencia, al no generarse convicción de culpabilidad y surgir un estado de duda irrefragable, debe revocarse la sentencia y absolverse.

Lima, veintisiete de setiembre de dos mil veintidós

VISTO: el recurso de nulidad interpuesto por la defensa de Giancarlos Tomás Valentín Imán contra la sentencia del veintidós de abril de dos mil veintiuno (folios 352 a 361), expedida por la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima. Mediante dicha sentencia se le condenó como autor del delito de robo con agravantes, en perjuicio de Rafael Quispe Gutiérrez. En consecuencia, se le impuso seis años de pena privativa de libertad y fijó en quinientos soles el monto de la reparación civil; con lo demás que contiene.

Intervino como ponente el juez supremo Guerrero López.

CONSIDERANDO

Primero. MARCO LEGAL DE PRONUNCIAMIENTO

El recurso de nulidad está regulado en el artículo 292 del Código de Procedimientos Penales (en adelante, C de PP) y constituye el medio de impugnación de mayor jerarquía entre los recursos ordinarios del ordenamiento procesal peruano1. Está sometido a motivos específicos y no tiene (salvo las excepciones de los artículos 330 y 331) efectos suspensivos, de conformidad con el artículo 293 del mismo texto procesal. El ámbito de análisis de este tipo de recurso permite la revisión total o parcial de la causa sometida a conocimiento de la Corte Suprema, tal y como lo regula el contenido del artículo 298 del C de PP.

Segundo. IMPUTACIÓN FÁCTICA

2.1. De acuerdo con el dictamen acusatorio (folios 122 a 125), los cargos atribuidos a Giancarlos Tomás Valentín Imán consisten en lo siguiente:

El treinta de julio de dos mil diez aproximadamente a las 23:00 horas, cuando Esteban Adrián Carrizo Rodríguez y Rafael Quispe Gutiérrez caminaban por inmediaciones del jirón Gualberto Guevara en el Cercado de Lima, fueron abordados por Giancarlos Tomás Valentín Imán junto a otros sujetos. Él cogió del cuello y amenazó con un cuchillo a Quispe Gutiérrez, mientras los demás despojaban a Carrizo Rodríguez de su billetera que contenía S/ 20,00 y un celular, y a Quispe Gutiérrez de su billetera que contenía S/ 100,00 y un manojo de llaves, para luego darse a la fuga.

2.2. Estos hechos fueron subsumidos en el delito de robo con agravantes previsto en los numerales 2 y 4 del primer párrafo del artículo 1892 del Código Penal (modificado por el artículo 1 de la Ley N.° 29407, publicada el dieciocho de septiembre de dos mil nueve), concordante con el tipo base en el artículo 188 del mismo Código.

Tercero. FUNDAMENTOS DEL IMPUGNANTE

La defensa del sentenciado, al fundamentar su recurso de nulidad (folios 368 a 377), sostuvo que:

3.1. La Sala Superior no tomó en cuenta las inconsistencias y contradicciones del agraviado al momento de rendir su declaración en las distintas etapas del proceso, en tanto varió su versión en ciertos puntos.

3.2. No se tomó en cuenta la declaración de la madre del encausado, Maruja Chabela Imán Zúñiga, su hermano menor Jhonatan Valentín Imán y la testigo Rosario del Carmen Vásquez Baldeón, quienes coinciden con el relato de Giancarlos Tomás Valentín Imán.

3.3. El agraviado fue inducido por la policía para sindicar a Valentín Imán, pues cuando fue a la dependencia policial, pese a no contar con sus datos, le mostraron su ficha Reniec y así lo reconoce.

3.4. El agraviado señaló que la madre de Valentín Imán no reconoció que su hijo haya participado en el robo, sino que fue a averiguar y que no le devolvió ningún bien, lo que se contradice con la declaración de su hermana Ada Quispe Gutiérrez.

3.5. Asimismo, señaló en su declaración policial y ampliación que a Valentín Imán lo conocen como El Gian y sabe que es el cabecilla de la banda criminal Guevara Grone; sin embargo, en su preventiva señaló que los vecinos lo conocen con el apelativo de Gian y estos le dijeron que era el cabecilla de una banda de Alianza Lima.

3.6. El imputado no fue intervenido en flagrancia delictiva y no obra en autos un acta de reconocimiento en rueda, tampoco en la declaración del agraviado se describieron sus características físicas para que le pongan a la vista su ficha Reniec.

3.7. Al momento de los hechos, Valentín Imán no contaba con antecedentes penales.

Cuarto. SUSTENTO NORMATIVO

En forma previa a analizar la cuestión de fondo y que es materia de impugnación (si la sentencia condenatoria se encuentra debidamente motivada y, en consecuencia, conforme a ley) se debe considerar lo siguiente:

4.1. La prueba es aquella actividad de carácter procesal, cuya finalidad consiste en lograr la convicción del juez acerca de la exactitud de las afirmaciones de hecho operadas por las partes en el proceso3. En ese sentido, como expresa Talavera4 citando a Jordi Ferrer:

Una concepción racionalista acerca de la prueba, consiste en: a) la averiguación de la verdad como objetivo institucional de la actividad probatoria; b) la aceptación del concepto de verdad como correspondencia; c) el recurso a metodologías y análisis propios de la epistemología general para la valoración de la prueba, sin desconocer la concurrencia de algunas normas jurídicas como criterios racionales para la valoración dentro de un sistema de libre apreciación.

4.2. La presunción de inocencia, como un principio del proceso penal, alude a que por imperio constitucional nadie será declarado responsable de un delito si no existe una sentencia judicial que lo declare de esa manera, para esto se debe haber desarrollado un proceso judicial y, dentro de este, un juicio; en ello reside la construcción judicial de la culpabilidad. Esto significa que solo la sentencia tiene la virtud de declarar la responsabilidad penal, lo cual implica la adquisición de un grado de certeza mediante suficiencia probatoria, descartándose cognitivamente cualquier duda sobre la situación jurídica del encausado.

Quinto. ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO

5.1. Este Supremo Tribunal se limitará a resolver lo expresado en los agravios invocados en el recurso de nulidad, de acuerdo con lo prescrito en el numeral 1 del artículo 300 del C de PP5 (principio conocido como tantum devollutum quantum apellatum), teniendo en cuenta que el derecho a la impugnación constituye el ejercicio de un derecho fundamental y la competencia del órgano de revisión, está delimitada objetiva y subjetivamente, precisamente por los cuestionamientos expresados en los medios impugnatorios (agravios), salvo los supuestos excepcionales de nulidades absolutas.

5.2. Así, se aprecia que la Sala Superior determinó la responsabilidad de Giancarlos Tomás Valentín Imán como autor de los hechos imputados, sobre la base de la sindicación de Rafael Quispe Gutiérrez; sin embargo, este Supremo Tribunal advierte en los motivos expuestos en la sentencia recurrida graves deficiencias para su valoración y suficiencia probatoria.

5.3. Sobre el particular, se debe tener en cuenta que, conforme desarrolla el fundamento 10 del Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ-116, al tratarse de la declaración de un agraviado, aun cuando sea el único testigo de los hechos, puede tener entidad para ser considerada prueba válida de cargo y, por ende, virtualidad procesal para enervar la presunción de inocencia del imputado, siempre y cuando no se adviertan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones. Las garantías de certeza que se evalúan son las siguientes:

a) Ausencia de incredibilidad subjetiva. Es decir, que no existan relaciones entre agraviado e imputado basadas en el odio, resentimientos, enemistad u otras que puedan incidir en la parcialidad de la deposición, que por ende le nieguen aptitud para generar certeza.

b) Verosimilitud, que no solo incide en la coherencia y solidez de la propia declaración, sino que debe estar rodeada de ciertas corroboraciones periféricas, de carácter objetivo que le doten de aptitud probatoria.

c) Persistencia en la incriminación, con las matizaciones que se señalan en el literal c del párrafo anterior [resaltado agregado].

5.4. Ciertamente, como expuso la Sala Superior, Rafael Quispe Gutiérrez sindicó —declaración en sede policial (folios 14 a 15), ampliación (folios 19 a 20), preventiva (folios 70 a 80) y en el juicio oral (folios 330 a 332)— a Giancarlos Tomás Valentín Imán como la persona que cuando caminaba con su primo Carrizo Gutiérrez, lo abordó junto a otros sujetos, lo cogió del cuello mientras los demás le sustraían sus pertenencias y atacaban a su primo.

5.5. En este caso, aun cuando su declaración es persistente, racionalmente sólida y coherente, y no se aprecian ánimos espurios que motiven la denuncia; sin embargo, los medios probatorios actuados en el juicio oral y otros que obran en el expediente no permiten corroborar mínima ni periféricamente el relato incriminador sobre la participación de Giancarlos Tomás Valentín Imán.

5.6. En esa línea, existe la declaración de Ada Quispe Gutiérrez (folios 81 a 73 y oralizado en el juicio oral a folio 336 y vuelta) quien señaló que la madre del encausado, Maruja Chabela Imán Zúñiga, fue a su domicilio en dos oportunidades a buscar a su hermano Rafael Quispe Gutiérrez, reconoció que su hijo lo había robado y quería arreglar para que el problema no trascienda; sin embargo, al no acceder ella, los amenazó diciendo que algo malo les pasaría.

No obstante ello, si bien Maruja Chabela Imán Zúñiga, madre del recurrente, reconoció (en sede policial 37 a 39 y en instrucción a folios 84 a 85) que acudió a la casa del agraviado, incluso precisó que fue en tres oportunidades, para poder saber si su hijo le había robado y, de ser el caso, llegar a un acuerdo para que no prosiga con la denuncia, niega haber reconocido los hechos cometidos por su hijo y haberlo expresado al agraviado.

5.7. Tal reconocimiento de los hechos, en caso se hubiera efectuado, no puede ser asumido como una asunción de responsabilidad para el encausado pues no existe institución jurídica alguna en relación con la confesión o aceptación de cargos a través de un tercero. Tampoco como un indicio que corrobore la sindicación del encausado o directamente establezca su responsabilidad, en tanto la conducta de Maruja Chabela Imán Zúñiga (buscar al agraviado para poder brindarle una solución a los hechos) es un hecho distinto a la imputación y constituye en su rol de madre un actuar esperado ante la posibilidad de que su hijo sea sancionado penalmente, ello sin justificar el exceso al amenazar al agraviado, extremo sobre el cual tampoco existe certeza.

5.8. Por su parte, este Supremo Tribunal advierte también deficiencias en torno a cómo se individualizó a Giancarlos Tomás Valentín Imán como responsable de los hechos imputados, por cuanto en la denuncia se señaló directamente al encausado con sus nombres y apellidos; sin embargo, el agraviado Rafael Quispe Gutiérrez en su primera declaración policial (folios 14 a 15) señaló no conocerlo (pregunta 4), que en la comisaría le mostraron su ficha Reniec del encausado y lo reconoció, mientras que en su ampliación de declaración policial y preventiva señaló que lo conocía de vista porque vivía a doce cuadras de su casa, lo llamaban el Gian, cabecilla de una banda criminal conocida Guevara Grone, y después en el juicio oral señaló que en la comisaría le dieron un “identiquit” y pudo reconocerlo.

Al respecto, en los actuados no obra acta alguna que haga constar la diligencia de reconocimiento con ficha Reniec, fotográfico o álbum de registro de sospechosos de la comisaría, tampoco que se haya realizado la diligencia de elaboración de retrato hablado que haya permitido identificarlo.

5.9. Ahora bien, Giancarlos Tomás Valentín Imán negó, en todo el proceso — declaración policial (folios 17 a 18), instrucción (folios 96 a 98) y juicio oral (folios 311 a 312v)—, ser responsable de los hechos imputados y señaló que ese día se encontraba de visita, con su pareja Rosario del Carmen Vásquez Baldeón, en la casa de su madre ubicada en la calle Juan Gualberto Guevara N.° 225 de la urbanización Chacra Ríos Norte en el Cercado de Lima; luego, aproximadamente a las 23:00 horas, su hermano Jhonatan Valentín Imán los acompañó al paradero para tomar un taxi porque dormirían el cuarto de su amiga. Hecho que en el juicio oral ratificó Vásquez Baldeón (folios 316 a 317) y que también afirmó Jhonatan Valentín Imán (folios 40 a 41 y 86 a 87) — hermano del encausado—, aunque no se solicitó su examen en el juicio oral y tampoco la oralización de sus declaraciones precedentes.

Tal versión contrasta con la declaración de Rafael Quispe Gutiérrez y no permite tomar su relato incriminador como la única hipótesis de los hechos que, como se indicó en fundamentos precedentes, no se encuentra corroborada.

5.10. Sumado a ello, se advierte que, pese a que la denuncia la realizó también Esteban Adrián Carrizo Rodríguez, no se recabó su declaración policial u otra, y recién Quispe Gutiérrez, en su ampliación de declaración policial, señaló que este viajó a Milán – Italia. Situación que en efecto le resta solidez a la imputación contra Valentín Imán.

5.11. Con lo expuesto, la sindicación de Rafael Quispe Gutiérrez contra Giancarlos Tomás Valentín no cumple con la garantía de verosimilitud del Acuerdo Plenario N.° 2-2005/CJ a falta de elementos objetivos de corroboración; en consecuencia, no puede ser valorada como prueba válida de cargo.

5.12. Sobre la posición que se asume, esta Corte Suprema en la Ejecutoria contenida en el Recurso de Nulidad N.° 1014-2020 Lima Sur del uno de junio de dos mil veintiuno, indicó:

5.7. No se advierte del material actuado que existan corroboraciones periféricas sobre la sindicación de la agraviada en cuanto a que los procesados fueron los que cubrieron el mototaxi por la parte posterior (donde van los pasajeros) seguidamente de que el sentenciado Valencia Muñoz subiera al vehículo tras la agraviada, a fin de que nadie se diera cuenta de lo sucedido dentro de este, o que la menor no pudiera pedir ayuda, puesto que, conforme lo refiere la propia menor agraviada, el sentenciado Valencia Muñoz, la testigo Yesenia Milagros Villena Corne (amiga de la agraviada y también menor con catorce años de edad) y los procesados absueltos, la perjudicada, al haber bebido alcohol, se sentía mareada y veía distorsionado, por lo que sus sentidos estarían afectados producto de dicha ingesta; entonces, no es coherente que se haya percatado inequívocamente de cuál de los tres acusados cubrió la parte posterior del mototaxi.

5.8. Además, su versión no fue corroborada por su amiga, la testigo Villena Corne, puesto que esta preliminarmente refirió que la frazada estaba en la parte delantera y no vio que los acusados hubieran cubierto el mototaxi con dicha frazada; y, en el primer plenario, esta testigo señaló que la frazada estaba doblada en el asiento de la moto y que dicho vehículo no estaba cubierto.

5.9. Por lo tanto, no existe la convicción del actuar delictivo de los acusados, pese a la existencia de suficiente material probatorio sobre ese hecho. En consecuencia, debe aplicarse el artículo 284 del Código de Procedimientos Penales, conforme se ha procedido en la sentencia recurrida. Por ende, lo decidido por la Sala Superior debe mantenerse [resaltado agregado].

5.13. Por todo lo expuesto, al no generarse convicción de culpabilidad y surgir un estado de duda irrefragable, debe revocarse la sentencia cuestionada y absolverse al recurrente.

DECISIÓN

Por estos fundamentos, acordaron:

I. Declarar HABER NULIDAD en la sentencia del veintidós de abril de dos mil veintiuno, expedida por la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, en el extremo que condenó a Giancarlos Tomás Valentín Imán como autor del delito de robo con agravantes, en perjuicio de Rafael Quispe Gutiérrez, impuso seis años de pena privativa de libertad y fijó en quinientos soles el monto de la reparación civil; en consecuencia, REFORMÁNDOLA, lo ABSOLVIERON de la acusación fiscal formulada.

II. ORDENAR la inmediata libertad de Giancarlos Tomás Valentín Imán, siempre y cuando no existan órdenes dictadas en su contra emanadas de autoridad competente, para cuyos efectos debe oficiarse en el día al órgano jurisdiccional de origen.

III. DISPONER la anulación de los antecedentes judiciales generados a consecuencia del presente proceso y se archive definitivamente lo actuado.

IV. DISPONER se notifique la ejecutoria a las partes apersonadas en esta instancia, se devuelvan los actuados a la sala superior de origen y se archive el cuadernillo.

Intervino la jueza suprema Carbajal Chávez por licencia de la magistrada Castañeda Otsu.


1 MIXAN MASS, Florencio, en SAN MARTÍN CASTRO, César Eugenio. Derecho procesal penal. Lima: Grijley, 2014, p. 892.
2 Artículo 188. Robo
El que se apodera ilegítimamente de un bien mueble total o parcialmente ajeno, para aprovecharse de él, sustrayéndolo del lugar en que se encuentra, empleando violencia contra la persona o amenazándola con un peligro inminente para su vida o integridad física será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de ocho años.
Artículo 189. Robo agravado
La pena será no menor de doce ni mayor de veinte años si el robo es cometido: […]
2. Durante la noche o en lugar desolado. […]
4. Con el concurso de dos o más personas.
3 GIMENO SENDRA. Fundamentos del derecho procesal penal. Madrid: Civitas, 1981, p. 214.
4 TALAVERA ELGUERA. La prueba en el nuevo proceso penal. Lima: Cooperación Alemana al Desarrollo GTZ, 2009, p. 13.
5 Artículo 300. Ámbito del recurso de nulidad
1. Si el recurso de nulidad es interpuesto por uno o varios sentenciados, la Corte Suprema solo puede confirmar o reducir la pena impuesta y pronunciarse sobre el asunto materia de impugnación.

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